Autor: Lara Gavilán, Antonio de (TONO). 
   Defensa de la censura     
 
 ABC.    09/02/1973.  Página: 35, ?. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

9 DE FEBRERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

DEFENSA DE LA CENSURA

LEO con cierta frecuencia insistentes protestas contra las mutilaciones de la

censura en nuestras producciones teatrales y cinematográficas, y, desde mi punto

de vista, no estoy de acuerdo con los protestantes y salgo en defensa -de

nuestros paternales censores.

¿Qué razón guia a estos rectos varones a evitar el que los españoles saquemos

los pies del plato y a procurar que nuestro teatro y nuestro cine sea el más

decente y el más angelical del mundo?...

Sencillamente, la razón de que desean que los españoles seamos unos santos y el

día de mañana, que ojalá tarde lo suyo, podamos entrar en el Cielo mientras ´los

ciudadanos de los demás países se retuercen chirriantes entre las llamas del

ignipotente Infierno. ¿No es esto loable? ¿No merecen nuestro reconocimiento?

¿No deberíamos dar un beso a estos señores cada vez que los encontramos en la

calle?

En el teatro o en el cine, un ministro, un militar, un magistrado, un clérigo o

hasta un simple ciudadano puede ser un monstruo y´ comerse a sus semejantes a

condición de que sea de Perpignan, de Ñapóles o de Chio, pero sus colegas

españoles siempre serán, en nuestras historias, más buenos que el pan con algo.

Y con respecto a nuestra moralidad —según nuestro cine y nuestro teatro—, ningun

español es capaz de la menor aventura sin pasarse previamente por la vicaria.

¿No es esto hermoso y saludable?

Hubo una época en la que el celo y el recato de nuestros censores llegó a tal

altruismo qué a las «parejas» de las películas extranjeras se las casaba como

Dios manda, pero desgraciadamente esta costumbre desapareció y es de lamentar,

pues a uno le hubiera gustado ver casados a Margarita y Armando, a los amantes

de Teruel y hasta a Tip y Coll.

¿Y qué decir de ese descoco que ahora se tolera a las actrices francesas,

italianas y hasta americanas que se pasan en todas las películas entrando y

saliendo de la cama como si padecieran fiebres intermitentes?...

Lo lamentable es que esta misma preocupación no exista también para otras

actividades de nuestra vida, porque asi como existe una censura para que no

seamos malos debiera existir otra para que no fuéramos pobres, o no fuéramos

feos y hasta no fuéramos bajitos, porque siendo solamente bueno no se llega

demasiado lejos, y aunque lo del Cielo es muy importante, tampoco estaría de más

pasarlo un poco regular aquí, en este desvergonzado mundo.

Por eso, si esos "mismos censores, al tiempo que no nos dejan caer en la

tentación nos libraran del mal y nos pasaran una pensioncita a los desheredados

de la fortuna, redondearían su obra y no tendríamos necesidad, en casos de

desesperación, de vender nuestra alma al diablo.

Yo recuerdo que, cuando era jovencito, mi buena madre, ante mi poca afición al

agua, de no ser para bebería, intentaba por todos los medios llevarme por los

caminos del aseo; y la razón más convincente que encontraba para aficionarme era

la de que me lavara pulcramente por si en la calle me sucedía alguna desgracia;.

Y es que en su imaginación limpia, y sin pecado no entraba la posibilidad de que

yo tuviera necesidad de desvestirme como no fuera por haber sido atropellado por

un tranvía.

¡Dichosos los censares, que ´tampoco tienen necesidad de lavarse y que, muy

merecidamente, subirán al Cielo, aunque sea hechos un asco!...

 

< Volver