Silva Muñoz: Que salga de las urnas lo que el pueblo español quiera  :   
 Discurso del presidente de Acción Democrática Española en el congreso de Alianza Popular. 
 Ya.    06/03/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Ya

INFORMACIÓN NACIONAL

6-III-77

SILVA MUÑOZ: "Que salga de las urnas lo que el pueblo español quiera"

«Es fundamental que la voluntad popular sea auténtica y respetada»

«Con 112 partidos legalizados, en el Parlamento pueden resquebrajarse las opciones»

«La situación económica por la que nuestra Patria atraviesa es una preocupación que nos embarga»

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE ACCIÓN DEMOCRATICA ESPAÑOLA EN EL

CONGRESO DE ALIANZA POPULAR

Don Federico Silva, en la Asamblea de su partido, Acción Democrática Española, dijo que en la misma

medida que la libertad política deja al aire tan interpretaciones, los conceptos y hasta las propias

instituciones, se produce una creciente politización de la vida social, y en este momento la bandera de

penetración en el término democracia. Por eso no es de extrañar que se hable de democracia en el deporte,

o democracia en la enseñanza, o democracia en la economía, o democracia en tantos y tantos sitios,

lugares y actividades.

Es fundamental que la voluntad popular sea auténtica y realmente respetada. Para ello lo normal sería que

e1 pueblo se pronunciase de la manera más directa y pura posible sobre los representantes que, en

definitiva, han de dilucidar las grandes cuestiones políticas, económicas y sociales del país de la hora

presente. Para elegirlos sería lo más lógico que lo fueran aquellos que obtuvieran el mayor número de

votos. A esa democracia se oponen tres falsificaciones de ella: las que me atrevería a calificar de

democracia impuesta, de democracia mágica y de democracia invertida y disolvente.

Entiendo que nos amenaza una democracia impuesta, derivada del contexto europeo de nuestro país. Hay

algunos que piensan que para obtener el respaldo europeo es necesario mostrar una homogeneidad

política total con el resto de los países occidentales, y a ello, sí es preciso, se sacrifica la democracia pura.

Más aún, en ciertos casos esa democracia impuesta no se postula porque, en definitiva, les parezca

conveniente 1a copia, transcripción o adaptación de las fórmulas políticas de otros países que observan

con atención, interés y hasta codicia la Península Ibérica, sino bajo la presión de unas minorías

imperialistas, que disfrazan sus apetencias con ideologías universales y, a veces, más respetables que

algunos de los hombres que las encarnan. Porque una cosa es la solidaridad ideológica, fruto de la

creciente intercomunicación del mundo y del propio progreso humano, y otra la imposición política

despachada desde el extranjero.

A ello hemos de responder con toda energía. Queremos que salga de las urnas lo que el pueblo español

quiera y no lo que quieran las fuerzas políticas internacionales. Y todo ello sin xenofobia, sin

nacionalismos, sino por decoro nacional y respeto y lealtad a nuestros compatriotas.

Existe también una democracia mágica; es decir, la que resulta de un cubileteo de cifras y sistemas, que

no buscan más que conseguir la realidad de la presencia en el Parlamento de determinados grupos y

determinadas personas que nada tienen detrás de sí. No queremos decir con ello que haya trampa de

ningún género. Es un pecado de origen.

La tercera desviación o peligro que nos acecha para la instauración de una democracia pura es la

democracia invertida y disolvente. Entiendo por democracia invertida y disolvente la que se genera por la

filosofía totalitaria de carácter marxista-leninista, que cree que la libertad del hombre es un estado

imperfecto que debe ser sustituido por el hombre inserto y condicionado por determinada ideología y

moldeado por ella; entonces al hombre se le priva de su libertad para poder así dar paso al nacimiento del

socialismo. Esta situación de un pueblo sojuzgado por los mitos del marxismo, se denomina democracia

popular, pero en realidad no es más que todo lo contrario de la democracia, una de tantas fórmulas de

tiranía que la humanidad ha contemplado, ajustada en su vocabulario, en su léxico, en su terminología al

espíritu de esto época, para pasar, como mercancía de contrabando, el más tremendo de los totalitarismos

que el mundo ha conocido.

