La victoria y la paz no han sido para un bando triunfante, sino para España entera     
 
 ABC.    04/11/1959.  Página: 31-37. Páginas: 7. Párrafos: 54. 

LA VICTORIA Y LA PAZ NO HAN SIDO PARA UN BANDO TRIUNFANTE, SINO PARA

ESPAÑAENTERA

EN BREVE INFORMAREMOS AL PAIS DE LOS PLANES Y PROGRAMAS DE LA NUEVA

ETAPA

Discurso del Jefe del Estado en el Palacio del Consejo Nacional al serle entregados los libros que

resumen la obra realizada en veinte años

"HEMOS SIDO LOS PROTAGONISTAS DE UNA TAREA DE FUNDACION, CRECIMIENTO,

DESARROLLO Y PROSPERIDAD", DIJO EL MINISTRO SECRETARIO GENERAL

En el acTo celebrado ayer en el Palacio del Consejo Nacional, en el que le fueron entregados los libros

confeccionados por las Jefaturas Provinciales del Movimiento sobre las realizaciones del Régimen en

veinte años, el Jefe del Estado pronunció el siguiente discurso :

Excelentísimos señores y señores:

El secretario general del Movimiento nos ha dado cumplida cuenta de lo que significa esta obra de veinte

años de paz, logrando que estos resúmenes no fueran una de esas mil publicaciones que se pierden en el

fárrago moderno de la vida del hombre. Y habéis escuchado el esfuerzo desarrollado en todos estos años

y las cantidades ingentes invertidas en las distintas provincias españolas. A todas ellas ha llegado la

atención del Estado. Si unas alcanzan cifras realmente elevadas es porque la Naturaleza concentró en ellas

las posibilidades de aquellas grandes obras hidráulicas y de riego que hoy están cambiando la geografía

española.

Pero con ser esto tan importante, tenemos otra cosa que no se puede medir, que son los bienes

espirituales, nacionales y sociales alcanzados en estos veinte años. Ellos han sido la base firme de esta

reconstrucción española, de este engrandecimiento de la Patria.

Nuestro Movimiento aspiraba a la unidad de los españoles y a cambiar la suerte y la faz de España. Y

cómo hemos podido realizarlo es lo importante.

La Victoria no fue para un bando triunfante; la Victoria y su paz ha sido para España entera, y esto se ha

reflejado en todos los órdenes de la actividad al correr de estas dos décadas. Los huérfanos de la

revolución y de la guerra fueron por nosotros igualmente atendidos, cualesquiera de los campos en que

sus padres hubieran militado. La solicitud del Estado ha sido todavía más profunda e importante por su

ideario social hacía las clases populares. Y del grado en que hemos logrado la unidad de los hombres de

España tenemos una muestra clara y asi pudiéramos decir expresiva, en aquella manifestación de la plaza

de Oriente, de Madrid, cuando acosados internacionalmente por una conjura innoble, el pueblo español

mostró al exterior toda su unidad y su fortaleza. (Grandes y prolongados aplausos.)

Y esto no es un movimiento emocional y esporádico, ante una ofensa a la Nación que a todos nos une;

esto es repite periódicamente en todas las provincias españolas cuando las visito, en todos los lugares, por

apartados que estén, tanto en las montañas como en el llano, en la ciudad como en los pueblos, la unidad

y el entusiasmo de los españoles se refleja en todos aquellos momentos.

España no se ha apercibido de las dificultades reales con las que nuestra revolución tropezaba. Nosotros

habíamos anunciado una revolución nacional y constructiva. Y pocos piensan con quiénes teníamos que

hacer esta revolución. Pues teníamos que realizarla con la misma Administración española que habíamos

mantenido al correr de los años. La Administración española era, sin embargo, parte de nuestra Cruzada,

en ella figuraban los padres de nuestros combatientes, hombres honestos, aunque cansinos, que padecían

todo el pesimismo de las desgracias de la Patria, y con ellos teníamos que realizar esta revolución.

FUERTE MOVIMIENTO POLITICO

Por esto se hacía indispensable un fuerte movimiento político que recogiera los anhelos de los

combatientes, de los hombres que tenían fe, de aquéllos que no se conformaban. Necesitábamos de la

razón política, de la fe y del interés políticos; dar el empuje del estímulo a toda nuestra organización

estatal. Y éstas constituían las dificultades de nuestra revolución: el crear el clima necesario, el devolver

la fe al pueblo, y de la forma cómo esto se realizó vosotros sois testigos. Nada hubiera podido lograrse de

todas estas realizaciones si nos hubiera faltado aquella levadura con sus esencias, su fe y su movimiento

político.

