Discurso del jefe del Estado en la apertura de las Cortes  :   
 Estas Cortes se ocuparán de la Ley Orgánica del Estado. Sesión inaugural de la nueva Legislatura. 
 Ya.    04/06/1961.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 45. 

DISCURSO DEL JEFE DEL ESTADO EN LA APERTURA DE CORTES

ESTAS CORTES SE OCUPARAN DE LA LEY ORGANICA DEL ESTADO

Defender la civilización occidental no es defender el capitalismo

A la batalla del comunismo es preciso responder en su propio terreno; creando ilusiones, salvando la

dignidad y la libertad del hombre, impulsando el progreso social y económico...

310.000 millones de pesetas (de 1960) en inversiones públicas y 650.000 millonesen inversiones

privadas.

En la solemne sesión de apertura de la séptima legislatura de las Cortes S. E. el Jefe del Estado pronunció

un discurso que publicamos íntegro en este número. Recogemos aquí una síntesis de los conceptos

esenciales:

• Repudiar el sistema de partidos por lo que tiene de disgregan

te y enivilecedor, no diversidad de opiniones, sino hacer que se expresen por sus legítimos cauces

representativos en vez de enfrentarse de modo irreductible. Queremos libertad de opiniones, pero no al

servicio del antagonismo permanente de los partidos, sino libertad para llegar a un entendimiento

solución.

• Yo creí que jamás hubo en la historia de España un Estadio más legítimo, más popular y más

representativo que el que empezamos a forjar hace casi un cuarto de siglo.

• La continuidad y la estabilidad se sirven manteniendo alerta y oponiéndonos resueltamente a cuanto

pueda malograrlas.

• En las Cortes deben manifestarse y contrastarse todos los criterios que respondan a un afán sano de

cooperación.

• Resulta un atentado contra la razón y la realidad cualquier interpretación, sea militar, jurídica,

filosófica o literaria, que pretenda encuadrar nuestra guerra dentro de los límites clásicos y angostos de

las simples guerras civiles.

• Sin nuestra victoria, el curso de la última conflagración internacional hubiera sido bien distinto, como

vieron claramente los aliados en momentos que pudieron ser decisivos, aunque en sus palabras y en sus

obras no hayan luego correspondido suficientemente para saldar la deuda que ellas en particular y el

mundo cristiano en general continúan teniendo con España. No somos deudores, sino acreedores.

• No tiene derecho ninguna nación a inmiscuirse en la vida interna de los otros. El estado de avance y de

progreso político de las naciones suele ser distinto, y por ello es aventurado el juzgar a otro y por lo que

ocurre en casa.

(Continúa en la página siguiente)

SESION INAUGURAL DE LA NUEVA LEGISLATURA

(Viene de la página anterior)

• La debilidad del mundo occidental está en su política. No basta para corregirla los remiendos de una

asistencia económica a las naciones en peligro, si no va acompañada de una renovación política, de una

nueva fe que arrastre y que cautive y que no se abandone ninguno de los resortes para conseguirlo.

• En casi medio siglo de existencia el comunismo ruso ha alcanzado una técnica para su proyección

exterior considerable, en cuya propaganda emplea varios miles de millones. Una gran parte de la prensa y

de la difusión se encuentran bajo los tentáculos de la acción comunista.

• No suele haber revolución sin causas, y la de Cuba debe invitar al Occidente a la meditación. El hecho

es: que por envilecimiento de una política y por falta dé previsión del Occidente, se la ha dejado caer en

manos del comunismo, que va a encontrar en ella un campo fertilísimo para su propaganda.

• Todo esto no se puede atajar con la vieja política capitalista que a la masa del pueblo repugna; es

necesario renovar la política, crear nuevas ilusiones, implicar al pueblo en ella, salvar la dignidad y la

libertad del hombre, reforzar los valores espirituales que caracterizan a nuestra civilización, impulsar el

progreso social y económico, responder a la batalla del comunismo en su propio terreno.

• Los movimientos políticos de los últimos años en los distintos continentes acusan unos puntos

comunes: los anhelos de independencia, la repulsa hacia el capitalismo e imperialismo, los afanes de

renovación política, el repudio de los partidos políticos profesionales, el anhelo de justicia social, de

progreso económico, de elevación del nivel de vida, la necesidad imperiosa de eficacia.

• En política, el no renovarse a compás de los tiempos es resignarse a morir.

