Autor: Baró Quesada, José. 
 XXXV Aniversario de la exaltación de Franco. 
 El príncipe asistió a un tedeum en San Francisco El Grande, antes del magno homenaje nacional     
 
 ABC.    02/10/1971.  Página: 27-28. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

ABC. SÁBADO 2 DE OCTUBRE DE 1971. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 27.

XXXV ANIVERSARIO DE LA EXALTACIÓN DE FRANCO

EL PRINCIPE ASISTIÓ A UN TEDEUM EN SAN FRANCISCO EL GRANDE, ANTES DEL

MAGNO HOMENAJE NACIONAL

Luego, se celebró en Palacio la tradicional recepción, en la que cumplimentaron al Generalísimo y a Don

Juan Carlos el Gobierno

Consejo del Reino, el Cuerpo diplomático y autoridades

TERMINADA LA CONCENTRACIÓN DE LA PLAZA DE ORIENTE, SE FORMARON ALGUNAS

MANIFESTACIONES QUE RECORRIERON LAS CALLES CÉNTRICAS DE LA CAPITAL

Madrid. (De nuestro redactor político.) El multitudinario homenaje nacional al Jefe del Estado en la plaza

de Oriente y sus inmediaciones tuvo como prólogo un Tedeum en la Real Basílica de San Francisco el

Grande. Asistió, como otros años, a esta ceremonia religiosa de acción de gracias el Príncipe Don Juan

Carlos, recibido a la puerta del templo por el vicepresidente del Gobierno, ministros y otras autoridades

militares y civiles. Eran las once de la mañana.

RECEPCIÓN EN PALACIO

Don Juan Carlos, que vestía uniforme de general del Ejército de Tierra, se dirigió al regio alcázar, donde

acompañó al Jefe del Estado en la recepción conmemorativa de su exaltación al Poder en la Capitanía

General de Burgos, el 1 de octubre de 1936. Con el Generalísimo, que ostentaba uniforme de capitán

general, habían llegado a Palacio su esposa y sus nietos. También, desde La Zarzuela, se trasladó allí la

Princesa Doña Sofía.

A las doce dio comienzo la recepción. En el Salón Rojo fueron saludados el Caudillo y el Príncipe por el

Gobierno y su vicepresidente y el Consejo del Reino, con el presidente de este organismo, que lo es

también de las Cortes; en el Salón Azul, por el Cuerpo Diplomático, con el nuncio; en el Salón de Tapices

de Teniers, por la Mesa de las Cortes, Mesa del Consejo Nacional, altos Tribunales, autoridades

provinciales y locales... Con Su Excelencia y Su Alteza Real se hallaban los jefes de las Casas respectivas

y los ayudantes.

LA PLAZA DE ORIENTE

Era impresionante el aspecto de la plaza de Oriente y de sus inmediaciones. Más de un millón de personas

se extendían por esa plaza y por los jardines laterales, calles Bailen, San Quintín. Lepanto. Carlos III,

Felipe V. Mayor, plazas de Isabel II, de la Encarnación y de Ramales... Banderas y gallardetes con los

colores nacionales, jóvenes subidos en las farolas y en el monumento a Felipe IV, el Rey Poeta.

Sacerdotes, alféreces y sargentos provisionales, camisas azules, boinas rojas, cantidades incalculables de

jóvenes. Agrupados, ante la Puerta del Príncipe, los ex ministros Solís, Nieto Antúnez y Díaz Ambrona...

VI luego a Girón y al gobernador de Madrid. Los altavoces difundían música española. Algunas personas

que se marearon por el calor o sufrieron contusiones por las apreturas fueron asistidas en el hospital, con

cuarenta camas, instalado por la Cruz Roja en el Teatro Real, en cuya fachada había un gran retrato del

Caudillo. Otras recibieron asistencia en los demás puestos de socorro: basílica de la Almudena

(enfermería con treinta camas), Bailen esquina a la Marina Española, plaza de Ramales, plaza de la

Encarnación, estación del Norte... Cuatro personas fueron trasladadas posteriormente al Hospital Central

de la Cruz Roja, en la avenida de la Reina Victoria, y una a la Residencia de La Paz.

Sobre Palacio y los alrededores volaba una escuadrilla de aviones que remolcaban carteles con estas

frases: «Franco, Franco, Franco»; «Arriba España»; «La Guardia de Franco, con su Caudillo»; «El

pueblo, con Franco»; «España, con Franco».

Pancartas de numerosísimas ciudades y villas: Barcelona, Valencia, Móstoles, Aranjuez, Gerona,

Alcobendas, Almagro, Burgos, Alicante, Guadalajara, Cáceres, Guareña, San Esteban de Gormaz...

Pancartas con muy cariñosas expresiones al Generalísimo.

MAS DE CINCO MINUTOS DE OVACIÓN

Poco después de las doce y media salió al balcón central, situado sobre la Puerta del Príncipe, Su

Excelencia el Jefe del Estado. Con él, su esposa, Don Juan Carlos y Doña Sofía. Detrás, los jefes de las

Casas y los ayudantes. En el balcón de la derecha, el Gobierno; en el de la izquierda, el Consejo del

Reino.

El Caudillo fue saludado por una ovación que duró más de cinco minutos. Flameaban millares de

pañuelos, se agitaban las banderas, la gente gritaba el nombre de Franco. Aplausos de la ingente

muchedumbre. Un espectáculo grandioso, sin precedentes. Hecho a duras penas el silencio, habló el

Generalísimo con voz firme. Su discurso interrumpido frecuentemente con aclamaciones, figura en otro

lugar de este número.

VÍTORES A ESPAÑA, A FRANCO Y AL PRINCIPE

Una estruendosa ovación acogió el discurso del Jefe del Estado, que permaneció largo rato agitando la

mano en ademán de saludo a la multitud. Esta no se movía. Vitoreaba Incesantemente a Franco y también

a España y al Príncipe. Se cantó el «Cara al sol». El Caudillo dio los gritos de ritual. Sus Excelencias y

Sus Altezas Reales se retiraron del balcón. Pero las incesantes aclamaciones hicieron regresar al Jefe del

Estado, multiplicándose el entusiasmo, lo que le hizo permanecer allí durante varios minutos. Sus

Excelencias y Sus Altezas Reales abandonaron finalmente Palacio. La muchedumbre continuaba

cantando, vitoreando, aplaudiendo. Poco a poco se disolvió ordenadamente el gentío. Numerosos jóvenes

fueron en manifestación por Bailen, Gran Vía y Alcalá hasta la Cibeles. Llevaban pancartas y banderas.

Dieron una vuelta en torno a la popular estatua madrileña y se encaminaron a la Puerta del Sol. Allí

entonaron el himno de Falange Española ante la Dirección General de Seguridad. Por las calles Mayor y

Arenal y por el Viaducto marcharon otros manifestantes.—J. B. Q.

 

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