Grandes eran los problemas que en aquellos días se nos presentaban y que tampoco podíamos divulgarlos

porque pudieran haber hundido en el pesimismo a la Nación española. Los problemas gravísimos de la

unificación monetaria terminada la guerra, al recoger la herencia de las dos zonas; la falla absoluta de

materias primas en que se había encontrado España, una Nación materialmente vaciada; la paralización

agrícola, que había representado durante tres años el abandono de la agricultura en la mitad de la

superficie española y la destrucción de todos los medios de labranza y ganado; las comunicaciones

interrumpidas, los puentes destruidos, los elementos de transporte en trance de colapso; los créditos

necesarios para que las empresas pudieran iniciar nuevamente su vida. En resumen, la reconstrucción y la

liquidación de la guerra por los dos lados.

Todo esto impresionaría al ánimo más esforzado y, sin embargo, ,el Movimiento Nacional lo tenía

previsto y poseía soluciones estudiadas para enfrentarse con todo. ¡Pero pronto habría de venir la

conflagración universal a agravar nuestra situación!

Nuestra obra tenía dos vertientes: una era la reconstrucción nacional y poner a España en marcha; otra, la

de nuestras promesas, la de cumplir nuestra revolución, la realización de nuestro ideario, el no defraudar

la ilusión de los administrados, el demostrarles que aun en medio de aquella penuria España podía

enfrentarse con sus problemas y realizar sus ideales.

Y esto, que parece en cierta forma contradictorio, no lo era, porque nuestro sentido social, el empleo total,

el resurgimiento de nuestra agricultura, la indispensable industrialización, todos estos problemas que,

imprescindibles para la marcha y el progreso económico, tenían a su vez una efectividad social,

satisfaciendo a aquellas ilusiones puestas en nuestro ideario y que habíamos anunciado a los cuatro

vientos cuando todavía teníamos que obtener la Victoria.

NO BASTABAN LAS VIEJAS ORGANIZACIONES; ERA PRECISO REMOZARLAS

Pero esta obra a su vez no podía acometerse y marchar sin forjar antes los instrumentos. No nos bastaban

las viejas organizaciones; teníamos que remozarlas, que crear nuestros instrumentos y nuevos institutos.

Y así fueron surgiendo los que habían de dar forma al renacimiento español: el Instituto de

Reconstrucción y Regiones Devastadas, el Instituto de la Vivienda, el Instituto Nacional de Industria: el

Instituto de Colonización, el Patrimonio Forestal, aquellas organizaciones indispensables para poder

realizar la operación quirúrgica necesaria para que España se levantase y empezase a andar. Todo esto se

realizó un año tras otro con los mínimos estragos y con los mínimos sacrificios.

Pero con ello había también que cambiar el estilo. No nos bastaba el formulismo de la vieja democracia

gárrula e ineficaz; teníamos que crear otra democracia más real y efectiva, que abandonar la ficción de

Los artificiosos partidos políticos que nos dividían y nos enfrentaban: que crear la democracia de los

organismos naturales, la del diálogo; que buscar la comunicación directa con los pueblos de España y

palpar sus necesidades. Y de esta manera surgió la nueva figura de nuestros gobernadores y jefes

provinciales. Si nosotros los comparamos con los antiguos jefes políticos y gobernadores de antaño, y con

su presencia y acción en las provincias, encontraremos un abismo entre ambos. Hoy no hay nada en las

provincias que escape a la acción o al estímulo de la autoridad, que por otra parte encuentra en los

organismos provinciales y locales transformados el cauce natural para el cambio de la vida de las

provincias, las Diputaciones, ayer dedicadas exclusivamente a una pobre labor de beneficencia, hoy

realizan una Gran obra. Hubo que darles medios y dotarlas para que pudieran ejercer la tutela sobre sus

pueblos, patrocinando la mejoría de vida de estos pueblos y de sus servicios.

Y así, a través de la legislación, de las leyes de Administración local y provincial, hemos conseguido

resucitar esas Diputaciones provinciales y que hoy puedan ofrecernos una obra completa para que sea

efectiva la política de engrandecimiento de la Patria.