• El momento no admite mixtificaciones. Defender la civilización occidental no es defender el

capitalismo. El capitalismo es precisamente la carga que el mundo occidental padece. La civilización

descansa en la libertad compatible con el orden; es el predominio de su fe, la defensa de la familia, la

guarda de nuestras tradiciones, la justicia social, el progreso económico, la cultura, la perfección de las

costumbres, la nivelación de las desigualdades sociales.

• Un cálculo aproximado del total importe de las inversiones de interés público durante veinte años

puede cifrarse en 310.000 millones de pesetas. Por su parte, las inversiones del sector privado no

comprendido en la autofinanciación se estiman en más de 650.000 millones de pesetas.

• Otro de los grandes empeños de nuestra revolución y base para la transformación económisocial de

nuestra Patria es el esfuerzo que venimos desarrollando en la enseñanza,.

• En la relación de mi obra de gobierno, en mil visitas e inspecciones a través de la geografía

empezando con demasiada frecuencia a lo mucho conseguirlo, con la ausencia en muchos

casos de una verdadera conciencia social. Si queremos que la unidad reine y se afiance entre los

españoles, ha de existir una conciencia social que hemos de formar desde la escuela.

• Nuestro Movimiento propugna y está dispuesto a la transformación de la sociedad capitalista en la

medida y al ritmo que le permita el estado de nuestro complejo económico, ya que el desarrollo

económico es básico para toda transformación social. Y en este campo de lo económico no basta con

querer, es necesario poder.

• Si para fuera podemos presentarnos como una solución, para los españoles somos la solución; yo me

atrevo a afirmar que la única solución.

• La experiencia adquirida en los años transcurridos y un conocimiento y estudio más profundo de las

necesidades, nos va a permitir en esta nueva legislatura el someter a vuestro estudio una nueva ley

de Información más moderna, perfecta y adecuada al momento en que vivimos.

• En nuestra doctrina es evidente que no se configura la magistratura suprema como transitoria ni

como mero arbitro moderador.

• El pueblo español percibió desde el primer instante que, al mismo tiempo que se rompía con una

República atea, antinacional, agria, sectaria, irresponsable, y, en último grado, de disolución,

igualmente quedaba descartada y condenado cualquier sistema liberal, cortesano, ineficaz y

parlamentario.

• Esta continuidad está en el Movimiento, que vive de si mismo y que, como he dicho otras veces, se

sucede a sí mismo.

• La ley de Sucesión que rige el proceso sucesorio ha sido solemnemente refrendada por el pueblo, y

solamente es discutida por esas exiguas minorías de politicastros que, aspirando a llevar el agua a su

molino, exageran la fortaleza de mi personalidad para luego considerar a la ley carente de eficacia.

• En esta nueva legislatura que hoy se abre, espero que tengáis ocasión de continuar la labor de las

Cortes precedentes y de completar nuestra legislación fundacional con la ley Orgánica del

Estado que complete y encuadre en un armónico sistema las instituciones del régimen y leyes

fundamentales ya promulgadas, y que aseguren desuna manera eficaz para el futuro la fidelidad por parte

de los más altos órganos del Estado a los Principios del Movimiento Nacional.

• Los enemigos del pueblo portugués son nuestros enemigos. La independencia ha de ser fruto maduro

que se desprenda sin violencias ni traumatismos llegada la mayoría de edad.

• Ceuta y Melilla son ciudades españolas, cuya legitimidad no admite, discusión. Seguridad y confianza

en lo relativo al resto de nuestros territorios africanos.

• Los otros ejes de nuestra política exterior—América, Europa y el mundo árabe—permanecen

invariables.

• Los movimientos de integración económica europea es evidente que condicionan una cierta parte

nuestra proyección comercial en el extranjero, aunque gracias al grado de industrialización a la

modernidad de muchas de sus instalaciones y a las renovaciones en proyecto, sus consecuencias han de

ser menores.

• La meta que nos proponemos es situar a los españoles en un nivel de vida igual al de los pueblos

similares más avanzados, mediante el impulso económico y la equitativa participación en la distribución

de la renta.

• Una vez más invito a todos los españoles a que abandonen sus pasiones y se reintegren al quehacer

nacional.

