Buscamos la unidad dentro de la libertad responsable y de la crítica fundamentada y solvente     
 
 Ya.    04/06/1961.  Página: 3-9. Páginas: 7. Párrafos: 120. 

BUSCAMOS LA UNIDAD DENTRO de la libertad responsable y de la crítica FUNDAMENTADA Y

SOLVENTE

Discurso pronunciado por Su Excelencia el Jefe del Estado en la tarde de ayer en la sesión inaugural de la

nueva etapa legislativa de las Cortes Españolas: Señores procuradores:

Abrimos hoy la séptima legislatura del régimen, que coincide con el año jubilar de nuestro Movimiento

nacional. Un régimen cuya vigencia alcanza un cuarto de siglo, constituye el arranque de una nueva época

de nuestra historia, que contrasta con la inestabilidad y discontinuidad características de los que le

precedieron. Nuestro Estado significa la sustitución total de los viejos moldes por otros radicalmente

distintos; no constituye una simple situación de hecho, sino un auténtico estado de derecho.

Vuestra llegada a las tareas legislativas propias de este alto órgano representativo y la iniciación del

periodo de vuestro mandato, me ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el conjunto de hechos y

circunstancias en las que necesariamente hemos de encuadrar nuestro pensamiento político y nuestra

acción de gobierno.

ESPAÑA, PUEBLO UN DO Y EN ORDEN

La principal conquista de estos años ha sido la unidad de un país dividido antes por los separatismos y

por la lucha de clases, convirtiéndole en un pueblo unido y en orden que se afana por su prosperidad

espiritual y material. Con esto se cumple el fin primordial de toda comunidad política: el de asegurar

la colaboración de sus miembros y no el enfrentamiento de unos contra otros. Por eso este supremo

órgano representativo que constituyen las Cortes Españolas no aparece dividido en partidos, sino

que refleja la unidad dentro de la variedad y la diversidad dentro de la comunidad de ideales.

Repudiar el sistema de partidos por lo que tiene de disgregante y envilecedor no es desconocer la

diversidad de opiniones, sino hacer que se expresen por sus legítimos cauces representativos, en vez de

enfrentarse de modo irreductible. Queremos libertad de opiniones, pero no al servicio del antagonismo

permanente de los partidos, sino libertad para llegar aun entendimientosolución. La razón de ser de los

partidos políticos estriba justamente en lo que divide, no en lo que une. Nosotros, en vez de hacer

crónicas las discordias, buscamos la unidad dentro de la libertad responsable y de la crítica fundamentada

y solvente. Las Cortes son, en suma, la imagen fiel de la unidad de España, y precisamente porque

reflejan la unidad, estas Cortes son genuinamente representativas. El carácter representativo del orden

político es principio básico de nuestras instituciones públicas, según proclama el octavo de los principios

fundamentales del Movimiento. No fue la invención de una minoría o de un grupo, sino la expresión de

un pueblo alzado en armas para luchar por su independencia y por la unidad entre los hombres y las

tierras de España; gentes de la ciudad y del campo, sin distinción de regiones ni de situación social,

participaron de la victoriosa liberación de la Patria de aquella República que nos atenazaba y nos iba a

precipitar en el caos comunista.

JAMAS HUBO EN NUESTRA HISTORIA UN ESTADO MAS LEGITIMO

La grandeza de la Cruzada, que sólo gentes de cortos alcances no han sabido ver, está en haber

conseguido la activa y mutua participación de todos los buenos españoles, sin distinción de matices,

epopeya más gloriosa de nuestra historia, con un heroísmo, una generosidad y una vibración patriótica

que jamás se olvidarán.

Una nación en pie de guerra es un referéndum inapelable, un voto que no se puede comprar, una adhesión

que se rubrica con la ofrenda de la propia vida. Por eso yo creo que jamás hubo en la historia de España,

un Estado mas legítimo, más popular y más representativo que el que empezamos a forjar hace casi un

cuarto de siglo. (Aplausos.)

Un Estado como el nuestro, nacido de un movimiento verdaderamente nacional, no podía vivir de

espaldas al pueblo, no podía admitir quo nadie le gane en el terreno de la verdadera y limpia democracia.

A esta idea responden nuestras Cortes, que son por definición de su ley constitutiva el órgano superior de

participación del pueblo español en las tareas del Estado. En el mundo actual la política no puede ser ya

patrimonio exclusivo de unas minorías intelectuales extraídas de la clase media y menos aún de la

plutocracia. Hoy todo hombre tiene conciencia de su fuerza y de su derecho a intervenir en las tareas

públicas.

TODO EL PUEBLO ESPAÑOL ARTICULADO EN LAS CORTES

Es lamentable que todavía haya quienes, equivocadamente, propugnen como único cauce de

representación política el voto individualista e inorgánico que manipulan los partidos banderizos y trucan

los complicados cubileteos electorales. Esto conduce a la división del pueblo, y, por ende, a su

debilitamiento y explotación por los profesionales de la política. Nuestro régimen ha abierto cauce limpio

a la participación popular, proclamado como doctrina, "que la participación del pueblo en las tareas

legislativas y en las demás funciones de interés general se llevará a cabo a través de la familia, del

municipio, del sindicato y demás entidades con representación orgánica que a este fin reconozcan las

leyes" (principio 8.º).