CREAMOS LA VIDA SINDICAL

Por otra parte, creamos la vida sindical. ¡Qué diferencia entre la vida sindical vieja y la moderna: Aquella

vida sindical dirigida a la lucha de clases, a la división entre los_ españoles, a la preparación de la guerra

civil, y esta otra Organización Sindical, constructiva, cooperadora, que abre un camino y un cauce para

que los hombres colaboren en la vida del Estado, que tiene una efectividad real, y que a través de sus

organizaciones y de sus obras nos asombra todos los días, ya sea con el avance de la cultura, de la

especialización, de la labor deportiva o con Educación y Descanso, con esos parques, esos recreos, esas

ciudades de reposo que no se habían concebido siquiera entre nuestras clases trabajadoras.

Pero sobre todos estos objetivos había uno que imperiosamente nos acuciaba, quizá el más grande que

padecía España, que era el desnivel de nuestra balanza de pagos, la necesidad de conseguir en el menor

tiempo un progreso suficiente que nos permitiera equilibrar nuestra balanza de pagos y nos llevase a la

estabilidad. El esfuerzo fue enorme, la falta de medios grande, pero, sin embargo, con la cooperación de

todos, hemos podido llegar a esta hora de plenitud en que podemos enfrentarnos con todos los problemas

españoles y llegar a alcanzar la base firme de una estabilización que nos permitirá emprender una segunda

etapa. Terminada, la primera con este equilibrio, entramos en una nueva era. Si de la base de partida

negativa hemos llegado a estas realizaciones y a esta plenitud, imaginaros lo que será de hoy a veinte

años, cuando Dios quiera que podamos presentaros otro resumen de los otros veinte años de paz cuando

con base firme hayamos alcanzado... (Una clamorosa salva de aplausos con gritos de ¡Franco! ¡Franco!

¡Franco! interrumpe a Su Excelencia durante bastante tiempo.) ...hayamos alcanzado la plenitud de los

planes y programas que en breve someteremos al país para esta nueva y magnífica etapa.

Yo saludo, a través de sus representantes que están aquí, a todas las provincias españolas, y agradezco su

colaboración a cuantos han puesto sus manos en esta obra de reconstrucción y de resurgimiento, así

como a los gobernantes que se han sucedido en todos estos años y que con tanta lealtad y con tanto

espíritu de sacrificio han coadyuvado al éxito de esta grandiosa obra.

¡Arriba España!

(Grandes y prolongados aplausos que no cesan hasta que el Caudillo abandona el salón.)

El acto en el Palacio del Consejo Nacional

TODOS LOS MINISTROS OCUPARON EL BANCO AZUL

En el Palacio del Consejo Nacional se celebró ayer a mediodía el acto solemne de la entrega al Jefe del

Estado, de los libros confeccionados por las Jefaturas provinciales del Movimiento, que llevan por título

"Veinte años de paz en el Movimiento Nacional, bajo el mando de Franco".

En la explanada, formaban desde media hora antes las fuerzas del batallón del Ministerio del Ejército con

bandera y música, y poco antes de las doce ya se hallaban allí los miembros del Gobierno, autoridades y

personalidades que habían de tomar parte en la ceremonia. El Caudillo, que vestía uniforme de capitán

general, llegó a las doce en punto, acompañado por el ministro secretario general del Movimiento y

delegado nacional, de Sindicatos, D. José Solís. Al descender del coche, el público estacionado en los

alrededores del antiguo palacio del Senado acogió la presencia del Caudillo con grandes demostraciones

de afecto. Pasó revista a las fuerzas en unión del capitán general, teniente general Rodrigo, y

seguidamente penetró en el edificio en cuyo vestíbulo fue cumplimentado por los miembros del Gobierno

y el presidente del Consejo del Reino y de las Cortes Españolas. Se dirigió al salón de sesiones, en donde

ya se hallaban ocupando escaños y tribunas las distintas personalidades y representaciones. Fue recibido

con una prolongada salva de ap1ausos de las personalidades puestas en pie.

El Caudillo ocupó el sitial preferente del salón de sesiones y a su derecha tomaron asiento el ministro

secretario general del Movimiento, Sr. Solís, y el presidente de las Cortes Españolas y del Consejo del

Reino, Sr. Bilbao; y a la izquierda, los ministros de la Gobernación y subsecretario de la Presidencia,

Sres. Alonso Vega y Carrero Blanco, respectivamente.

Los miembros del Gobierno ocuparon asiento en el banco azul y en frente los componentes del Consejo

del Reino y Junta Política y los ex ministros señores, almirante Moreno, Peña Boeuf, Alarcón de la

Lastra, Fernández Cuesta, Suanzes y González Gallarza. Las tribunas aparecían repletas. Con las distintas

representaciones de la ; capital, jerarquías de Sindicatos y Delegaciones se hallaban los subsecretarios y

directores generales de los distintos departamentos.

