Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Solo las elecciones pueden dar a Suárez la imagen de gran político     
 
 Ya.    31/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 15. 

31-III-77

Carta abierta de Augusto Assía

SOLO LAS ELECCIONES PUEDEN DAR A SUAREZ LA IMAGEN DE GRAN POLITICO

No es al envolvimiento de un partido a lo que tiene que temerle el presidente del Gobierno * Nadie,

salvo los comunistas y los fascistas, puede sostener que para arreglar las cosas lo que hay que hacer es

una dictadura sustituyendo a Suárez

QUERIDO director: Con su interesante y reflexivo artículo, publicado en YA de ayer, don Juan Luis de

Simón Tobalina le hace dar un paso hacia adelante a la discusión sobre el papel que el Gobierno y don

Adolfo Suárez deben, o no deben, desempeñar en las próximas elecciones. Simón Tobalina le pone, de

hecho, el cascabel al gato cuando dice: "Necesitaremos todavía bastante tiempo al presidente Suárez al

frente del Gobierno de Su Majestad, sin que su imagen se deteriore como miembro de un partido más."

He ahí lo que, a mi modo de ver, ninguno de los que habíamos metido nuestros dedos en el importante

asunto habíamos sido capaces de esclarecer con tanta precisión como lo hace Simón Tobalina. Sobre lo

que discrepamos, en efecto, cuando unos abogarnos a favor de que el presidente tome parte en la lid y

otros abogan en contra, no es sobre la persona de don Adolfo Suárez, que a todos nos merece, poco más o

menos, la misma opinión, ni sobre si aquí debemos establecer, o no, una democracia en lo que yo creo

que, con las excepciones obvias, todos estamos de acuerdo.

¿Quién puede sostener que, para arreglar las cosas, lo que hay que hacer es una dictadura, sustituyendo a

don Adolfo Suárez por Carrillo o por Girón ?

Excepto los comunistas y las fascistas no parece que haya nadie que lo sostenga en serio.

UNA DEMOCRACIA DE PARTIDOS

Ahora bien, señor director, en lo que no todos estamos de acuerdo, unos consciente y otros

subconscientemente, es en si la democracia que queremos establecer, y para la que todos (o casi todos)

creemos que es indispensable el protagonismo de Adolfo Suárez, haya de ser una democracia de partidos,

ya desde ahora mismo, desde las primeras elecciones y desde el primer paso, o los partidos, todos los

partidos (los doscientos y pico) hayan de ser puestos a enfriar, a la puerta de nuestra democracia, hasta

que ésta haya adquirido los suficientes bíceps y se haya desarrollado lo suficiente para defenderse a sí

misma.

¿Son. los partidos y su juego libre lo que hace una democracia, o una democracia sólo puede hacerse

librándola, al menos durante los primeros tiempos, de lo que Simón Tobalina teme que ocurriría aquí si

Suárez entrara en la lid y se expusiera a ver su imagen deteriorada como "miembro de un partido más"?

¿La democracia hace a sus hombres o los deshace?

Me mete la pregunta, querido director, en un aspecto del ejemplo de Adenauer que quizá no quedó

suficientemente claro en mi carta de ayer. Permítame usted que trate de aclararlo ahora.

Adenauer no sólo recibió originalmente sus poderes de manos de los tres, generales extranjeros que

habían librado a Alemania de Hitler, sino que, además, tuvo que ponerlos a ratificación, inmediatamente,

en unas elecciones donde hubo de lidiar con las mismas armas que los otros partidos, a los que, por lo que

se refiere al número de diputados obtenidos, sólo les ganó por un voto. Para obtener la cancillería,

Adenauer hubo de votarse como diputado a si mismo. Pero desde el primer momento, Adenauer estuvo

sometido al mismo juego de partidos que aún, hoy están sus sucesores. No fue tampoco el Parlamento

Federal, ni ningún otro, quien redactó la actual constitución alemana. Como la japonesa (otro gran éxito),

fue redactada por el general Mac Arthur, la constitución alemana lo fue por los tres generales que

formaban la "Comisión Aliada". Con arreglo a esta constitución, Adenauer se encontró de bruces ante la

misma lucha y ante la misma dinámica política con que se enfrenta hoy Schmidt.

