

La exposición recorre algunas de las obras más significativas de Gary Hill, artista estadounidense nacido en Santa Mónica, California, en 1951, y residente en Seattle, Washington, uno de los creadores de imágenes videográficas más destacados del panorama contemporáneo internacional. Ofrece una selección de 17 obras −vídeos e instalaciones–, todas ellas realizadas entre 1977 y 2002, habiéndose incidido especialmente en aquellas creadas en las décadas de los setenta y ochenta. Todas ellas proceden de la colección del Kunstmuseum Wolfsburg, en Alemania.
La obra de Hill es muy diversa, pero permite entrever un aire de familia: algunas de sus piezas se presentan al espectador con una suerte de sugestiva dificultad, que otras esconden bajo una aparente sencillez formal; en muchas se juega muy seriamente con imágenes de figuras o de formas, con señales acústicas, con el lenguaje hablado y el escrito o con los efectos lumínicos; en todas se atiende a las conexiones, profundas y complejas, entre el carácter corporal del lenguaje, las imágenes y la técnica.
Con pleno dominio del instrumental tecnológico de su trabajo, Hill no está en absoluto interesado en ejercicios de estilo sobre las socorridas “posibilidades técnicas” del vídeo como medio, sino que más bien interroga a ese medio que es el vídeo acerca de su propia naturaleza de medio, de mediación entre nuestra percepción y la realidad que nuestra mirada, al menos en parte, proyecta.