PALABRAS DE EXPOSICION DEL SEÑOR HERRERO TEJEDOR

Comenzó el acto concediendo el Caudillo la palabra al delegado nacional de provincias, Sr. Herrero

Tejedor, que, entre otras cosas, dijo que las Jefaturas Provinciales del Movimiento han sido v siguen

siendo uno de los vehículos de expresión de la inquietud general de las provincias por realizar su

transformación y sumarse a la corriente de resurgimiento que anima a todas las actividades nacionales.

Durante los últimos años los Consejos Provinciales del Movimiento han vivido con el constante

estimulo de impulsar esta transformación de las provincias, inculcando en todos los ambientes de

actividad pública la necesidad de que se fuera haciendo realidad la doctrina de los Principios

Fundamentales, y la vida española, en estos aspectos provinciales y locales, antes tan

abandonados a su propio impulso, resurgiera con todo el ímpetu y el afán de sus posibilidades.

Por eso, al cumplirse los veinte años de paz, los propios Consejos Provinciales quisieron tomar la

iniciativa de realizar un recuento, una exposición de lo que en cada una de las provincias españolas ha

venido lográndose, en el campo de las realizaciones materiales. Todas las Jefaturas Provinciales y las de

las Plazas de Soberanía, Ceuta y Melilla, han realizado esta recopilación, resumiendo, EÍH concesiones a

la literatura, la cifra matemática que supone las inversiones de carácter público realizadas en cada una de

las provincias españolas.

Discurso del Sr. Solís

A continuación, el ministro secretario general del Movimiento, D. José Solís Ruiz, pronunció el siguiente

discurso:

Señor: Los beneficios políticos más importantes que España puede registrar en estos veinte años de paz

interior son los de la .unidad de los españoles en un quehacer nacional y la continuidad de un Régimen

que ha permitido el desarrollo de ese quehacer sin rectificaciones sustanciales, sin cambios de rumbo y

sin saltos en el vacío. Estas dos carencias de unidad y ,de continuidad a lo largo de todo el siglo pasado y

un tercio de éste constituyeron el origen fundamental €e nuestra decadencia, de nuestra discordia y de

nuestro atraso.

Vais a ocupar, señor, un puesto relevantísimo en la Historia por muchas razones que se refieren a vuestra

ejemplar vida militar y política, pero ya no ofrece ninguna duda que lo que se os reconoce con

mayor fuerza de haber iniciado una larga etapa en la vida de nuestra nación, en la que los españoles

hemos abierto una tregua a nuestro largo, inútil y dramático encarnizamiento histórico y nos hemos

puesto a trabajar para obtener unes niveles de vida modernos.

El hecho de que Vuestra Excelencia capitaneara una Cruzada de generaciones nuevas, en un momento de

vida o muerte como nación, perfila a nuestro Movimiento de grandes exaltaciones idealistas. José

Antonio había dicho que había que estar en aquellos tristes años a la intemperie, bajo la luna clara, arma

al brazo y en lo alto las estrellas". Nunca hubo en la vida española una promoción de hombres mejor

dispuesta para recibir su lucha, y su victoria con versos, monumentos y leyes. Pero nosotros hemos

querido apartar a un lado, cariñosamente y respetuosamente, a la retórica, y decir al pueblo español, y al

mundo, lo que se ha hecho en beneficio de los españoles en estos veinte años, de una manera concreta y

precisa. Hemos sido los protagonistas, cada uno con nuestra misión, a las órdenes de Vuestra Excelencia,

de una formidable tarea revolucionaria de fundación, crecimiento, desarrollo y prosperidad, y hemos

querido reunirla en unos libros para ofrecer así, a Vuestra Excelencia, el homenaje más cálido de

adhesión, al tiempo que el testimonio más indudable de lo que ha hecho una generación merced a esas

beneficios de la unidad y de la continuidad. Si ponemos especial acento sobre la importancia que damos a

estos beneficios, es en función de que no ignoramos que, desde el final de la guerra de la Independencia,

distintas e ilusionadas generaciones españolas estuvieron igualmente alentadas por la obtención de una

Patria unida, grande y libre; pero liquidadas sus contiendas en las regiones españolas, o liquidado el

fragor de las barricadas en las ciudades, los vencedores no lograban estos beneficios de la unidad y de la

continuidad y se perdían las energías, los sacrificios y las canciones. Durante siglo y medio fue imposible

lograr una convivencia nacional, y fuimos económica y socialmente a remolque del mundo civilizado,

cuando la ilusión de los españoles se renovaba incesantemente en ideologías, en sacrificios y en sangre.