Permitidme, aunque dilate algo esta oración, que, saliendo al paso de esa campaña malévola del exterior,

que pretende presentar a nuestro sistema político como una dictadura, haga un inciso y recuerde cómo se

produce y articula nuestra democracia: los cabezas de familia eligen a una tercera parte de los concejales

de nuestros ayuntamientos; los sindicatos, otro tercio, y las entidades culturales y corporativas, el tercio

restante. De esta forma han sido elegidos recientemente 32.571 concejales, correspondientes a la mitad

que ahora se renovó, más las vacantes producidas desde la anterior elección. Concurrieron a las

elecciones mu nicipales por el tercio familiar 19.198 candidatos para 9.399 concejalías, y fueron

convocados a las urnas 8.241.308 cabezas de familia. Por el tercio sindical se presentaron 27.712

candidatos para 11.556 concejalías, y por el tercio de entidades, 35.912 candidatos para 11.616

concejalías.

Los municipios de cada partido eligen su diputado provincial. De esta suerte los 9.212 ayuntamientos

españoles han elegido este año 487 diputados provinciales. De otra parte, los municipios de cada

provincia, excluidos el de su capital, eligen un procurador en Cortes, de donde resulta que 53 escaños de

esta Cámara ostentan la representación de los municipios elegidos entro los 55.413 concejales de los

respectivos ayuntamientos, a los que hay que añadir los 53 alcaldes do las capitales ce provincia y los 53

procuradores elegidos por los 681 diputados provinciales. Cada provincia elige, además, un consejero

nacional, que es también procurador en Cortes.

De otra parte, cada uno de los 21 sindicatos nacionales ha elegido tres procuradores, correspondiendo uno

a. los empresarios, otro a los técnicos y otro a los obreros. Las hermandades de labradores y gaüaderrrs

eligen . seis procuradores, de las que. dos representan á los propietarios cultivadores directos, dos a los

arrendatarios, aparceros, medieros y colonos y dos a los trabajadores agrícolas asalariados. Las

cooperativas del Campo, los gremios, de artesanos y las cofradías de pescadores eligen también sus

procuradores respectivos.

Por último: tienen igualmente procuradores electivos los colegios profesionales, las cámaras de comercio,

las reales academias y oí Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

En resumen, todo el pueblo español, articulado en sus entidades naturales y profesionales, está

representado en las Cortes, cuya composición ofrece una imagen más fiel de la realidad del país que la

resultante de un sufragio inorgánico. España no es una simple masa de individuos diversos. Por eso

reconocemos junto a la vida individual la vida social, en la que el hombre se vincula a una familia, un

municipio, un sindicato, un colegio profesional y otras corporaciones culturales, científicas, etc. Para la

acción política que persigue el bien común no importa tanto el individuo aislada, entregado a sus

egoísmos personajes, cuanto las necesidades colectivas representadas por las entidades naturales y

profesionales, de cuya integración resulta el interés nacional.

Existen diversos modos de articular la representación en los distintos países, pero lo que podemos

asegurar es que el seguido por nuestro régimen, fiel al derecho público tradicional de España, se halla

mucho más adelantado y cerca de las concepciones políticas futuras que pugnan por abrirse paso en el

mundo que los que en las coyunturas históricas han venido sucediéndose.

Todas las legislaturas que preceden a la que ahora comienza han sido peldaños de ascensión que el pueblo

español ha subido realmente. Vosotros recibís ya unas tradiciones de trabajo, de procedimientos y de

vida. Y esto que se dice tan brevemente es la adquisición más difícil y penosa para un país cuando ha

llegado a interrumpirse su propia tradición. ¿Será necesario recordar cómo hubimos de partir de la nada,

del desmoronamiento institucional y político más completos, del fracaso de todas las fórmulas

constitucionales y de la experiencia de un grave peligro de disolución nacional ?

A partir de la nada hemos tenido que levantar el complicado edificio de un entramado institucional capaz

de conseguir la continuidad y la estabilidad política entre nosotros y el fruto de unalabor ímproba y

heroica en laque vosotros recibís, por una parte, y sois, por otra. Constituís un nuevo eslabón de la

tradición joven, pero poderosa, que España ha sabido crearse at amparo de tantos grandes servicios de

todos.

Es de justicia, que me complazco en cumplir, expresar el merecido reconocimiento a los que cesaron por

la dedicación, rectitud de intención, acierto y capacidad con que colaboraron en la siempre difícil tarea de

legislar; mientras que a los que por primera vez os ha sido confiada la función de representar a los

distintos sectores que orgánicamente integrados constituyen esa superior realidad social y política que es

la comunidad nacional, he do invitaros a meditar sobre el sentido de responsabilidad que deba presidir y

orientar vuestras deliberaciones y determinaciones.

