Autor: Baró Quesada, José. 
   Franco, aclamado en tierras gaditanas  :   
 Llegó a Rota en un avión especial, procedente de Barajas, en compañía de su esposa y de los ministros de la Gobernación, Obras Públicas, Aire y comisario del Plan de Desarrollo. 
 ABC.    31/10/1970.  Página: 25, 27. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ABC

FRANCO, ACLAMADO EN TIERRAS GADITANAS

Llegó a Rota en un avión especial, procedente de Barajas, en compañía de su esposa y de los ministros de

la Gobernación, Obras Públicas, Aire y comisario del Plan de Desarrollo

EN JEREZ DE LA FRONTERA DIRIGIÓ LA PALABRA A LA MULTITUD Y RINDIÓ HOMENAJE

A LA MEMORIA DEL GENERAL PRIMO DE RIVERA

Cádiz 30. (Crónica telefónica de nuestro redactor político, enviado especial.) El teniente general don

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, marqués de Estella, fue jefe del Gobierno del Rey Don Alfonso XIII

desde mediados de septiembre de 1923 a finales de enero de 1930, período que en la Historia de España

ha, quedado con la denominación política de "la Dictadura". Bajo su mandato, aquel hombre de inmenso

corazón y de fervoroso amor a España, restableció el orden público, realizó las Exposiciones

Internacionales de Barcelona y Sevilla, acometió la modernización de las carreteras y los caminos, saneo

la Administración y la moneda, elevó el prestigio exterior de la Patria y, sobre todo, pacificó,

victoriosamente Marruecos, la enorme sangría nacional de vidas de energías y de dinero.

Francisco Franco, entonces al frente de la Legión , de otros importantes destinos castrenses, estuvo muy

vinculado a él. Por eso, esta mañana, en la plaza del Arenal o de los Reyes Católicos—que de las dos

maneras se la conoce—, Francisco Franco, Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, ha rendido

homenaje a la memoria de su antiguo jefe y amigo, el inolvidable don Miguel, de cara a la estatua

ecuestre del vencedor de Alhucemas, cuyo cuerpo reposa, no lejos de allí, en la iglesia de la Merced.

DE ROTA A JEREZ

Franco, con su esposa y con los ministros de la Gobernación, Obras Públicas, Aire y comisario del Plan

de Desarrollo, había llegado a Rota, en avión especial, procedente de Madrid, poco antes de las diez y

media de la mañana. Desde Rota, luego de ser cumplimentados Sus Excelencias por las primeras

autoridades regionales de los tres Ejércitos y otras personalidades—entre ellas el teniente general don

Alfonso de Orleáns, Infante de España—, y de serle tributados los honores militares de ordenanza a

Franco, que llevaba uniforme de capitán general, se dirigió la comitiva oficial a Jerez.

A la puerta del Ayuntamiento, nueva rendición de honores, a cargo de fuerzas de Artillería, y saludo del

alcalde de la ciudad, don Miguel Primo de Rivera y Urquijo, duque de Primo de Rivera y marqués de

Estella—que le entregó el bastón de mando—, y del ministro de Justicia, el obispo vicario de Jerez y

otros calificados personajes.

Ofrenda de un ramo de flores—como en Rota, como, después en Cádiz y otras ciudades—a doña Carmen

Polo de Franco.

En el patio del edificio consistorial fue descubierto un busto del Caudillo, regalado por el pueblo

finlandés al pueblo jerezano. El Generalísimo examinó maquetas, planos y fotografías referentes a

realizaciones y proyectos de la ciudad.

ANTE LA EFIGIE DE PRIMO DE RIVERA

Desde el palacio municipal se trasladaron a pie, el Jefe del Estado y su esposa, a una tribuna levantada en

la plaza del Arenal. Allí, el duque de Primo de Rivera ofreció al Caudillo la medalla de oro del centenario

del nacimiento del general Prima de Rivera, y le rogó que inaugurase simbólicamente en dicho acto, todas

las realizaciones—aulas, viviendas, fábricas bodegas, parques—recién llevadas a efecto en Jerez.

Seguidamente el señor Primo de Rivera comunicó a Su Excelencia y anunció a la vez a los jerezanos que

había quedado resuelto el problema del chabolismo.

El Generalísimo se levantó y pronunció este discurso:

"Jerezanos y españoles todos:

Solamente unas palabras vara agradeceros estos momentos emotivos en que, reunidos el pueblo y la

campiña de Jerez, me planteáis una serie de problemas que están hoy en camino de solución o ya

solucionados, gracias a la actividad de los jerezanos y de su magnífico alcalde, Miguel Primo de Rivera.

(Grandes aplausos y vítores a Franco.)

Al pronunciar el nombre de Miguel Primo de Rivera, no puedo menos de dirigir mi vista a la estatua que

perpetúa la memoria de aquel hambre de bien, de aquel gran general y heroico soldado que tanto hizo por

Jerez y por la Patria toda. (Aplausos y vítores al Caudillo.)

Hoy se ha demostrado la visión política que tenía, de una noble misión con la que lograr en España su

grandeza y resurgimiento. ¡Grande fue la visión política de don Miguel Primo de Rivera! Pero es que de

Primo de Rivera tenemos además el recuerdo de una generación de heroicos soldados: la del capitán

general marqués de Estella, don Fernando Primo de Rivera; la del héroe de monte Arruit, otro Fernando

Primo de Rivera, muerto en campaña, y la de José Antonio, que dio calor y vida a las esencias políticas de

nuestro Movimiento.