No hay, por todo ello, ninguna ufanía por nuestra parte en venir a mostrar lo que hemos hecho, porque la

esperanza de hacerlo fue lo que nos movió al Alzamiento Nacional de julio de 1936 sino la seguridad de

que ésta ha sido una lección que los españoles no podemos olvidar si es que queremos culminar una tarea

que en ningún caso puede cargarse exclusivamente a una generación, porque es gigantesca, ya que

tratamos ponernos a nivel de lo que habíamos perdido y continuar, si es que queremos marchar si paso de

aquellos otros países que por beneficios idénticos de unidad y de continuidad consiguieron remontar sus

difíciles situaciones y se perfilan hoy como pueblos estables y seguros.

LA OBRA REALIZADA EN VEINTE AÑOS

A veces, las generaciones jóvenes, las que aparecen ahora, ganadas en el fondo de sus conciencias por

nuestra doctrina—porque nada sustancial han descubierto que no haya alentado en nuestras entrañas—,

hacen particulares balances de lo que hemos hecho las generaciones anteriores, y más de una vez se

consideran defraudadas por lo que ellas nos atribuyen de obra escasa. Para estas generaciones se dirige

también nuestra invitación a que se acerquen a estos libros. Esto no quiere decir, en ningún modo, que

hayamos hecho tanto como hubiéramos querido, pero reclamamos la necesaria información para quien se

considere obligado a juzgar nuestra conducta, la imaginación va siempre por delante de la realidad y

nunca se hace tanto como se desea hacer, pero lo que está aquí registrado en estos libros es justo decir por

anticipado que se ha hecho en los momentos más difíciles de la vida española, y que no encontramos un

precedente de mayores limitaciones y dificultades en los últimos siglos. Las cuatro grandes dificultades

con las que se ha encontrado esta generación nuestra, para hacer una. Revolución Nacional, han sido

éstas:

Primera. La necesidad de una Cruzada de liberación nacional que nos entregó una Patria en ruinas y

saqueada. :

Segunda. El estallido de la segunda guerra mundial, al poco tiempo de finalizar la nuestra, que impidió la

necesaria ayuda al exterior.

Tercera. La injusta postura del mundo da los vencedores en la segunda guerra mundial, que durante siete

años tuvieron corn nuestro país un comportamiento peor, sin ser nosotros beligerantes en dicha guerra

mundial, que con los países vencidos, pues no solamente no fuimos beneficiarios del Plan Marshall, sino

que padecimos el bloqueo económico y la retirada de los embajadores.

Cuarta. La pavorosa situación de atraco económico en sus dos esferas, agraria e industrial, a donde había

desembocado España después do unas Monarquías liberales y unas Repúblicas anarquizadas. La lectura

de estos informes de las Jefaturas Provinciales del Movimiento asombra, pues en ellos está la obra

realizada, en estos veinte años en todas las provincias españolas, al tiempo que ilustran sobre cuál ha sido

la preocupación fundamental del Régimen por dotar a los españoles de todas aquellas cosas que

necesitaban. .

El propósito de aumentar la riqueza para conseguir una vida más digna mediante una justicia distributiva

a altos niveles, ha sido servido por estos impresionantes balances de obra realizada. Ocuparíamos mucho

tiempo, aunque tratáramos de exponer solamente unos resúmenes de lo conseguido en estos años, y nos

tenemos que contentar con la exposición de pequeñísimas muestras de esos resúmenes. Por ejemplo:

setenta y cinco mil millones de pesetas se han aportado a la industrialización, y ello ha hecho posible la

creación de cuatro millones de nuevos puestos de trabajo. Los aumentos de producción industriales en las

actividades llamadas de cabecera han sido muy considerables y, a título de ejemplo, la producción de

electricidad es cinco veces mayor que la de 1936.

La actividad colonizadora ha puesto en regadío dos millones de hectáreas, y los exponentes más típicos de

esta colonización, que tanto han admirado sus visitantes españoles y extranjeros, han sido los de Badajoz,

con una conversión en regadío de cerca de ciento veinte mil hectáreas, la repoblación de otras treinta mil

y la construcción de treinta y seis nuevos pueblos, de los cuales hay edificados ya, dieciséis, y todo ello

en el increíble plazo de siete años de´ vigencia del Plan; y el Plan Jaén, con cinco años de desarrollo, que

lleva ya invertidos dos mil millones de pesetas en obras hidráulicas, colonización, repoblación forestal,

electrificación, industrialización y servicios.