En las Cortes deben manifestarse y contrastarse todos los criterios que respondan a un afán sano de

cooperación

Cuando en el desempeño de vuestro cargo y en cumplimiento del mandato que habéis

recibido os entreguéis a los quehaceres concretos de cada comisión, de cada propuesta y de

cada estudio, tened siempre presente ese otro carácter de vuestra investidura y de vuestra

presencia aquí, por lo que venia a ser un nuevo sillar de la reconstrucción moral de la Patria. Porque

y o os aseguro que por excelente y grande que pueda ser vuestra obra, todo ella valdría poco sin la

conversación y transmisión feliz de la antorcha que ahora pasa vuestras manos.

La estabilidad y continuidad, el supremo objetivo del quehacer público

Entre tantos ejemplos de confusión mental, de anfibología y de error como proporciona la política

contemporánea, ninguno tan grave como el desconocimiento o el olvido de lo que la estabilidad y la

continuidad políticas, como supremo objetivo del quehacer público, reclaman de todos.

Esa estabilidad y continuidad ni se mencionan siquiera en las construcciones de teorías y de doctrinas

políticas. Sin duda se ha considerado objetivo político fundamental, tan indiscutible y manifiesto, que no

se ha juzgado´ preciso formulario expresamente. Con olvido progresivo e insensible del fin a alcanzar, se

ha buscado lograr la atención y el interés en torno a disquisiciones de todo género sobre los diversos

medios ,y procedimientos, hasta depar desatendido básicamente aquello mismo que ni siquiera se

consideró preciso mencionar o formular, y que constituía el más alto objetivo político.

Por eso ahora nos ha sido necesario desandar y rehacer el camino, comenzando por establecer en la

estabilidad y la continuidad política, dentro de las transformaciones de la vida histórica, una suprema y

máxima razón de Estado. De poco nos serviría cualquier hallazgo, por valioso que queramos suponerlo, ni

su coste ha sido la continuidad y la estabilidad. La continuidad y la estabilidad políticas dentro de las

transformaciones y de la evolución histórica reclaman de todos un servicio directo, una preocupación

expresa y constante, enteramente opuesta a esa pretensión convencional que lleva al desquiciamiento de

todos los criterios y del más elemental sentido de orientación. Hemos de decir que la continuidad y la

estabilidad se sirven manteniéndonos alerta y oponiéndonos resueltamente a cuanto pueda malograrlas, en

vez de olvidar que ése es el objetivo en una maraña de cuestiones verbales y secundarias con relación a él.

IAS FUNCIONES RECTORAS SE ASUMEN PARA CUMPLIRLAS CON ALTURA Y

AUTENTICIDAD

Son las Cortes la más alta, amplia y auténtica expresión de nuestro sistema de representación política. Su

vitalidad, su solidez y su laboriosidad y eficacia nunca igualadas, y que será muy difícil superar, es

necesario que no sufran el más mínimo detrimento. En ellas deben manifestarse y contrastarse todos los

criterios que respondan a un afán sano de cooperación; todos los pareceres solventes encaminados al

perfeccionamiento de nuestras instituciones, a la actualización y ensanchamiento de nuestro derecho

público, a la formulación de cuantas medidas legales puedan robustecer nuestra unidad y acrecentar la

prosperidad y desarrollo material, cultural y moral de la colectividad, a las que representáis y a las que

todos nos debemos.

La parcialidad, el juego no limpio, los recursos subterráneos para alzar bandera partidista, el fraude de

aprovechar las diferencias accidentales para promover el debilitamiento y rendimiento naturales,

obligadamente consagrados como tales en las leyes fundamentales ; las apetencias malsanas, que

convertirían en feria de vanidades y personalismos lo que es y ha de continuar siendo estadio

y palenque para trabajar lealmente en el mejor servicio sólo puede merecer de nuestra parte el repudio y

la condenación.

Se asumen funciones rectoras para cumplirlas con altura y autenticidad, no para ejecutar mandatos de

cenáculos ni para obrar al dictado de grupos turbios y ajenos a los riesgos y sacrificios que pesan sobre

los embarcados en una empresa de alta envergadura que nadie podrá soslayar ni volverle la espalda

refugiándose en la crítica disolvente, mientras los demás seguimos fieles al compromiso contraído con

nuestras ideas y nuestro pueblo do montar la guardia junto a la bandera del engrandecimiento de la Patria

hasta el último día que Dios nos conceda de vida.

DIMENSIONES. SIGNIFICACION Y TRASCENDENCIA DE LA CRUZADA

La virtualidad del sistema de valores que entraña el Movimiento nacional está ya sobradamente

compensada por una teoría impresionante, ininterrumpida de conquistas y realizaciones concretas que han

esmaltado la geografía humana, cultural, religiosa y económica del país. Pero no podemos incidir en el

fácil panorama de estimar que es al cumplir los veinticinco años de existencia cuando el Régimen sienta

plaza en el exterior. Ya el instante mismo de su alumbramiento representó uno de los momentos estelares

del pueblo español.

De acuerdo con nuestros destinos históricos, el 18 de julio de 1936 volvimos a ser protagonistas de una

empresa de trascendencia supranacional. Sobre nuestro suelo comenzó entonces, la gran contienda para

salvar los valores fundamentales de la civilización cristiana. A ello nos entregamos dispuestos a quemar

hasta la propia existencia por la causa indeclinable de la fe, del derecho y de las libertades reales, frente a

la negación que de la verdadera libertad de la ley y de la moral suponía la concepción materialista. de la

vida y de la historia tan connatural del capitalismo liberal como de su última y legítima consecuencia el

marxismo, hoy imperante en la mayoría de los lugares al servicio del imperialismo paneslavista soviético.