¿A qué le debió Adenauer la autoridad y el prestigio con que hizo de la Alemania maldita uno de los

bastiones de la Comunidad Europea?

Hágale usted la anterior pregunta, señor director, a cualquier alemán o europeo medianamente enterados y

la respuesta que usted recibirá no será otra sino la de que lo que le dio a Adenauer su prestigio y su

autoridad, tanto dentro de Alemania como en Europa y América, fue el hecho de que, además de la

primera elección de la República Federal, ganara las tres siguientes. Sin el respaldo de los electores,

Adenauer no hubiera sido nada, como no fue nada ni siquiera De Gaulle cuando perdió el respaldo de los

electores.

PARTICIPACIÓN Y SUPRESIÓN EN LA REFRIEGA

Yo puedo estar equivocado, pero, en mi opinión (al revés de lo que se imagina Simón

Tobalina), la participación en un partido, la lucha electoral y la victoria electoral, en vez de "deteriorar la

imagen" lo que hacen es constituir condiciones indispensables para robustecer hoy en el mundo la imagen

de un político. Sin ir más allá de los tiempos que han seguido a la primera guerra mundial, basta con citar

a los políticos que se sometieron a elecciones y fueron miembros (o dirigentes) de partidos colocándolos

frente a los que suprimieron los partidos y las elecciones, para darse cuenta de cuál de las dos cosas

favorece más la imagen, si la participación en la refriega política o la supresión de la refriega.

Por un lado, Clemenceau, Churchill, Lloyd George, Wilson, Roosevelt, Senes, líe Gaulle, De Gasperi,

Adenauer, Kennedy, sólo para citar a algunos, y, por el otro lado, también sólo para citar a algunos,

Mussolini, Stalin, Hitler, Laval, Tito y, en cierto modo, aunque en este caso habrá, debido a sus

extraordinarías condiciones personales, que hacer, en conciencia, muchas reservas, Franco.

¿Cuál es la imagen que los españoles le deseamos a don Adolfo Suárez y nos deseamos a nosotros

mismos, la de los que hicieron el juego de los partidos políticos y sometieron su voluntad a él o la de los

que no quisieron hacer el juego y lo que hicieron es someter los partidos políticos a la voluntad del

dictador?

Para mí, señor director, si hay un argumento irreversible a favor de que don Adolfo Suárez participe en

las elecciones y se someta, como cada quisque, a ellas, el argumento irreversible es que sólo las

elecciones le pueden dar el prestigio y la autoridad indispensables para imprimirle a su imagen, en España

y en Europa, las características del gran político de la transformación de España en un país de la

Comunidad Europea exigen. Al revés que Simón Tobalina, yo creo que no es al envolvimiento en un

partido a lo que tiene que temerle la imagen de Suárez.

Es más. Lo que yo creo el que para ser un gran político como Adenauer, para sacar a España, como sacó

Adenauer a Alemania, del aislamiento; para consolidar aquí la monarquía, como Adenauer consolidó la

república en Alemania, si no la única, la cosa que más obviamente le falta a Adolfo Suárez y sus gentes

podrían seguir siendo un Gobierno hábil, inteligente, honesto y bien intencionado, pero un Gobierno que

levante al país en vilo, lo estabilice y lo consolide no lo tendremos hasta que tengamos un Gobierno que

se haya sometido a unas elecciones, las haya ganado y tenga los cimientos bien puestos sobre un partido

(-) partidos políticos no hay democracia, y cuanto más pronto nos percatemos de ello, más fácil nos será

someter a razo, el número de partidos y comprender que, en el limbo, el Gobierno de Suárez puede ser

cualquier cosa, pero no un Gobierno europeo, aunque la verdad es que yo comprendo los recelos de

Simón Tobalina. Lo que pasa es que, como decimos en las Frieiras, "non se collen trutas a bragas

enxutas".

De usted amigo y servidor,

Augusto ASSIA

 

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