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La colección

Breve apunte histórico sobre las Casas Colgadas*

Casas Colgadas de Cuenca - Museo de Arte Abstracto Español

El Museo de Arte Abstracto Español ocupa buena parte del conglomerado arquitectónico que, conocido por todos como las Casas Colgadas, se ha convertido en el emblema urbano por excelencia de Cuenca. Su promotor, Fernando Zóbel, quiso unir su colección artística personal, de la más rabiosa contemporaneidad, con un compuesto edificado de espectacular ubicación paisajística, alguna de cuyas secciones cuenta con más de medio milenio de antigüedad. El fruto obtenido, símbolo de modernidad de una época, traspasó las fronteras como un verdadero hito expositivo del arte contemporáneo. En todo este proceso, la ligazón entre lo añejo y lo novísimo, entre el ámbito espacial y las piezas expuestas, devino tan estrecha que no podrían entenderse el uno sin las otras.

Lo primero que cabe subrayar es que las actuales Casas Colgadas no constituyen un inmueble homogéneo, sino el producto final de una complicada evolución que las ha metamorfoseado, de arquitectura privada más o menos popular, en icono de consumo de masas y —con su excepcional contenido artístico— en mito de modernidad. La historia gráfica de estos edificios comienza en 1565, cuando el maestro flamenco Van den Wyngaerde los incluye —con toda la cornisa de San Martín— en su espléndida panorámica de Cuenca desde el este. El cotejo de la vista wyngaerdiana con las más antiguas fotografías que existen del lugar, fechadas en el último tercio del siglo XIX muestra que el conjunto permaneció casi intacto durante varias centurias (aunque, desafortunadamente, bien poco queda de aquella maravilla arquitectónica que mostraba las mejores substancias paisajísticas de la vieja Cuenca). Las noticias documentales relativas a las Casas Colgadas retroceden al menos hasta el siglo XV. La denominación de Casas Colgadas para este grupo edificado es muy tardía, y parece que se consolida a partir de la tercera década del siglo XX.

De todo el grupo de las Colgadas, la casa que ofrece mayor autenticidad e interés histórico-artístico es la de González de Cañamares. A pesar de los cambios experimentados, mantiene numerosos elementos originarios. Aunque intuimos la posibilidad de que alguna vez pudiera haber estado unida a la edificación aledaña por el norte (actual entrada al Museo de Arte Abstracto), la casa de González de Cañamares ofrece gran unidad constructiva.

El viejo edificio refuerza los atractivos de la colección creada por Fernando Zóbel. Pocos recorridos museísticos resultan tan inolvidables como el de este laberinto de informalismos que es el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Para la conversión de los escépticos hacia la creación contemporánea, ninguna receta sería más oportuna que el peregrinaje al museo de las Casas Colgadas. Sea en las angostas escaleras, en la oscura estancia restallante de color y sugestivas lejanías o en la amplia sala con otras abstracciones rocosas como fondo, en cada recodo de este jeroglífico de primores estéticos surge de continuo la sorpresa. El mérito mayor de sus diseñadores fue conseguir que las casas siguieran siendo casas vivas y no un simple museo, superando los ámbitos esterilizados y fríos de tantas galerías de arte contemporáneo.


* Texto de Pedro Miguel Ibáñez Martínez (Extracto)


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(Catálogo de la exposición "La ciudad abstracta. 1966: El nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español". Fundación Juan March, 2006)



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