Por eso resulta un atentado contra la razón y la realidad cualquier interpretación, sea militar, jurídica,

filosófica o literaria que pretenda encuadrar nuestra guerra dentro de los límites clásicos y angostos de las

simples guerras civiles. ("¡Muy bien!"Grandes aplausos). Estaba en juego el ser o no ser de España, la

sustancia de la tradición y el futuro cristiano de uno de los pueblos más nobles del Viejo Continente, y

algo igualmente decisivo para la estirpe europea, por lo que lógicamente no podían sentirse indiferentes el

resto de los países. De ahí que la profundidad, dimensiones y significado de nuestra guerra de liberación

rebasara desde la primera hora el área territorial española y que por sus motivaciones más radicales, por

su contenido religioso y signo espiritual, por la voluntad explícita de servicio militante a lo que es y

representa en lo universal la cristiandad, fuera autorizadamente definida como cruzada la güera justa por

excelencia.

A la altura de este cuarto de siglo transcurrido desde 1936, período el más dramático de la edad

contemporánea, se nos presenta con una evidencia avasalladora, tanto si se analizan sus orígenes y

resultados desde el ángulo español como si se le considera a escala internacional. Sin nuestra victoria,

España entera sería comunista y la península Ibérica hubiera constituido en los cinco últimos lustros el

factor más eficaz y estimulante para la proyección del comunismo sobre Hispanoamérica y la base de

lanzamiento del marxismo internacionalista sobre el continente africano, como consta documentalmente

en los textos del Komitern sobre las sucesivas fases previstas para la expansión del comunismo ruso, que

al ser derrotado en España se vio forzado a revisar sus bases logísticas y sus esquemas operativos.

Sin nuestra victoria el curso de la última conflagración internacional hubiera sido bien distinto, como

vieron claramente los aliados en momentos que pudieron ser decisivos, aunque en sus palabras y en sus

obras no hayan luego correspondido suficientemente (Grandes y prolongados aplausos y gritos de

"¡Franco, Franco, Franco!") para saldar la deuda que ellos en particular y el mundo cristiano en general

continúan teniendo con España. No somo s deudores, sino acreedores. Desde este punto de vista, el saldo

a nuestro favor es incuestionable. Pero procede aquí valorar otros aspectos que aún se pretenden

desconocer o silenciar por muchos de los gobernantes del llamado mundo liberal.

Nosotros sabíamos de antemano que en el precio de nuestra victoria, de la que no dudamos ni aun en los

trances más difíciles, estaba incluida la ofensiva permanente y sin cuartel del comunismo internacional y

aun la de otros cuya salvación sigue siendo posible precisamente por el holocausto de nuestros mártires y

caídos. (¡Muy bien! Grandes aplausos.} Es ciertamente la incomprensión de estos otros lo que hiere más

profundamente la sensibilidad del pueblo español; pero nunca esta incomprensión será estimada por

nosotros como razón suficiente para encerrarnos exclusivamente en la defensa numantina de nuestra

fecunda paz interior, asistiendo impávidos a la lucha planteada a lo largo y a lo ancho del planeta y en la

que está sobre el tapete la dignidad y la libertad de los hombres y de los pueblos cristianos. (¡Muy bien!

¡Muy bien!)

Respeto mutuo para la convivencia entre las naciones

Los caminos por que en cada pueblo discurre la política son en si respetables y no tiene derecho ninguna

nación a inmiscuirse en la vida interna de los otros. (¡Muy bien! Grandes aplausos.) El estado de avance y

de progreso político de las naciones suele ser distinto, y por ello es aventurado el juagar a otros por lo que

ocurre en casa. Este desfase del estado político de los pueblos caracteriza muchas veces el mal

entendimiento entre las naciones. La situación de cada estado suele ser peculiar. En ella influyen su fe, su

cultura, su historia y hasta su geografía. El pretender exportar e imponer sistemas es siempre expuesto a

ruidosos fracasos, que todo pueblo viril, por otra parte, rechaza.

Si el mundo se va quedando chico ante los avances de la ciencia, y la necesidad de una vida de relación o

entendimiento es evidente, hemos de proclamar que no puede llegarse a «1 por los caminos del empeño

pueril de pretender homogenizar lo que «e presenta distinto. Ha de construirse sobre lo que une y es

común, en consideración y tolerancia hacia lo que nos diferencia o separa. Muchos de los males que la

sociedad internacional moderna padece se deben a querer imponer e. los otros los concepto propios,

cuando muchas veces, por viejos y fracasados, no ofrecen la menor confianza ni porvenir a sus receptores.

(Grandes aplausos.) Lo que es bueno y eficaz no necesita de imposición ni de propaganda; los propios

pueblos lo buscan y temprano o tarde acaban implantándolo. Pero no todos llegamos a la meta a la misma

hora.

