El mensaje de Franco     
 
 ABC.    31/12/1974.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MARTES 31 DE DICIEMBRE DE 1974. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 22.

EL MENSAJE DE FRANCO

Con puntualidad castrense, el Jefe del Estado ha acudido a la cita de fin de año que, desde hace lustros,

tiene con todos los hogares españoles. Una vez más, su palabra y su acento han servido para afianzarnos

en los logros obtenidos y dar nuevo impulso para acometer las tareas, difíciles tareas, que nos aguardan en

el nuevo año.

Franco ha puesto de manifiesto algo que desde esta columna editorial hemos subrayado en múltiples

ocasiones: España es un Estado de Derecho en el que es posible avanzar en la conquista diaria del bien

común. Al frente de las Instituciones, arraigadas ya en el sentir de los españoles, ha querido situar con

toda justicia la figura del Príncipe de España que, en momentos especialmente difíciles, asumió la

Jefatura del Estado. El español medio, el hombre de la calle, que necesita tanto de la seguridad como de la

justicia, ve ya en la Institución Monárquica la más firme garantía del pacífico desarrollo de la nación y el

modo más acabado de progreso. Este evidente enraizamiento de la figura humana del Príncipe en el

corazón y en la mente de los españoles, es el mejor fruto que podemos alcanzar para los tiempos

presentes. Porque asegura, de una parte, la continuidad del Estado, y, de otra, el ensanchamiento

constante de su base real integradora de todos los ciudadanos de recta intención, especialmente de la

juventud en su ímpetu generoso y razonable inconformismo.

Esa integración en el esfuerzo común es tanto más necesaria cuanto que el futuro, sobre todo en terreno

económico, se presenta especialmente ensombrecido. El llamamiento a la austeridad, la apelación al

sentido de responsabilidad de cada uno que se contienen en e] mensaje de Franco, son al tiempo,

confirmación de la apertura del sistema en el que se quiere que conscientemente todos participemos. La

estructura de Constitución abierta permite el mejoramiento progresivo e indispensable de los cauces que

han sido potenciados por la reciente promulgación del Estatuto de Asociación Política y que, si es cierto

que constituye un hito importante, no es la meta final: en esa dirección y en ese sentido, la voluntad de

ampliar cauces es nítida, clara y sostenida en la alocución del Generalísimo.

Sobre esos dos ejes, mayor participación y más justo reparto de las cargas sociales que impone la

situación económica, hemos de construir nuestro futuro. Con una meta: el mantenimiento de la paz con

exclusión y condena de la escalada del terrorismo que también ha hecho presa en nuestra Patria. La paz es

el valor supremo de una sociedad civilizada, la meta del Estado de Derecho, la razón de ser de la

participación ciudadana, el logro máximo de la justicia.

Queremos entender que en las palabras de Franco ésa es la palabra clave. Que todos, gobernantes y

gobernados, debemos intentar llevar a la práctica en un año que precisamente tiene como objetivo el de la

reconciliación.

Cuando por fuerza del paso del tiempo hemos de hacernos cuestión de los inevitables cambios que el

futuro ha de depararnos, saber que el aliento del Jefe del Estado se dirige a todos sin exclusión, debe

acrecentar nuestro propio sentido de responsabilidad, la urgencia de aunar los esfuerzos y, sobre todo,

potenciar la voluntad decidida de servicio a España.

 

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