Mensaje de Franco al pueblo español. 
 Tenemos que imponernos voluntariamente unos límites racionales en el consumo     
 
 ABC.    31/12/1974.  Página: 21, 23-24. Páginas: 3. Párrafos: 23. 

ABC

MENSAJE DE FRANCO AL PUEBLO ESPAÑOL

TENEMOS QUE IMPONERNOS VOLUNTARIAMENTE UNOS LIMITES RACIONALES EN EL

CONSUMO

Las cualidades personales del Príncipe, su prudencia política, su preparación y, sobre todo, su alto sentido

del deber confirmaron una vez más la esperanza en él depositada

Las instituciones han continuado ganando solidez y confianza

Más activa participación política a través de las asociaciones

A PESAR DE LOS CONFLICTOS SOCIALES, FOMENTADOS POR LOS AGENTES DE LA

SUBVERSIÓN COMUNISTA, LA NACIÓN SE HA COMPORTADO CON UN ESPÍRITU

EJEMPLAR

Su Excelencia el Jefe del Estado dirigió ayer a todos los españoles, a las diez de la noche, a través de

Televisión Española y Radio Nacional su tradicional mensaje de fin de año cuyo texto íntegro

reproducimos a continuación:

ESPAÑOLES: Una vez más acudo a la cita tradicional de estos días, para enviaros, con especial

recuerdo para quienes se encuentran lejos de nosotros, mi más cordial mensaje de felicitación

navideña y mis mejores deseos de paz, prosperidad y ventura para el año que va a comenzar.

UNA CONCIENCIA POLÍTICA ESTABLE

Al término de 1974, difícil para todos y para toda la Humanidad, hemos podido comprobar cómo las

instituciones han continuado ganando solidez y confianza, al ajustarse en su correcto funcionamiento a las

distintas situaciones que han ido surgiendo en nuestra vida política.

Los hechos han venido a confirmar que la gran esperanza confiada por el pueblo español, al votar

clamorosamente la Ley Orgánica del Estado, no ha sido defraudada, en el gran propósito que la inspiró,

de dar una conciencia política estable a la comunidad española que superase los crónicos y a veces

inexplicables antagonismos de la vida nacional.

La enfermedad que me afectó el pasado verano dio providencialmente motivo para poner a prueba la

serena madurez del pueblo español y el seguro funcionamiento de la mecánica previsora de nuestras

Leyes Fundamentales. He de agradecer a Dios la completa recuperación de esa enfermedad, que me dio,

por otra parte, la oportunidad de recibir tantas pruebas de interés por mi salud, adhesión y afecto, que el

pueblo español manifestó de forma inolvidable v que mucho le agradezco.

Con este motivo deseo hacer una mención especial del Príncipe de España, que en ese juego simple y

seguro de las instituciones asumió durante mi enfermedad la Jefatura del Estado. Sus cualidades

personales su prudencia política su preparación y, sobre todo, su alto sentido del deber confirmaron, una

vez más, las esperanzas en él depositadas.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES EN UN ESTADO DE DERECHO

La España que entre todos hemos ido forjando en estas casi cuatro décadas es, desde hace muchos años,

un Estado de Derecho, en el que todos los españoles encuentran iguales oportunidades de realización

personal y cauce amplio para todas sus legítimas aspiraciones. Somos conscientes de que el acontecer

diario y el pulso del país reflejan la existencia de una sociedad dinámica, que pide en cada momento y

situación la respuesta adecuada a sus necesidades. Respondiendo a ello las Cortes de la Nación trabajan a

pleno rendimiento y todos los años incorporan a la vida pública nuevas leyes trascendentales, que

demuestran su dinamismo y su espíritu de perfeccionamiento.

Las soluciones para las nuevas inquietudes también están atendidas en nuestras leyes, y es la prudencia

del gobernante la que aquilata y mide cada nuevo paso a dar, sin permitir que la división el egoísmo, las

ambiciones, lleguen de nuevo a adueñarse de la sociedad española. El desarrollo político de nuestras

Leyes Fundamentales no sólo no puede significar una ruptura, sino por el contrario ha de ser la más

rotunda afirmación de la vivencia y fecundidad de nuestro Movimiento nacional, alumbrado con el

heroísmo y el sacrificio de tantos españoles, que hicieron posible el rescate de unos supremos valores que,

asistidos por todos los españoles, hemos de conservar y transmitir a las generaciones que nos sucedan.

EL MENSAJE DEL JEFE DEL ESTADO

NUESTRO GOBIERNO HA DICTADO LAS MEDIDAS PARA HACER FRENTE A LOS EFECTOS

DE LA CRISIS QUE VIVE EL MUNDO

• Especial atención a los sectores más necesitados

• Hemos mantenido prácticamente el pleno empleo

• Se ha conseguido un nivel más que aceptable de crecimiento económico

UN ORDEN ABIERTO Y DINÁMICO

Nuestro Movimiento y nuestras instituciones no son sistemas estáticos, sino, como he dicho tantas veces,

un orden político, abierto y dinámico, con capacidad innovadora, basada en la vivencia creadora de su

propia doctrina.

En esa línea que, desde el respeto al pasado, pretende potenciar nuestro sistema político, hay que

enmarcar la nueva e ilusionada expectativa que va a ofrecer a todos los españoles, de buena y limpia

intención, la oportunidad de una más activa participación política a través de las asociaciones, cuyo

estatuto jurídico acaba de ser promulgado.