¿Qué otra cosa es lo que ocurre con nosotros en el exterior? Nuestras diferencias en lo político con

muchos países del Occidente no es porque persigamos distinto objetivo, sino que por haber vivido más de

prisa nos encontramos mucho más adelantados (¡Muy bien! Grandes aplausos y gritos de «Franco,

Franco, Franco»), y. como otras veces hemos dicho, nosotros volvemos cuando ellos todavía van. Ellos se

encuentran prisioneros de los intereses de los partidos. Intentan apuntalar la casa que se los viene encima,

mientras nosotros levantamos la nuestra nueva sobro la amplitud de nuestro solar. (Grandes aplausos.)

Este respeto mutuo, indispensable para la convivencia entre las naciones, sufre una crisis cuando la

política de los estados se proyecta al exterior, invadiendo las áreas privadas de otras naciones. Este es el

caso de Rusia y de los imperialismos cualquiera que sea su signo. Entonces es cuando se pone en peligro

la paz y la convivencia.

Es evidente y está universalmente reconocido que la la acción exterior de Rusia ha creado una tensión

internacional que viene suscitando insurrecciones y guerras parciales en muy distintos meridianos. La

siempre posible guerra universal, por la gran catástrofe general que entrañaría, va perdiendo actualidad,

mientras las pequeñas guerras se acusan como facetas de la gran batalla política que Rusia está librando

contra el Occidente. Lo de menos son para ella los resultados precarios de una guerra librada con sangre

ajena; lo importante es la descomposición que produce, la filtración de las ideas que acaban

imponiéndose. (Grandes aplausos.)

LA DEBILIDAD DEL MUNDO OCCIDENTAL ESTA EN SU POLITICA

La debilidad del mundo occidental está en su política. No basta para corregirla los remiendos de una

asistencia económica a las naciones en peligro si no va acompañada de una renovación política, de una

nueva fe que arrastre y que cautive y que no sé abandone ninguno de las resortes para conseguirlo.

En casi medio siglo de existencia, el comunismo ruso ha alcanzado una técnica para su proyección

exterior considerable, en cuya propaganda emplea varios miles de millones. Una gran parte de la prensa y

de la difusión se encuentran bajo los tentáculos de la acción comunista. Se sirve al mundo lo que al

comunismo conviene. Se silencian sus fracasos y se ensalzan sus realizaciones. Y ese mundo desazonado

por los fracasos, condenado a una política de ineficacia, acaba dejándose engañar por el señuelo de unas

realizaciones y por el patrocinio de. una ayuda que las minorías comunistas y sus afines se encargan en

cada nación de jalear.

Aunque el impulso de la revolución sea muchas veces exterior, no suele haber revolución sin causas, y la

de Cuba debe invitar al Occidente a la meditación. El hecho es que por envilecimiento de una política y

por falta de previsión del Occidente se la ha dejado caer en manos del comunismo (Grandes aplausos.),

que va a encontrar en ella un campo fertilísimo para su propaganda, ¿Qué le importa a una nación tan

grande y con tantos medios como tiene hoy Rusia echarse encima la responsabilidad de transformar a un

pequeño país de seis millones y medio de habitantes, adquiriéndole sus producciones, transformando su

economía, creándole, como ya está en vías de ejecución, instalaciones industriales para producir una gran

gama de productos que necesita, aumentándolo a su vez muchos miles de puestos de trabajo? Grandes son

los pedidos de maquinaria que en Bulgaria, Checoslovaquia, Rumania y en la propia Rusia se construyen

con destino a las nuevas fábricas de Cuba. Por centenares se cuentan los hombres que salen de la isla a

especializarse en universidades y escuelas. El modestísimo sacrificio económico que para la Unión

Soviética pudiera representar esas inversiones, se compensa con creces con el impacto que va a producir

en las naciones del Caribe y en toda Hispanoamérica. (¡Muy bien! Muchos aplausos.)

Todo esto no se puede atajar con la vieja política capitalista que a la masa del pueblo repugna; es

necesario renovar la política, crear nuevas ilusiones, implicar al pueblo en ella, salvar la dignidad y la

libertad del hombre, reforzar los valores espirituales que caracterizan a nuestra civilización, impulsar el

progreso social y económico, responder a la batalla del comunismo en su propio terreno. ("¡Muy bien!".

Grandes aplausos.)

LA DEBILIDAD CONGENITA DEL LA DEBILIDAD CONGENITA DEL SISTEMA LIBERAL

FAVORECE AL COMUNISMO

Constituye un error suicida el creer que únicamente siendo muy liberales en política pueden los países

nuevos o subdesarrollados combatir al comunismo soviético en la guerra fría. Aunque en la pugna

entablada uno de los supuestos sea la libertad de la persona humana y su espontánea determinación, no

puede olvidarse que al amparo de unas ilimitadas libertades, que León XIII llamó libertades de perdición,

la organización comunista, enquistada en Occidente y arropada por los compañeros de viaje, ha destruido

ya en muchos países la concepción libre y cristiana de la vida y pretende subvertir la paz y la convivencia

social en otros muchos para, una vez alcanzada la victoria, destruir la libertad de la persona, torturar por

el terror la dignidad humana y levantar un estado satélite de Moscú, única fuente de derecho y de deberes.

