Confirmada por el Supremo la suspensión de Triunfo     
 
 Informaciones.    13/07/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CONFIRMADA POR EL SUPREMO LA SUSPENSIÓN DE "TRIUNFO"

MADRID, 13. (INFORMACIONES.) — La Sala Tercera del Tribunal Supremo ha

confirmado la suspensión por cuatro meses de la revista «Triunfo», decretada en

25 de junio de 1971 por el Consejo de ministros.

En .el número 464 del semanario «Triunfo», correspondiente al 24 de abril de

1971, y dedicado monográficamente al matrimonio, se publicaban cuatro artículos,

titulados: «Crisis de sociedad y crisis de matrimonio», firmado por Juan

Aldebarán; «Ley, unión y divorcio», firmado por Manuela Carmena; «Un derecho de

propiedad en cinco axiomas», firmado por lidia Falcan, y «Nuevos códigos para el

amor», firmado por Carmen Alcalde», que motivaron la iniciación de un

expediente, porque las expresiones, conceptos e ideas que se exponían en ellos,

podían constituir infracción de la ley de Prensa, por falta de respecto debido a

la moral. Como de resultas del expediente la infracción era muy grave, se

elevaron las actuaciones al Consejo de ministros, que con fecha 25 de junio

acordó imponer una multa de 250.000 pesetas al director de «Triunfo», don José

Ángel Ezcurra Carrillo, y la suspensión de la revista por plazo de cuatro meses.

La sanción fue ejecutada, pero tanto el señor Ezcurra como la empresa adltora,

«Prensa Periódica, S. A. recurrieron, primero ante el propio Consejó de

ministros y después ante el Tribunal Supremo.

El Supremo acaba de dictar sentencia. En primer término, la resolución trata de

distintos aspectos formales planteados, especialmente por tratarse de dos

recursos (del director y de la empresa) acumulados. En este terreno el Supremo

reitera, una vez más, la tesis de que el director tiene un poder típico, «ex

lege», para representar y obligar al empresario en todo lo relativo a las

funciones de su cargo, y especialmente en cuanto a las responsabilidades que se

deriven del contenido de las publicaciones que se inserten en el periódico o

revista.

En cuanto al problema en si, la Sala se apresura a afirmar que no es

absolutamente exacto que sea la primera vez que se juzga sobre el límite de

moral, referido a la expresión de las ideas (la defensa habla sostenido que,

hasta ahora, todas las faltas de respeto a la moral .habían sido de tipo

gráfico, por atentados al pudor...). La Sala dice que ya existe jurisprudencia

en loque pudiera llamarse «exposición intelectual en contra de la moral». Y

Inmediatamente destaca las características de la revista «Triunfo»: no es una

publicación científica, sino de entidad Intelectual media, dedicada

preferentemente a temas diferentes del matrimonial y, por tanto, el lector no

puede conocer otras fuentes ni contrastar su contenido con libros, que aunque se

vendan en establecimientos públicos, siempre están al alcance de un nivel

económico más elevado que lo que supone la revista semanal de módico precio.

De la lectura de los cuatro artículos se desprende que no estamos ante meras

opiniones intrascedentes, como pretende sugerir el recurso, sino de

«afirmaciones, plenamente subjetivas, si, pero intencionadamente apologéticas

tras las cuales se busca, y asi se dice expresamente, la instauración del

divorcio matrimonial en España». Y lo que es más grave, también afirmado

textualmente, se persigue la instauración del divorcio, «única y previamente,

como medio para acabar con el matrimonio». La publicación no es objetiva y

ponderada, y por ello constructiva, sino que llega a «la preconización de la

desaparición del vinculo familiar en sentido netamente nihilista».

La sentencia dice que se observa en lo publicado «la lógica falta de estudio de

la dimensión específica de la pareja humana». La sentencia explica que la

situación de conflictividad «pudiera decirse que pertenece a la esencia misma

del matrimonio», que es situación viva y bipolar, y expuesta por ello a

tensiones y crisis, la mayor parte de las veces temporales, que se hace preciso

una y otra vez superar por lo menos en tentativa, y tal superación constituye en

su ascenso un desarrollo paso a paso de la comunidad matrimonial, lo que los

escolásticos distinguen entre unión matrimonial «in facto esse», es decir, unión

matrimonial hecha, constituida, y unión «in fieri», unión que va haciéndose y,

por tanto, constituyente.

Le sentencia analiza la distinción que hacia el recurrente entre moral católica

y moral familiar, social, etc., es decir, moral natural. El Estado español,

decía el recurso, no puede constituirse en inquisidor y sancionador del error

moral católico. En nuestra Patria existe libertad religiosa y pueden practicarse

otras religiones o ninguna. Es paradójico —dice la sentencia— que el recurrente

acuda a la opinión de teólogos, para mantener que los artículos no atenían

contra la moral. El Supremo rechaza un documento «procedente de determinada

autoridad episcopal» en favor de la publicación. Y respecto a la encíclica

«Gaudium et Spes» que había citado el recurrente, que «sí bien la libertad por

la que uno puede expresar sus sentimientos y opiniones se hace necesaria para la

formación recta de la opinión pública, ello es, dentro de loa límites de la

honestidad y del bien común, principios que indudablemente están excluidos en la

publicación sancionada».

Finalmente, dice la sentencia: «Esta Sala respeta las opiniones que nazcan de la

indudable libertad religiosa española, pero dentro de la facultad del poder

civil y administrativo de cumplirse, por todos los españoles, sin distinción de

creencias, los límites del artículo 2." de la ley de Prensa.

 

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