REPERCUSIONES DE LA CRISIS INTERNACIONAL

La nueva situación económica, que ha afectado profundamente al mundo occidental, ha puesto de

manifiesto el talón de Aquiles de muchos países de alto nivel de desarrollo, y la escasa solidaridad

internacional a la hora de buscar soluciones a los problemas comunes.

La crisis económica acelerada por la crisis energética es la más grave que el mundo ha sufrido en los

tiempos modernos. Seguramente será larga y profunda. Nunca ha estado el mundo más amenazado por el

peligro de la inseguridad política. Frente a todo ello acrecienta su valor la política económica desarrollada

durante estos treinta y cinco años, que nos permite que los problemas se diluyan en la gran extensión de

nuestra economía y desarrollo, facilitando la previsión de nuestras reservas, el tiempo y espacio

necesarios para atenderlos.

En este orden, nuestro Gobierno ha venido dictando las medidas pertinentes para hacer frente a los efectos

de esa dura crisis, prestando una especial atención a los sectores más necesitados. Hemos mantenido,

prácticamente, el pleno empleo y aun a costa de soportar una inflación que, aun inferior a la de otros

países de Europa ha alcanzado cotas muy superiores a las deseables, se ha conseguido mantener un nivel

más que aceptable de crecimiento económico.

Han sido necesarios muchos sacrificios, pero hemos de reconocer que, a pesar de los conflictos sociales,

que fomentados por los agentes de la subversión comunista, se han producido, la nación se ha comportado

con un espíritu ejemplar. Tenemos que seguir ayudándonos a nosotros mismos, imponiéndonos

voluntariamente unos límites racionales en el consumo de lo necesario, con un talante de austeridad que

contribuya a paliar los efectos de la actual coyuntura. A vuestro sentido de responsabilidad apelo, una vez

más.

LA ESCALADA DEL TERRORISMO

Una característica del año que termina es la escalada del terrorismo en todo el mundo; y nuestra Patria,

siquiera sea en mínima proporción, no ha podido sustraerse a esta ola de violencias. Vaya nuestro

recuerdo y nuestra oración, en estos días, por quienes cayeron víctimas de la más irracional de las

conductas humanas. Y nuestra emocionada gratitud a las Fuerzas de Orden Público, que con su sacrificio

y permanente vigilia hacen posible que los españoles sigamos disfrutando de ese eran tesoro que es

nuestra paz interior; que estamos empeñados en preservar, evitando a toda costa que pequeños grupos de

agentes profesionales de la subversión puedan alterarla.

UNIDAD COMO RESPUESTA AL RETO DE LOS NUEVOS TIEMPOS

Quisiera referirme, finalmente, a la enorme trascendencia que para el futuro desarrollo de nuestra

convivencia nacional tiene la necesidad de mantenernos unidos. Yo sé que seguimos sufriendo todavía,

aun cuando poco a poco se vaya imponiendo nuestra verdad y nuestras razones, los efectos de una secular

hostilidad exterior, alimentada por quienes se niegan sistemáticamente a aceptar lo que ven y por quienes

no perdonan nuestro progreso y nuestra paz: pero ese enfoque negativo, al que ya estamos acostumbrados,

hemos de transformarlo en un positivo ejercicio, individual y colectivo, de sana autocrítica, conscientes

todos del reto de los nuevos tiempos que la propia evolución de la sociedad española nos va a ir

demandando.

Hemos caminado juntos en momentos mucho más críticos que los actuales y los hemos superado siempre

con voluntad integradora, con confianza, y sobre todo, con esa fe y amor a la Patria que nos hacía

olvidarnos de todo para mantener a toda costa la unidad. Unidad que significa sentir la convicción de que

nada trascendente nos separa, unidad en el propio convencimiento de que todo lo que es importante en la

vida de un español o en la historia de nuestro pueblo nos es vitalmente común. Una misma fe en los

destinos de una Patria unida en la riqueza de su diversidad regional, en el afán de perfeccionamiento, sin

necesidad de ayudas que no hemos pedido ni vamos aceptar, de nuestro desarrollo político, y en el afán de

un desarrollo económico, cultural y, sobre todo, social, que asegure el bienestar de los españoles y afirme

su decisión de superar cualquier tipo de tensión que atente contra su propia convivencia.

EXHORTACIÓN A LA JUVENTUD

A vosotros, españoles de buena voluntad, me dirijo pidiendo vuestra ayuda, vuestra cooperación y vuestro

esfuerzo, al servicio de ese apasionante quehacer, que asegure la más amplia convivencia nacional. A

vosotros, jóvenes de España, os pido que mantengáis vivo vuestro ímpetu generoso y vuestro razonable

inconformismo, canalizándolos al mejor servicio de la Patria. Porque a esta juventud, que no conoció las

horas amargas del pasado, y que ha vivido en el despertar y el resurgir de una Patria nueva, es a la que

cabe ahora el honor y la responsabilidad de continuar sin rupturas la labor emprendida.

FELICITACIÓN FINAL

Españoles todos, a los que vivís bajo nuestro cielo, a los que, impulsados por otros estimules o

vocaciones, estáis más allá de nuestras fronteras, yo os deseo un feliz Año Nuevo, y que Dios nos

conceda en él a España y a todos nosotros todo lo que honestamente se pueda desear: unidad, convivencia

y paz.

Buenas noches.

 

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