Autor: Canals Vidal, Francisco. 
   El P.C.: ilegalizable y anticonstitucional     
 
 El Alcázar.    18/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

HEMOS LEÍDO * HEMOS LEÍDO * HEMOS LEIDO

EL P.C.: ILEGALIZABLE Y ANTICOMSTITUCIONAL

Ayer ha presentado su documentación en el Ministerio el Partido Comunista Español. Las reiteradas

declaraciones del titular de Gobernación, Martín Villa, calificándole de "ilegalizable" hace prever, salvo

que estemos en pleno mundo del absurdo, que la documentación será remitida al Tribunal competente

para juzgar sobre su ilicitud penal.

Los mitos y falsos tópicos sobre la necesidad de la que llaman "democracia sin exclusiones" han buscado

engañar a la opinión pública en este punto. Una organización democrática de la sociedad no sólo es

compatible con la exclusión del Partido Comunista, sino que hay ejemplos recientes de que esta exclusión

ha podido ser concebida como una exigencia de la propia constitución democrática de un Estado. En

1949, en el momento en que los Aliados devolvían su soberanía a la Alemania Occidental, se estableció

en su constitución este precepto.

"Los partidos que por su programa o por la actitud de sus miembros, tiendan a contradecir el orden

constitucional liberal y democrático o a eliminar o a poner en peligro la existencia de la República

Federal de Alemania son anticonstitucionales. Pertenece al Tribunal constitucional federal pronunciarse

sobre la cuestión de su anticonstitucionalidad" (art. 212).

En el momento de la devolución del ejercico de la soberanía a Alemania, gobernaba Truman en los

Estados Unidos y Atlee en la Gran Bretaña. Demócratas y laboristas apoyaron a Adenauer en una actitud

coherente con la necesidad de no dejar indefenso al Occidente, frente al imperialismo soviético ejercido a

través del comunismo. Durante varios lustros el Tribunal competente aplicó seletra y su espíritu el

precepto, todavía hoy vigente, y sentención la anticonstitucionalidad del partido comunista.

En España hay razones jurídicas absolutamente decisivas para sostener el carácter ilegalizable y

anticonstitucional del partido de Santiago Carrillo y de Ramón Tamames.

En primer lugar, no puede olvidarse la interpretación dada en las Cortes Españolas, hablando en nombre

de la ponencia, en las sesiones que aprobaron la ley de 19 de julio de 1976 sobre modificación de algunos

artículos del Código Penal. Se dijo allí muy explícitamente, con énfasis y reiteración, que el Partido

Comunista quedaba tipificado como asociación ilícita, no sólo en virtud del párrafo quinto del articulo

172 nuevamente redactado: "Los que, sometidos a una disciplina internacional, se propongan implantar

un sistema totalitario", sino también por el párrafo tercero del aquel mismo articulo: "Los que tengan por

objeto la subversión violenta o la destrucción del orden jurídico, político, social o económico, o el ataque,

por cualquier medio, a la soberanía, a la unidad o independencia de la patria, a la integridad de su

territorio o a la seguridad nacional".

El P.C. invoca ahora la nueva táctica, que ha sido acertadamente definida como "Eurostalinista - fue

Stalin quien concibió la táctica del frente popular o de alianza con burgueses de izquierda -y que llaman

otros "eurocomunistas". En los Estatutos presentados no figurará el carácter indispensable del terror,

afirmado en los escritos de Lenin y en las declaraciones de Carrillo. Tampoco figurará vinculación alguna

con una disciplina internacional. Lo que nadie puede ignorar es que el Partido Comunista pretende

destruir "el orden jurídico y político" esencial y fundamental para la legitimidad del Reino.

El Tribunal competente deberá establecer su sentencia de acuerdo con el espíritu de la legalidad vigente.

No podrá ignorar, pues, la mente de quienes votaron la reforma del Código Penal después de oídas las

enérgicas y claras expresiones de quien hablaba en nombre de la ponencia. Tampoco podrá ignorar, y esto

es todavía más radical y decisivo, que la misma jerarquía de las normas en un estado de derecho obliga a

interpretar toda ley de acuerdo con los principios originarios y constituyentes, que inspiran y dan sentido

a toda la constitución constituida y a todo precepto legal.

Sin forzar en lo más mínimo nuestra realidad constitucional, y por la simple lectura de sus principios

fundamentales, se hace patente que el Partido Comunista no sólo es ilegal - y penalmente ilícito según se

afirmó en las Cortes Españolas - sino que lo es en fuerza de su actitud y programa que, por decirlo con

expresiones análogas a las escritas en la Constitución de la República Federal Alemana, pero referida al

Reino Instituido por la Ley Orgánica de 1967, "tienden a contradecir el orden constitucional de la

monarquía católica, social y representativa".

Para todos los órganos del Estado, legislativos, ejecutivos y judiciales, y para la Corona, comprometida a

"cumplir y hacer cumplir las leyes", el mantener firme esta ilegalidad y anticonstitucionalidad del Partido

Comunista es una "cuestión de honor".

DR. FRANCISCO CANALS VIDAL

Catedrático de Metafísica de la Universidad de Barcelona

("SOLIDARIDAD NACIONAL")

12-II-77

 

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