Recomendaciones del Consejo     
 
 ABC.    16/04/1964.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

RECOMENDACIONES DEL CONSEJO

Como fruto de sus trabajos, el Consejo Nacional ha creído cumplir con un deber de lealtad a España al

elevar a Franco, con el mayor respeto y adhesión, las siguientes recomendaciones:

I. La obra de fundación política y de ordenación institucional llevada a cabo bajo la magistratura

del Caudillo Franco, logrará su actualización y perfeccionamiento con la unidad sistemática de la

legislación fundamental de la Nación que ha de basarse en la irreversible legitimidad histórica del 18 de

Julio, en la comunión doctrinal de los principios fundamentales del Movimiento y en la

permanencia de la empresa revolucionaria del Régimen.

II. A tal efecto se considera necesario la vigente legislación fundamental.

III. Se estima de la mayor conveniencia delimitar y concretar las atribuciones y

responsabilidades de la Jefatura del Estado, del Gobierno y del Movimiento como institución distinta por

su propia naturaleza. Y asimismo, establecer sus relaciones con el cometido del Consejo Nacional,

de las Cortes, de las demás instituciones representativas y de éstas entre sí.

IV. El Movimiento Nacional, comunión de todos los españoles en los Principios Fundamentales, en

cuanto servicio y actividad política comprende: la doctrina contenida en aquellos principios en

que se integran los ideales del nacionalsindicalismo y del pensamiento tradicionalista. Una organización

abierta a la totalidad de los españoles, bajo disciplina voluntariamente aceptada, que sirva de cauce a la

realización de aquella doctrina y a la participación política del pueblo y de impulso a la actividad del

Estado.

V. Así entendido, el Movimiento Nacional es base y forma parte integrante del orden constitucional

de la nación y, por consiguiente, debería estar representado en el Consejo del Reino y en las demás

instituciones básicas de la vida política del país. Debe fortalecerse su sentido popular y representativo,

regulando conforme al anterior concepto sus fines y funciones y perfeccionamiento en cuanto sea

preciso, sus estructuras.

La unidad doctrinal y la disciplina del Movimiento no exigen necesariamente uniformidad de criterios

sobre lo contingente. El ordenado contraste de pareceres, que nace de los diferentes matices sobre la

programación administrativa y la acción de Gobierno, ha de servir para el fortalecimiento de aquella

unidad de principios y fines.

VI. Conviene actualizar el sistema de garantías de los Principios Fundamentales, la salvaguarda de las

instituciones y la protección de los derechos públicos de los españoles.

VII. En orden a la activa participación del pueblo en el proceso político, se estima conveniente que los

instrumentos jurídicos en que se afronta el perfeccionamiento institucional a que se refiere esta moción

sean, en el momento en que el Jefe del Estado lo estimo oportuno, sometidos a referéndum de la

nación, que constituye una genuina característica del sistema español.

VIII. Todo ello deberá completarse con el desarrollo positivo de los principios ya contenidos en la

legislación fundamental, en orden a los más importantes aspectos de la convivencia nacional

La reunión plenaria del IX Consejo centraba su interés en tres acontecimientos sensiblemente

emparejados: el discurso del ministro secretario general, el dictamen de la Comisión Primera, encargada

de estudiar las bases de ordenación y funcionamiento del Consejo Nacional del Movimiento, y la

ponencia especial sobre desarrollo náutico, que ha ocupado el centro de gravedad de los debates

preparatorios. En un periodo de indiscutible preocupación institucional, los problemas relacionados con la

regulación jurídica del futuro nacional reúnen forzosamente el máximo interés.

Quizá nadie haya formulado mejor que "Ecclesia" en su último número un diagnóstico exacto de la

situación política española: "Fruto de los poderes extraordinarios que trajo consigo la situación de 1939,

ha sido ésta una época en la que los elementos creadores y personales primaron sobre los institucionales y

estables." Es cierto que existe en España una preocupación por consolidar los elementos constitucionales

del Estado, nacido, como oportunamente recordó el ponente de la Comisión Primera, señor Abellá, de un

"vacío institucional" que borraba la siniestra 11 República. Que el Estado español, alumbrado de la

guerra, haya colmado una gran parte del "vacío" donde tuvo que asentar por fuerza su nacimiento, no

quiere decir que nuestra abierta Constitución esté terminada, sino que la Monarquía católica, social y

representativa que compone el marco establecido por referéndum de nuestro futuro político necesita

instrumentar todos los recursos jurídicos que hagan posible su realización, porque es en ella "donde mejor

se acomoda nuestra doctrina y se aseguran nuestros principios". El secretario general del Movimiento

planteó desde su propio punto de vista esta preocupación central: "Durante estos años pasados, nuestra

doctrina dio nacimiento a instituciones nuevas, a fórmulas originales de representación, que han logrado

la convivencia; todo ello regulado por una variada legislación, alguna de ella influida por el acontecer del

momento; legislación que ahora nos reclama su perfeccionamiento y actualización." La, última palabra

nos parece la clave de toda este razonamiento. Es preciso "actualizar" a la altura de este cuarto de siglo

del Régimen, las instituciones establecidas por una Constitución que voluntariamente ha permanecido

abierta.

Actualizar en política es siempre aconsejable, pero según el hilo del discurso del ministro secretario

general, esta actualización debe hacerse "ahora, cuando Franco está con nosotros, con su clarividencia y

serenidad". Hay que actualizar, por lo tanto, una legislación, y esa sincronización. según los criterios del

secretario general del Movimiento, debe hacerse ahora y no más tarde.

Prácticamente esta aspiración de institucionalizar—"la institucionalización es la gran empresa" decía

"Ecclesia" luminosamente—los diversos instrumentos que hoy establecen tanto en el Movimiento, como

en el Estado, su articulación jurídica, se repite en todos los sectores de la oída nacional, y en todos se

presenta con idéntico carácter.

La recomendación número III de la Ponencia especial sobre desarrollo político sitúa con claridad esta

perspectiva futuraria cuando solicita la delimitación de "las atribuciones, y responsabilidades de la

Jefatura del Estado, del Gobierno y del Movimiento, como institución distinta por su propia naturaleza".

El anuncio hecho por el propio Jefe del Estado en sus declaraciones al director de A B C de que se

prepara la actualización, y él perfeccionamiento de nuestras instituciones, elaborando otras leyes que

determinen las competencias del Jefe del Estado y del Jefe del Gobierno y del sistema para su

designación, parecen encontrar en los términos de la recomendación del Consejo Nacional una

prolongación hasta la Jefatura del Movimiento, que según el texto aprobado por aclamación en el Consejo

Nacional constituye una "institución distinta por su propia naturaleza". He aquí un interesante punto de

vista, que los españoles tendremos gran cuidado en estudiar.

El deseo de transformar revolucionariamente las atribuciones actuales del Consejo Nacional y su

"globalización jurídica dentro del marco constituyente de nuestra leyes", la propuesta de que este proceso

institucional quede refrendado por vía de referéndum y que se modifique la constitución y el ritmo de

sesiones del actual Consejo Nacional, cierran este capítulo de aspiraciones que el Consejo Nacional del

Movimiento eleva a su Jefe Nacional.

 

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