Y todo nuestro afán será posible porque existe continuidad, porque estamos unidos en la gran empresa de

levantar a España y porque no y ha empegado en España a amanecer, (Aplausos y vítores a Franco.)

Gracias, muchas gracias por vuestro entusiasmo, por esta afirmación de fe, por esta unidad firme que

poseéis, en que se basa la más hermosa esperanza y la mas seria realidad.

¡Arriba España!"

(Grandes aplausos y vítores al Jefe del Estado.)

En coche descubierto, de pie con el alcalde de Jerez de la Frontera, fue el Caudillo a la avenida de Alvaro

Domecq para inaugurar el monumento al caballo, bellísimo grupo escultórico, que Su Excelencia

contempló muy complacido.

Hubo una exhibición de caballos jerezanos, coches enjaezados a la andaluza y otras distracciones

similares de gran vistosidad.

El Generalísimo recorrió, por último, el polígono de San Blas y marchó con su esposa y su séquito hacia

Cádiz, con paradas en Puerto de Santa María, Puerto Real y San Fernando, donde Sus Excelencias fueron

cumplimentados por las respectivas autoridades locales.

«EL MILAGRO DE NUESTRA EXPANSIÓN CULTURAL Y DE NUESTRO PROGRESO ES FRUTO

DE LA UNIDAD, DE LA CONTINUIDAD Y DEL ESPÍRITU DE SERVICIO», DIJO FRANCO

LLEGADA A CÁDIZ

A las dos y cuarto de la tarde, las sirenas de los barcos surtos en el puerto y las campanas de la catedral

anunciaron la llegada de Franco a la capital de la provincia. En Puerta de Tierra, el alcalde gaditano, don

Jerónimo Almagro y Montes de Oca, hizo entrega del bastón de mando al Caudillo y subió con él a un

coche descubierto.

Tropas de la guarnición cubrían la carrera. En la plaza de San Juan de Dios, ante el Ayuntamiento,

acompañado del teniente general duque del Infantado, capitán general de la II Región Militar, revistó el

Generalísimo, después de oír el Himno Nacional desde un "podium", a una batería de Artillería que le

rindió honores. Tras ser cumplimentados Sus Excelencias por las autoridades castrenses, eclesiásticas y

civiles, penetraron en el Ayuntamiento.

Ante los insistentes requerimientos del público, salió Franco al balcón principal. El alcalde le ofreció, con

breves y sentidas palabras, la medalla de oro y el título de regidoralcalde perpetuo y honorario de Cádiz, y

le regaló, en nombre de la Corporación y del pueblo, el correspondiente bastón de mando.

Franco dijo a la multitud:

"Gaditanos y españoles todos de esta provincia de Cádiz: Gracias por vuestro entusiasmo y por vuestra

firmeza en el servicio de la Patria. La unidad entre los pueblos y las tierras de España ha hecho posible

eso que se llama milagro de nuestra expansión cultural y de nuestro progreso. Pero yo os digo que esto es

fruto solamente de la unidad. (Los aplausos interrumpen a Su Excelencia.) Es fruto de la unidad, de la

continuidad y del espíritu de servicio, y mientras se mantenga éste, España será grande y marchará por los

derroteros más gloriosos de su historia. Por eso os pido firmeza y unidad.

Gracias por este recibimiento tan entusiasta, que le ensancha a uno el corazón y le rejuvenece, recordando

otras visitas hechas a la ciudad de Cádiz. Españoles todos: ¡Arriba España!"

ALMUERZO EN LA DIPUTACIÓN

Efectuada una visita a la Exposición de Realizaciones y Proyectos Municipales, y pasadas ya las tres de la

tarde, abandonaron Sus Excelencias el palacio municipal para trasladarse al de la Diputación, donde su

presidente, don Antonio Barbadillo y García de Velasco, les mostró un conjunto de gráficos relativos a las

obras de mayor importancia que están en marcha en la provincia. Al concluir este acto se celebró, en

honor de Sus Excelencias un almuerzo en el salón Regio del palacio provincial.

A media tarde, en el edificio administrativo del puente "José León de Carranza", inaugurado hace un año,

gigantesca obra sobre la bahía de Cádiz que acorta considerablemente largas distancias, el ministro de

Obras Públicas, don Gonzalo Fernández de la Mora, entregó al Generalísimo la única Medalla dé Oro

conmemorativa de la inauguración del puente. Este fue levantado y abatido en su tramo móvil, en una

interesante y elogiada exhibición.

Con ello terminó, en la provincia, la estancia oficial de Franco, que practicará durante unos días la caza en

estas latitudes.

En todas partes fue aclamado el Jefe del Estado por millares de personas, que interrumpieron con vítores

y aplausos ensordecedores sus discursos y rompieron, a veces, el cordón de la fuerza pública para

acercarse a él.

Banderas, gallardetes, colgaduras y pasadobles han jalonado esta apretada y brillante jornada, en un

radiante día de sol.—José BARO QÜESADA.

 

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