Por eso las organizaciones comunistas y sus afines se muestran partidarios del liberalismo político en el

mundo no comunista y combaten con saña y sin reposo a los estados que no caen en la trampa y ordenan

esas libertades que, abandonadas a la anarquía, han permitido en otros países asentar con firmeza una

organización comunista obediente a Moscú.

El comunismo soviético no teme a los estados liberales, porque la debilidad congénita del sistema le

permite ir deshojando. la alcachofa. Se irrita, en cambio, ante los estados confesionales anticomunistas,

que por conocer su filosofía y sus métodos imperialistas y agresivos oponen idea a idea, disciplina a

disciplina, eficacia a eficacia, soluciones concretas a promesas y leras libres a telones de acero, (Grandes

aplausos.)

De ahí sus enconadas campañas de propaganda y subversión los estados progresivos, campanas que

secundadas por las ciegas voces de algunos intelectuales, compañeros de viaje y tontos útiles, desorientan

y paralizan en los políticos medrosos toda reacción.

Como veis, la situación del mundo se ha venido haciendo tan grave que no podemos despreocuparnos de

lo que en el mundo ocurre. El aislamiento tiene sus propios límites; la marcha del mundo nos afecta. Por

ello nuestro movimiento político no sólo ha de orientarse a satisfacer nuestras necesidades internas, sino

que ha de responder en todo momento a la situación internacional. En política lo interesante es saber

prever el futuro, el no convertirse en sujeto pasivo de los acontecimientos, sino el adelantarse y poder

encauzarlos y dirigirlos.

Hay que ofrecer a los pueblos nuevas fórmulas políticas sinceras y eficaces

Asistimos hoy a una pugna entre un mundo político que muere y otro que nace. Si examinamos los

movimientos políticos que han surgido en los últimos años en los distintos continentes, en todos se acusan

unos puntos comunes: los anhelos de independencia, la repulsa hacia el capitalismo e imperialismo, los

afanes de renovación política, el repudio de los partidos políticos profesionales, el anhelo de justicia

social, de progreso económico, de elevación del nivel de vida,, la necesidad imperiosa de eficacia.

Pretender, rebasada la mitad del siglo XX, vivir bajo sistemas y organizaciones políticas concebidas siglo

y medio antes es desconocer el avance considerable del pensamiento humano. Los pueblos ya no se

conforman con la .mediocridad. ni aceptan la explotación y engaños, no se deslumhran ante los viejos

mitos de un libertad propicia para los poderosos, pues saben que no hay mayor esclavitud que la de la

miseria. No se niegan al sacrificio que sea necesario, pero necesitan creer,el tenor la certeza de que no

serán defraudados. En política, el no renovarse a compás de los tiempos es resignarse a morir.

Los pueblos quieren caminar y renovarse, pero no aciertan a encontrar el camino. El pretender a estas

alturas el predicarles con el espantajo capitalista y liberal es como ofrecerle agua a un ahogado Hay que

ofrecerles nuevas fórmulas políticas, sinceras y eficaces Vivimos tiempos difíciles que no admiten la

duda, la división, ni las luchas intestinas. Se requieren poderes fuertes. Por todo esto resulta suicida el

estancarse en la política cuando lo qué amenaza ea a destrucción no ya de una libertad, sino de todas las

libertades, no de un solo aspecto de la vida, sino de toda la vida.

El momento no admite mixtificaciones. Defender la civilización occidental no es defender el capitalismo.

El capitalismo es precisamente la carga.que el mundo occidental padece. (Grandes aplausos.)

La civilización descansa en la libertad compatible con el orden; es el predominio de la fe, la defensa de la

familia, la guarda de nuestras tradiciones, la justicia social, el progreso económico, la cultura, la

perfección de las costumbres, la nivelación de las desigualdades sociales. No se trata de un problema de

España, sino de un gran problema universal. Por ello no nos basta con la interior satisfacción de haber

acertado; queremos también que los demás acierten.

ESTABILIDAD ECONOMICA Y ESTABILIDAD SOCIAL

Por lo que a los factores económico y social se refiere, fue norma básica para nosotros en el tratamiento

de estas cuestiones lo que hoy es axioma para todos: el que no se trata de fenómenos que admiten ser

estudiados y ordenados independientemente los unos de los otros; porque, en definitiva, a la hora de

formular soluciones reales, permanentes y satisfactorias aflora inmediatamente una sola y unitaria

realidad. Conceder categoría y sustantividad a hechos distintos a los que no son sino aspectos de un

mismo problema fue ¿Terror del capitalismo y la palanca que descubrió y movió el socialismo para

disparar el resorte constitutivo de la lucha do clases; como procedimiento para implantar la configuración

marxista de la sociedad.

El desequilibrio social y la inestabilidad económica que estos factores y falsas interpretaciones

engendraban no podía ser superado si no se arrancaba del principio de que no es posible una estabilidad

económica sin una estabilidad social, y que no se puede garantizar, esta última sin una decorosa

suficiencia económica. Armonizar y acompañar las medidas oportunas para cubrir ambos fines implicaba

una, tarea delicadísima y sumamente difícil, pues no fueron las más deseables las circunstancias en que

hemos tenido que empezar nuestro desarrollo económico y la realización de las aspiraciones y mejoras

sociales, que hoy constituyen justamente un orgullo del Régimen.

