Autor: Delgado, Alberto. 
 Desde el Parlamento. 
 No va a más     
 
 Arriba.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Desde el Parlamento

¡NO VA MÁS!

¡No va más! El Consejo de Economía Nacional no tendrá doscientos cincuenta miembros, como proponía

el proyecto de! Gobierno, ni doscientos ochenta, como señalaba la Ponencia en su.informe, sino

doscientos noventa, más el presidente y el secretario general. Para llegar a esta cifra, que no son los

trescientos, pero se le acerca bastante, fueron precisas largas horas de debate, una lluvia de peticiones que

la Ponencia trataba de evitar con e1 paraguas de ios argumentos, Y al* final, entre las nubes dfi [a

polémica, salió el sol de las votaciones, que es el que dice la última palabra.

Pueden estar satisfechos los señores Morrondo y De la Caballería, a los que se sumaron otros

Procuradores: habrá representación específica del mundo cooperativo en \\ Consejo.

:

Puede estar satisfecho e! señor Basanta. Las Cámaras mineras tendrán su representación, aunque reducida

a un solo Consejero.

Puede estar satisfecha la señorita Mónica Plaza. Los artesanos y las amas de casa estarán representados.

La señorita Mónica Plaza parecía ayer algo enfadadilla, y más que solicitar, exigía:

—Quiero tres representantes de la artesanía, y que se los quiten a los que se los quiten. No ofendamos a

este sector. Y quiero que estén representadas las amas de casa. Parece que ios señores Procuradores tienen

prevenciones ante la presencia de las amas de casa en el Consejó de Economía Nacional. Si ¡a Ponencia

´no acepta mi petición, quiero votos para defenderla en el Pleno.

Los Procuradores, ´siempre galantes, estaban dispuestos a dar a la señorita Mónica Plaza los votos que le

hicieran falta. E! señor Valiente Soriano. aue no había intervenido hasta ese momento, lo hizo para decir

que la señorita Mónica Plaza contaba con su voto. El señor Díaz Llanos dijo que las mujeres no son el

sexo opuesto, sino el sexo complementario. Y el ponente señor López Henares, se plegó ante ésta especie

de Agustina de Aragón de la décima legislatura, acompañada por sus compañeros de escaño.

Puede estar satisfecho el señor Rosillo, uas Cámaras de la Propiedad Urbana también tendrán

representantes en el Consejo. El señor Rosillo, no sé si aburrido o can. sado —ambas cosas son

perfectamente comprensibles— no se encontraba presente cuando el ponente aceptó su propuesta. Pero

debió intuir el resultado.

Don Salvador Serráis puede sentirse satisfecho a medias. Su postura de que los treinta y cinco Consejeros

—antes eran cuarenta— dé designación lo fueran por el Rey, no prosperó, pero sí obtuvo votos

suficientes como para ser defendida ante el Pleno. Tuvo, además, la fortuna —qué supone un precedente

nefasto en el caso de que prolifere en el futuro— de que el ponente replicara dos veces a sus argumentos,

porque en la primera no se encontraba en la sala.

El que no creemos que quedara muy satisfecho es el señor Díaz Llanos. El señor Díaz Llanos echaba de

menos en este Consejo algo que parecía lógico: economistas. Siendo un órgano asesor y técnico tendrá

que tener asesores y técnicos. Claro que pueden estar como funcionarios, no como consejeros. En

cualquier caso, el señor Díaz Llanos le parecían demasiados consejeros. Insistió en lo de los ecomistas, y

dijo:

—Se quiere una tortilla sin huevos.

Alguien, a mi fado, exclamó:

—No, se quiere una tortilla a la española.

Bueno, pues el señor López Henares, que es un ponente cachazudo y minucioso, quiso ser breve, ai filo

de las diez de la noche, y no lo fue tanto. Pero como accedió a casi todas tas peticiones, y el Consejo no

es un chicle que pueda estirarse definitivamente,- su propuesta final no tuvo más sue una abstención: la de

don Salvador Serrats. Y el señor Gamazo, con su petición de cincuenta representantes de organizaciones

territoriales, se quedó con la consolación de llevar ante el Pleno su postura.

Y la cifra saltó, por fin, después de girar la bola dialéctica durante horas y horas:

—Doscientos noventa consejeros. ¡No va mas!

Alberto DELGADO

 

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