La democracia y las Cortes

¿Cuáles son las perspectivas que se nos ofrecen para el acto electoral? Recorriendo el espectro de

izquierda a derecha, simplemente, como emplazamiento topográfico, nos encontramos con una extrema

izquierda nucleada, o no; un Partido Comunista, que si se legaliza, posiblemente jugará por libre antes de

las elecciones, y después encabezará el Frente Popular; un Centro Izquierda, formado por agrupaciones,

en general, de carácter no marxista; el llamado Centro Democrático, formación atomizada de grupos

significativos e insignificantes, de cuya existencia han dudado hasta calificados líderes del Equipo

Demócrata Cristiano; Alianza Popular, en el centro derecha, y e1 resto de la derecha. Más el llamado

Equipo de la Democracia Cristiana, allá en los aledaños del centro democrático, ¡Y en total, 112 partidos

legalizados!

Este cuadro podría darnos la falsa impresión de que, a pesar de todo, podría haber seis o siete grupos que

homogéneamente podrían entenderse en las Cortes. Sin embargo, si ya antes de las elecciones esos

bloques se resquebrajan, los personalismos surgen, las polémicas se agudizan y las dificultades son

crecientes, ¿quién nos asegura de que una vez celebradas las elecciones en el Parlamento no van a

resquebrajarse las opciones, como se dice ahora, o las alternativas, por la atomización de los partidos, de

manera que se forme el caos de la ingobernabilidad? Entiendo por ingobernabilidad la imposibilidad de

entendimiento democrático de los grupos en el seno de las Cámaras.

Entonces, ¿sería posible el acuerdo sobre la modificación o no de la Constitución, y en caso afirmativo,

cómo será su extensión y contenido, y adoptar las medidas necesarias al restablecimiento económico del

país?, ¿será posible realizarlo? Yo me permito hacer un llamamiento, tanto a los bloques como a los

partidos y a todos los que tenemos una responsabilidad en esta hora para que tan caótica situación no

surja. Yo estoy seguro que hay fuerzas políticas en e1 espectro que acabo de señalar que están dispuestas

a llegar a un entendimiento patriótico, pero ese entendimiento hay que hacerlo viable ahora. Después sería

tarde.

Tengo e1 temor fundado de que vayan a construirse unas Cortes y de ellas puede salir una constitución,

que calificaría, como Ortega, de una constitución epicena. Queremos una democracia auténtica;

rechazamos toda fórmula totalitaria que no respete los derechos de la persona y el fundamental a

participar en la cosa pública, pero no concebimos un estado moderno sin la fuerza necesaria para imponer

a todos los ciudadanos el imperio de la ley.

LA IMAGEN DE ALIANZA POPULAR Y SUS FABRICANTES

La realización de estos propósitos encuentra con frecuencia la incomprensión y el ataque del adversario, y

hasta de algunos afines, con el fin de crear una falsa imagen de la Alianza.

Muchos de nuestros adversarios nos llaman continuistas. Quieren, sin duda, con un "ismo", que es una

caricatura o deformación de la realidad, descalificarnos para decirle al pueblo español que no queremos

cambiar nada, que somos inmovilistas y conservadores, que representamos como una especie de

petrificación económica y política del país. Nada más alejado de la realidad, y ellos lo saben

perfectamente. Lo que sucede es que se nos caería la cara de vergüenza si después de haber contribuido al

desarrollo económico español, después de haber contribuido a que España se convierta en la definía

potencia industrial del mundo, a hacer un país alfabetizado y culto, y a dotarle de un sistema político

abierto y perfectible, donde toda reforma era posible, y los hechos asi lo han probado, quizás con

exagerada evidencia—ahora tratáramos de, cobardemente, decir que éramos unos técnicos, cazados a lazo

en un misterioso planeta tecnocrático pura servir al régimen de Franco, cuando, al menos en mi caso, fuí

un político, soy un político y seguiré siendo un político.

Se nos caería la cara de vergüenza si después de haber tenido la lealtad con España y con el propio

generalísimo Franco, de dimitir y abandonar el Gobierno cuando creímos que nuestra etapa ministerial

había terminado y los cauces de la política española no iban por los derroteros adecuados, lo

capitalizáramos ahora contra el propio régimen, mientras otros que impúdicamente exhiben sus

resentimientos porque los echaron, se olvidan de las adulaciones y servilismos de que en otra época

fueron protagonistas.