Con nuestros planes de recupe ración y revalorización económica teníamos que simultanear la polÍ tica

de crear y conservar las disponibilidades adecuadas de empleo para todos loi trabajadores y el montaje

de un sistema de seguridad social que cubriera dignamente los riesgos fortuitos y los normales, que

afectan al que no tiene más patrimonio que su trabajo para subvenir a sus necesidades personales

y familiares,

LAS ESPLENDIDAS REALIZACIONES DE VEINTE AÑOS DE PAZ

Para medir el esfuerzo llevado a cabo existen muy distintos índices. No he de abrumaros sometiendo a

vuestra consideración ni siquiera todos los más significativos. Limitándonos a las inversiones en pesetas

de 1960, que han supuesto las realizaciones entre l939 y 1959 por el Estado, el Movimiento, organismos y

entidades de este carácter, y refiriéndonos exclusivamente a obras totalmente terminadas, un breve

resumen ofrece datos tan elocuentes como éstos:

En grandes obras hidráulicas se han invertido 37.384 millones. En transformación de cultivos, 6.483

millones. En la repoblación forestal, 4.517 millones. En concentración parcelaria, 2.808 millones; En

obras de colonización, 9.335 millones. El Crédito Agrícola ha facilitado a los labradores préstamos por un

valor de 7.100 millones; y el Servicio Nacional del Trigo, 1.591 millones. .En carreteras, puertos y

ferrocarriles se han invertido 27.237 millones. En viviendas, 44.633 millones. En construcciones

docentes, 7.149 millones. En edificios religiosas, 3.106 millones. En realizaciones industriales, 75.096

millones. En edificaciones destinadas a la Administración pública, 7.400 millones. En instalaciones

deportivas, 873 millones. En abastecimientos de agua, 5.700 millones. En instalaciones telefónicas y

telegráficas, 1.431 millones. En urbanizaciones, 12.000 millones, y en instalaciones benéficas y

sanatorios, 7.436 millones. Me refiero a pesetas de 1960. Un cálculo aproximado del total importe de las

inversiones de interés público durante veinte años puede cifrarse en 310.000 millones de pesetas. Por su

parte, las inversiones del sector privado no comprendido en la autofinanciación se estiman en más de

650.000 millones de pesetas, cantidad que demuestra, contra tantas apreciaciones y juicios infundados o

interesados que no existe el desfasamiento no el desequilibrio que con torcidas intenciones algunos han

pretendido airear, y, de otro lado, que las posibilidades que esperan nuestro trabajo y nuestro coraje son

tan amplias que hay campo más que suficiente para la acción pública y la particular.

No es necesario analizar lo que esto ha significado como revulsivo y vitalización de las energías

nacionales, ni el valor real que hoy representa lo realizado con estas inversiones. Sobre este valor, aun

siendo importantísimo, está lo que ha. supuesto como incitación y estímulo en todas las actividades de la

Patria.

Junto a las grandes obras que constituyen las bases de la transformación económica de la nación, el

Régimen no ha descuidado otras de menor cuantía, pero de gran interés para el mejoramiento de las

condiciones de vida de los pueblos de España. Aparte de los medios propios con que cuentan hoy las

diputaciones y ayuntamientos, solamente en los tres últimos años, a través de los planes elaborados por

las comisiones provinciales de servicios técnicos, se han realizado obras de carácter local por un valor de

5.500 millones de pesetas, de los que 3.400 millones fueron aportados por el Estado y el resto por las

diputaciones y ayuntamientos respectivos.

Estas obras comprenden: 1.248 abastecimientos de agua a pequeños pueblos, 690 electrificaciónes, 3180

redes telefónicas, 378 centros sanitarios, 715 obras en caminos vecinales, 568 alcantarillados, 292

urbanizaciones, 82 casas consistoriales, 92 mataderos, 55 mercados y otras pequeñas y diversas obras de

interés local, exponentes todas ellas del sentido de modernidad y eficacia, de nuestra Administración

pública, que ha sabido aplicar las modernas técnicas de la racionalización para llevar el bienestar a

pequeños núcleos de población en los que vive una gran parte del pueblo español, sediento durante tantas

décadas de justicia social, de progreso económico y de eficacia eu la acción del Gobierno.

Entre los objetivos alcanzados en estos veinte años de paz destaca el del saneamiento de nuestra balanza

de pagos, que arroja hoy, tras el éxito indudable del plan de estabilización, un elevado superávit, que nos

permite contar ya con sustanciosas reservas en divisas y nos hace contemplar con fundada esperanza y sin

agobios las próximas etapas de expansión. Nos encontramos ciertamente en condiciones de acometer la

importante y sugestiva tarea de la programación a largo plazo con arreglo a técnicas y experiencias

mundiales contrastadas. El programa de desarrollo, actualmente en avanzada fase de elaboración,

asegurará el óptimo desenvolvimiento de la economía nacional sobre la base de su estabilidad y con la

mira puesta en la elevación del nivel de vida de los españoles. Ambicioso programa, que encauzará en

forma armónica el proceso de crecimiento de nuestra economía y el plan técnico de la gran batalla por la

prosperidad del país, señalando un orden de prioridades que permita escalonar los esfuerzos dentro de una

línea jerárquica de fines y medios.

