Autor: Baró Quesada, José. 
 La Jornada. 
 Aclamaciones al caudillo     
 
 ABC.    01/02/1972.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA JORNADA

ACLAMACIONES AL CAUDILLO

Franco inauguró la duodécima legislatura del Consejo Nacional. En honor del Jefe del Estajo sonaron

fuertes los aplausos en el interior del edificio y sus inmediaciones. El pueblo directamente, y a través de

sus representantes en la Alta Cámara o Cámara de las Ideas, aclamó una vez más con devoción y gratitud

al hombre del 18 de Julio, al capitán victorioso de las fuerzas liberadoras de la Cruzada, al gobernante

prudente y sereno de treinta y dos largos e inigualables años de dignidad y de paz. La última jornada fue,

sobre todas las cosas, un entrañable homenaje al Caudillo. Y es muy de señalar que esa patriótica actitud

no ha sido ni viene siendo exclusiva de las generaciones que hicieron la guerra o heredaron a renglón

seguido el trauma emocional de aquella lucha dolorosa y gloriosamente inolvidable, pese a las torpes

maniobras de quienes quieren olvidarla o ignorarla, sino que —y ello revela la garra y el nervio del

futuro—, hay muchos, innumerables jóvenes insertos en los principios e ideales que al Alzamiento nos

empujaron a unos cuantos españoles que éramos entonces mozos.

No debe decirse con vergonzoso egoísmo o insuperable insensatez y frivolidad que a estas alturas es tan

Indiferente el 18 de Julio como el 2 de Mayo, Lepanto, Pavía, Las Navas de Tolosa o Numancia. Aparte

de que los grandes hechos nacionales no pueden causar indiferencia a ningún español digno de serlo,

sobre todo si es culto y sensible, tengan presente quienes así opinan que sin aquel levantamiento popular

de militares y paisanos contra el marxismo y el separatismo el destino actual de España sería el caos o, en

el mejor de los casos, el coloniaje. Nuestra guerra fue inevitable y necesaria. Un gran novelista ateo y

nada derechista ni conservador escribió poco antes del conflicto estas palabras: "A España le ha salido un

tumor, y es preciso que ese tumor lo saje la espada de un general."

¡Qué cómodo y qué fácil resulta enjuiciar aquella tragedia sin haber vivido los meses increíbles e

insufribles que la precedieron: los meses del Frente Popular¡ ¡Y qué equivocados los que piensan que

están desligados de ella, y de toda la constante histórica y biológica de España, por otra mentalidad, otra

edad y otra formación! Los muertos mandan. Y la historia y la raza también.

Paz, sí. Con democracia, convivencia y libertad. De acuerdo. Pero sin olvidar ni repudiar el heroico

pasado. La lejanía no ha de borrar una lección aprendida a costa de sangre y de muerte. Sería muy

peligroso. De ahí los aplausos y los vítores a Francisco Franco Bahamonde y, en tu persona, al Ejército.—

José BARO QUESADA.

 

< Volver