El Jefe del Estado, Generalísimo Franco, inauguró en la tarde de ayer, con el discurso que publicamos en

este número, la séptima legislatura de las Cortes Españolas. Al acto asistieron los miembros del Gobierno,

todos los procuradores y una numerosa representación del Cuerpo diplomático. El discurso de Su

Excelencia, que comenzó a las seis y ocho minutos y terminó a las siete y treinta y seis minutos de la

tarde, fue interrumpido en varios pasajes por los procuradores, que, puestos en pie, ovacionaban al Jefe

del´ Estado, el cual, también puesto en pie, correspondió a las aclamaciones.

La presencia de Franco en las calles de Madrid, camino del palacio de las Cortes desde el palacio de

Oriente, y luego de regreso a éste, fue acogida con entusiasmo por el numeroso público estacionado a lo

largo de las calles de Bailén y Mayor, Puerta del Sol y Carrera de San Jerónimo.

LLEGA EL JEFE DEL ESTADO

A las seis y cinco de la tarde llegó el Jefe del Estado al palacio de las Cortés Españolas acompañado del

presidente de las mismas, don Esteban Bilbao. Daban escolta al automóvil del Caudillo el escuadrón de

caballería del regimiento de la Guardia de Su Excelencia, Franco vestía uniforme de capitán general y

ostentaba en el pecho la gran cruz laureada de San Fernando. Al descender del automóvil, el Jefe del

Estado fue saludado por el capitán general de la región, teniente general Rodrigo, en cuya compañía y a

los acordes del himno nacional pasó revista a una compañía del batallón del ministerio del Ejército, que,

con bandera y banda de música, rendía honores. La carrera desde el palacio de Oriente estaba cubierta por

fuerzas de Infantería de la guarnición de Madrid, al mando del general López Pascual.

El Jefe del Estado fue recibido a la puerta del palacio de las Cortes Españolas por el Gobierno en pleno, a

excepción de los ministros de Obras Públicas, señor Vigón, y de Comercio, señor Üllastres, así como por

la Mesa de las Cortes, integrada por los vicepresidentes señores Lequerica y marqués de la Valdavia y los

secretarios señores Romojaro, Vivar Téllez y Pagoaga. También le cumplimentaron el director general de

Seguridad, señor Arias Navarro, y el jefe de la Policía Armada, general Pérez Viñeta. :

LAS CORTES ACLAMAN AL CAUDILLO

Por la escalinata que da acceso a la parte principal del edificio, que se encontraba cubierto por un

monumental dosel y engalanado con tapices, plantas y reposteros, el Jefe del Estado penetró en el palacio

de las Cortes Españolas, dirigiéndose directamente al salón de sesiones. Su presencia fue acogida con

grandes aplausos por parte de todos los procuradores, Cuerpo diplomático e invitados, puestos en pie.

El Jefe, del Estado ocupó el sillón presidencial, y a su derecha tomó asiento el presidente de las Cortes

Españolas, don Esteban Bilbao. Detrás se situaron los jefes y segundos jefes de las Casas Militar y Civil,

ayudantes, de servicio de Su Excelencia y la Mesa de las Cortes.

En las tribunas destinadas al Cuerpo diplomático se encontraban los embajadores de Brasil, Canadá,

Costa Rica, Chile, China, Dinamarca, Estados Unidos, Filipinas, Gran Bretaña, Grecia, Haití, Honduras,

Irán, Japón, ´ Liberia. Marruecos, Nicaragua, Noruega, Pakistán, Panamá, Suecia, Suiza, Tailandia, y

Tuquía.

Las tribunas dedicadas al público se encontraban llenas de invitados.

Hecho el silencio, Su Excelencia el Jefe de Estado pronunció su discurso.

EL CAUDILLO, DEPEDIDO CON LOS MISMOS HONORES QUE A SU LLEGADA

Terminado el discurso, el Jefe del Estado declaró abierta La séptima legislatura de las Cortes Españolas.

Á continuación. abandonó el salón de sesiones, siendo despedido con grandes aplausos. eL Gobierno y la

Mesa de las Cortes acompañaron al Jefe del Estado hasta la calle, donde su presencia fue acogida con

muestras de entusiasmo por el numeroso público estacionado en la carrera de San Jerónimo. El

Generalísimo subió a su automóvil acompañado por el presidente de las Cortes, don Esteban Bilbao. Y

con los mismos honores que a su llegada sé dirigió al palacio de Oriente por el mismo itinerario.

 

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