Se nos acusa de conservadores, ¿Somos conservadores porque no queremos un Estado desmedulado y

entreguista? ¿Somos conservadores porque defendemos la potenciación de nuestras Fuerzas Armadas?

¿Somos conservadores porque con respeto a la separación entre la Iglesia y e1 Estado proponemos el

acuerdo entre ambas potestades para resolver sus posibles conflictos? ¿Somos conservadores porque para

garantizar al derecho a la Información y a la publicidad en una sociedad libre queremos proteger a la

sociedad contra la injuria o la calumnia? ¿Somos conservadores porque queremos un sindicalismo libre,

independiente y democrático? ¿Somos conservadores porque queremos una economía social de mercado?

¿Qué es Acción Democrática Española?

Quiero en este momento, sintiéndome portavoz del sentir unánime da la misma, reiterar que:

1º Acción Democrática Española es un partido interclases, del que esta misma asamblea es un vivo

testimonio.

2º Es un partido federado en Alianza Popular y fuertemente integrado y solidario. Por eso no quiero

ocultar mi viva preocupación por el mal momento que están atravesando nuestros agricultores. No los

llamo campesinos, porque me parece una palabra marxista y proletaria, propia del léxico de nuestros

adversarios.

Esos agricultores, muchos de ellos correligionarios o simpatizantes de nuestra causa, viven unas jornadas

de insatisfacción y angustia por la situación en que se desarrolla su trabajo. No queremos que e1 campo

español, que nuestros labradores sean víctimas del "consumismo" y sus manipulaciones. Deseamos

fervientemente justicia para ellos y que de una vez se pueda hacer de nuestras áreas rurales espacios

habitables en la misma medida que puedan serlo las zonas urbanas e industriales. Y para ello hace falta un

sistema de precios agrícolas, un sistema de subvenciones que haga posible en el más breve plazo esa

equiparación a que los hombres y mujeres del campo tienen derecho.

3º Somos un partido demócrata-cristiano, porque la democracia cristiana constituye una gran familia

ideológica que, además, admite una pluralidad de versiones y de actitudes. Si su filosofía es pluralista ha

de serlo con todas las consecuencias

Horas difíciles y esperanzadas

No quisiera que faltara en mis palabras una alusión a la preocupación que nos embarga por la situación

económica que nuestra Patria atraviesa. De todos los indicadoras de esa grave actuación quisiera subrayar

uno que creo expresa y sintetiza el estado de todos ellos; el déficit de nuestra balanza de pagos anda por

los 4.000 millones de dólares anuales. Nuestras importaciones se han disparado, sobre todo con la subida

de los crudos del petróleo y nuestras exportaciones se han resentido por la propia situación económica

que el país atraviesa.

Sin un programa de medidas coherentes y practicables, sin una disciplina social que permita que no se

pierdan horas de trabajo en huelgas salvajes, sin un reparto equitativo de la austeridad que forzosamente

habrá de imponerse, llegaríamos a la bancarrota. Y no va a ser así por que la sensatez de los españoles

estoy seguro que será muy superior a la incitación y coacciones para impedir que el llamado pacto social

entre en las fuerzas de la producción y se establezca; porque estoy seguro que los países productores de

crudos de petróleo a los que nos une como nación, una antigua, invariable y leal amistad, nos ayudarán; y

porque estoy seguro de que el Gobierno está a la altura de la responsabilidad de esta hora, y entre esas

responsabilidades se encuentra la de hacer frente a la crisis económica, como se pone de relieve en las

últimas medidas adoptadas; porque estoy seguro de que un pueblo joven; maduro y experimentado por el

pasado no se dejará arrastrar a alocadas aventuras. Es mucho el camino recorrido desde la época de la

escasez, de los gasógenos y del pan negro para que haya ningún insensato que quiera devolvernos a ella.

Y recordemos que a ella se llegó porque los españoles nos matamos, quizá como títeres en las grandes

internacionales, lección que no podemos olvidar.

 

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