APORTACION A LA VIVIENDA: 45.000 MILLONES DE PESETAS

La aportación oficial a la construcción de viviendas se aproxima a los cuarenta y cinco mil millones de

pesetas. El ritmo de construcción actual, incluyendo la iniciativa particular, es de cien mil nuevas

habitaciones anuales, sin incluir los planes de urgencia social elaborados recientemente, que rebasarán

estas cifras en las construcciones globales.

En construcciones docentes invirtieron el Estado y los organismos públicos más de siete mil millones de

pesetas, y es impresionante el aumento de escolares en la enseñanza media, en la enseñanza laboral, en las

escuelas de formación profesional, ,en las Universidades Laborales y en la Universidad clásica a través de

todas sus Facultades.

Las más importantes inversiones globales aparecen realizadas en las obras de carácter local y provincial:

abastecimiento de aguas, electrificaciones, urbanización, servicios, etc., que alcanzan un porcentaje

aproximado al que constituyen las grandes obras hidráulicas y algo más que las obras destinadas a la

mejora agrícola, sensiblemente igual que las inversiones en carreteras, ferrocarriles y puertos.

La reconstrucción ha afectado también a los edificios eclesiásticos, principalmente iglesias y seminarios,

para la atención religiosa de los españoles; ai las aportaciones de los particulares y de la Iglesia

se han sumado más de tres mil millones de fondos públicos..

Por último, la propia organización de Movimiento se ha esforzado también en proporcionar los elementos

necesarios para una mejor vida en común; y así la Organización Sindical, sin contar las viviendas, ya

incluidas en el epígrafe general, dedicó buena parte de su esfuerzo a construir Escuelas de Formación

Profesional, Centros de Formación Acelerada, residencias para productores, parques deportivos que han

hecho posible que muchos españoles disfrutarán de beneficios antes reservados solamente a las clases.

poderosas; Auxilio Social y la Sección Femenina mutiplicaron sus instalaciones sanitarias, benéficas,

asistenciales y educativas, y el Frente de Juventudes construyeron colegios menores, residencias y

albergues, y se llevaron acabo instalaciones deportivas, edificios sociales, instalaciones sanitarias. En

muchos pueblos de España la obra Social del Movimiento llegó donde muchas veces no pudieron llegar

las Corporaciones y consiguió pequeñas realizaciones de mejora de la vida local que pueden hoy contarse

por centenares en las zonas más rurales y necesitadas de España. Todo esto ha supuesto inversiones

superiores a los quince mil millones de pesetas, dedicadas a todos los españoles, sin discriminación

alguna.

Este es el resultado del esfuerzo constante y fecundo de todos los hombres que a vuestras órdenes han

trabajado con ilusión y sin desmayo: los que al frente de los Ministerios, de las Direcciones Generales, de

los organismos públicos, de las organizaciones sindicales, de las Corporaciones provinciales y

municipales, al mando de las provincias como gobernadores civiles, en los Consejos provinciales del

Movimiento, en los Servicios del Estado, en la Administración pública, en el duro puesto de esos

Ayuntamientos y de esas Jefaturas locales esparcidas por España y en el anonimato de las funciones

modestas; los militantes de un Movimiento dedicado por entero a servir a España, los productores del

campo y de la industria, los hombres de empresa y todos los que con una firme voluntad han tenido por

norte hacer una España más grande, más habitable y más digna, dejándose en el empeño no solamente, en

ocasiones, la salud y la propia vida, sino también los mejores años de su existencia.

LA EXISTENCIA DE UNA DOCTRINA

Recordamos muy bien vuestras palabras y sabemos que nada de esto hubiera sido posible si no hubiera

existido una doctrina, si no hubiéramos desarrollado una política y si no hubiera habido una minoría de

hombres inasequibles al desaliento, dedicados con afán al servicio de España. La doctrina se refería a la

grandeza de la Patria, a su fortaleza y a su independencia. Nos hablaba la necesidad de buscar para todos

una comunidad "seria y completa" y de que habíamos de fundarla sobre la base de la Familia, el

Municipio y del Sindicato. Para esta doctrina entrañable nuestra, el hombre era portador de un alma y

tenía un destino trascendente; pero todos sabíamos también que al hombre no podíamos hablarle de los

valores trascendentes si no cubríamos antes sus necesidades vitales; la familia no tenía posibilidad de

desenvolvimiento en toda su profunda dimensión moral y social si no le procurábamos un hogar digno; el.

Municipio no sería realmente una entidad de convivencia si no reconstruíamos los pueblos y los

patrimonios y no les dotábamos de las condiciones de vida exigibles en el siglo XX, y el Sindicato había

de fundarse en la anulación de la lucha entre las clases, y ello requería asegurar a tedos el trabajo y la

remuneración suficiente para el sostenimiento familiar. Habíamos hecho la Cruzada para defender los

valores espirituales a los que, como cristianos, estábamos obligados, pero estábamos comprometidos

también a lograr una base material que hiciera posible el asentamiento físico de los cuerpos para que el

espíritu pudiera lanzarse a su propia defensa y desarrollo. Así comparecíamos en la vida española: con

objetivos espirituales y sociales. Y así es como queremos que se nos siga reconociendo. En la doctrina del

Movimiento estos valores espirituales y sociales son los fundamentales: el acatamiento a la ley de Dios; la

inclusión de nuestro pensamiento político general en la línea del orden cristiano; el servicio a la unidad, a

la grandeza y a la libertad de la Patria; el concepto del individuo como persona; la participación del

pueblo en las tareas políticas; la integridad y la independencia de España; la comunidad nacional fundada

en .el hombre, la familia y las entidades naturales de convivencia; la exaltación del trabajo como valor y

como honor; el acceso a las formas de propiedad más íntimamente ligadas con la persona; la devolución

del orgullo por la Patria y la consideración de que España tiene un destino universal que cumplir señalado

por Dios. Todo esto es lo que importa, y de lo que se deriva todo lo demás, y esto es lo que la victoria nos

devolvió a todos, señalándonos un camino de hermandad entre los hombres y las tierras para el logro de

una convivencia.

Nos interesa, señor, mostrar la capacidad realizadora de los españoles, que, frente a todas las dificultades

y en contra de todas las prevenciones, ha abierto para España un camino ancho y venturoso de

reconstrucción material y moral. Nos interesa mostrar nuestra esperanza en la capacidad de las nuevas

generaciones, que sabrán seguir el ejemplo de los que lo dieron todo por el bienestar de los demás. Los

que bajo vuestra dirección lucharon en la guerra han seguido trabajando, bajo vuestra dirección, en la paz.

Y aquí está el resultado de esta batalla de veinte años, este milagro español", en el que se han puesto en

juego la eficacia y el trabajo de aquellos combatientes, de aquellos alféreces provisionales, de aquellos

hombres del Ejército y del pueblo que en los Tercios de Requetés, en las Banderas de la Falange o en las

Unidades regulares dieron primero cuanto fue necesario para recobrar una España que tenía que ser

mejor. Y al lado de ellos, al lado nuestro, queremos que estén en estos momentos los que alguna "vez

pudieron estar equivocados, los que también tuvieron el anhelo y la idea de una España mejor y cuyo

trabajo, ilusión y afán también está en estos libros. Por último, las juventudes incorporadas, los relevos

que han de seguir esta marcha ininterrumpida en la que los resultados que hoy podemos exponeros´ no son

más que un jalón en el camino de la Revolución nacional que en lo político,´ en lo económico y en lo

social está realizando España.

Señor: España, en cada momento, habrá adoptar y seguir el camino que mejor convenga, y será muy útil

meditar sobre lo que hasta ahora hemos podido conseguir.. Los españoles han puesto fe en su propio

destino, en su capacidad de resurgimiento y en la posibilidad de´ conseguirle bajo la capitanía de quien,

como vos, ha sabida conducirnos y guiarnos por todos los peligros sin caer en uno solo de ellos,

venciendo todas las dificultades y manteniendo en todos nosotros la unidad necesaria sin la cual estamos

absolutamente seguros de que todo nos habría sido negado.

Han pasado, señor, veinte años de paz en el Movimiento bajo vuestro mandato. Dios nos depare otros

muchos de labor fecunda, bajo la dirección de vuestra mano. ¡Arriba España!

ENTREGA DE LOS LIBROS DE LAS PROVINCIAS

Terminado el discurso del Sr. Solís, que fue largamente aplaudido, el delegado nacional de Provincias, Sr.

Herrero Tejedor, nombró a cada uno de los gobernadores de las cincuenta provincias españolas, que

desaron ante el Jefe del Estado, al que estrecharon la mano e hicieron entrega del Libro que resame la

labor de su jurisdicción. Simultáneamente el Sr. Herrero Tejedor iba dando la cifra de las inversiones en

cada provincia. El desfile se realizó por orden alfabético de provincias y en primer lugar hizo entrega de

su libro el de la de Madrid, Jesús Arámburu.

Finalmente hizo uso de la palabra el Jefe del Estado, que pronunció el importante discurso qué;

recogemos en primera plana.

Terminado el acto, el Generalísimo abandonó el Palacio del Consejo Nacional entre grandes ovaciones y

al salir a la explanada fue despedido con los mismos honores que a su llegada por las fuerzas del Ejército.

Ante el antiguo palacio del Senado había numeroso público que le ovacionó calurosamente.

VALORACION POR PROVINCIASDE LAS INVERSIONES

En los libros confeccionados se resumen las realizaciones materiales conseguidas en cada una de las

provincias españolas, en los veinte años de régimen, procedentes de organismos públicos: Estado,

organismos oficiales, corporaciones públicas, Movimiento. A través de estos libros se advierte lo

conseguido en el orden material.

La suma del valor de las inversiones asciende a 308.701.756.445,94 pesetas. La distribución por

provincias es, naturalmente, desigual. No juegan en ella tan solo factores de mayor o menor importancia o

extensión superficial. Acontece que en algunas se han producido acontecimientos de carácter

extraordinario que, obligaron a una mayor atención por parte del Estado. Por ejemplo, el incendio de

Santander, la explosión del arsenal de Cádiz y las inundaciones catastróficas de Valencia.

El Movimiento, a través de sus propios órganos, Organización Sindical, Sección Femenina, Frente de

Juventudes, Auxilio Social, Obras Sindicales, Patronato de Gestión, etc., etc., consigna en cada provincia

lo hecho en el transcurso de estos veinte años. Es decir, que_ estos órganos han invertido

15.858.531.724,06 pesetas en la edificación de viviendas, instalaciones deportivas, colegios mayores,

albergues, guarderías, hogares de Auxilio Social, etc.

La cantidad que antes citamos del total de las inversiones se distribuye entre las 50 provincias y las

Plazas de Soberanía de la siguiente forma: Álava, 3.508.590.433,21; Albacete, 3.084.254.979;

Alicante, pesetas 2.848.647.409,67; ´Almería, 3.204.393.906,41; Asturias, 9.210.929.365,34; Avila,

pesetas 1.239.931.933,53, Badajoz, 3.904.459.233,09; Baleares, 7.830.463.670,18; Barcelona, pesetas

16.514.770.000; Burgos. 1.544.646.591; Cáceres, 4.721.147.289,98; Cádiz, pesetas

10.160.634.606,53; Castellón, pesetas 5.649.332.014,59; Ciudad Real, pesetas 4.692630.599,82;

Córdoba, 4.302.447.488,16; Coruña, 7.272.665.057,92; Cuenca, pesetas 2.663.793.991,91: Gerona,

2.449.702.269,54; Granada, 3.609.371429,01; Guadalajara, 1.554.720.172,.13; Guipúzcoa,

9.438.950.980; Huelva, 4.546.690.378; Huesca, pesetas 6.334.804.354,32; Jaén, 7.298.665.478,74; Las

Palmas, 5.493.166.262,72; León, pesetas 7.549.331.875,11; Lérida, 6.570.922,390,70,; Logroño,

1.246.068.786; Lugo, pesetas 2.363.451.921,05.; Madrid, 17.852.751.942,49; Málaga, 2.822.105.337,53;

Murcia, pesetas 7.734.128.111,94; Navarra, 4.102.963.161,16; Orense, 7.553.596.587,42; Falencia,

pesetas 1.432.416.311,32; Pontevedra, 0.367.437.005; Salamanca, 6.721.733.710,82; Tenerife, pesetas

2.826.191.665; Santander, pesetas 5.057.434.116,24; Segovia, 1.113129.582,34;Sevilla,

9.382.716.628,17; Soria, pesetas 1.087.231.830; Tarragona, 3405.156.083,04; Teruel, 1.208.755.355,52;

Toledo, pesetas 2.826.844.420,76; Valencia, 13.139.265.485,04; .Valladolid, 2.840.831.216,08; Vizcaya,

pesetas 19433.617.604,14; Zamora, pesetas 3.596.083.703,61; Zaragoza, 3.514,200; Ceuta

496.962.581,07, y Melilla, 375.989.877,64A esta cantidad hay que añadir 20.000 millones consignados en

Asturias con carácter extraordinario al valorar las inversiones efectuadas en la Siderúrgica de Aviles, y

otros 10.000 millones que consigna la provincia de Huesca al valorar la industrialización allí realizada.

 

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