Como veis, la nuestra no ha ido una política verbalista y retórica: ahí están las espléndidas realizaciones

de veinte años de paz. El benéfico influjo de nuestra política de realizaciones ha llegado a todos los

hogares de España. Lo que no habían conseguido los partidos políticos marxistas con su proverbial

demagogia, su materialismo y su atropello de los derechos ajenos, lo hemos logrado sin necesidad de

acudir a vanas promesas, sin abdicar la primacía de los valores espirituales y dentro de los postulados más

exigentes del la justicia social, es decir, subordinando los intereses todos al bien común de la nación.

EXTENSIÓN DE LA CULTURA Y FORMACIÓN SOCIAL

Otro de los grandes empeños de nuestra revolución y base para la transformación económicosocial de

nuestra Patria es el esfuerzo que venimos desarrollando en la enseñanza. El atraso de que partirnos era

secular; cuando en un pueblo el analfabetismo alcanza el grado que tenía en nuestro país, se hace difícil el

convencer a muchos padres de la necesidad de la cultura para sus hijos. Nos enfrentamos hoy con el

empeño de la ampliación de los años de escolaridad obligatoria, pero aún no hemos acabado con la triste

realidad que en muchas comarcas el estado de atraso y de necesidad de las familias les empuja a emplear

a sus hijos en las tareas rurales antes de su completo desarrollo, y que la lucha paternal que las

autoridades llevan para que todos los chicos asistan a la escuela tenga menores frutos de los previstos. He

aquí cómo la elevación económica de estos sectores campesinos trabajará y facilitará la extensión de la

cultura.

Hace pocos días el ministro de Educación Nacional, en documentado estudio, hizo públicos los esfuerzos

en este orden desarrollados y los óptimos resultados alcanzados en los distintos capítulos de la enseñanza.

Nuestros esfuerzos se encaminan a que se realice la igualdad de posibilidades en la cultura en la forma

más justa y amplia, que sí no nos permitirá resolver el problema completamente para las generaciones de

ayer, sí nos lo consentirá para cambiar la suerte de las jóvenes y venideras. Es tanto el atraso y la

desigualdad de que partimos, que yo os confieso que no ha sido tarea fácil el vencer dificultades y el

poder alcanzar lo conseguido. Ha sido necesario el emplear a fondo energías y esfuerzos para vencer

intereses y resistencias. Mas si queremos que esta marcha no se interrumpa y se proyecte en la sociedad

futura tenemos que transformar a fondo nuestra idiosincrasia y dedicar más importancia en la enseñanza,

con la formación religiosa y patriotica, a una sólida formación social, tanto más intensa cuanto más alto

sea el grado a que se aspire.

Transformación de la sociedad capitalista

En relación de mi obra de gobierno, en mis visitas e inspecciones a través de la geografía española, me

vengo tropezando con demasiada frecuencia, pese a lo mucho conseguido, con la ausencia en muchos

casos de una verdadera conciencia social. Si queremos que la unidad reine y se afiance entre los

españoles, ha de existir . una concordia social que hemos de formar desde la escuela.

Nuestro Movimiento ha colocado en el frontispicio de su arquitectura el principio de la justicia social y

dedica todos los esfuerzos a nivelar las desigualdades corregibles y a que ningún principio injusto

sobreviva. Propugna y está dispuesto a la transformación de la sociedad capitalista en. la medida y al

ritmo que le permita el estado de nuestro complejo económico, ya que el desarrollo económico es básico

para toda transformación social. Y en este campo de lo económico no basta con querer; es necesario

poder.

Vivimos en un mundo sujeto a leyes económicas nacionales e internacionales, que crean entre los

pueblos, quiérase o no, una interdependencia. Esto condiciona la marcha económica de una revolución, y

hay que jugar sin destruirse ni quemarse. Los que pretendieron en otros países hacer tabla rasa de esta

realidad y cambiar por la violencia el estado de las cosas cayeron en la miseria y en el hambre, como

ocurrió en Rusia, que durante treinta años la revolución diezmó la población, que necesitó cuarentena

para alcanzar una precaria normalidad.

ESPAÑA OFRECE AL MUNDO UNA SOLUCIÓN MODERNA Y EFICAZ

Una obra de este alcance para lograr su pleno desarrollo exige que sepamos mantener la fe y la confianza

de los españoles en su Movimiento, pues requiere tiempo v ambiente. Hemos de considerar que por

habernos planteado estos problemas hace veinticinco años, y por la continuidad de los esfuerzos

desarrollados en este tiempo, España es la nación que puede mostrar al mundo una solución moderna y

eficaz para asegurar la paz permanente entre los estamentos sociales. Si para fuera podemos presentarnos

como una solución, para los españoles somos la solución; yo me atrevo a afirmar quela única solución.

(Grandes y prolongados aplausos.)

¿Cuál otra podía ofrecérseles?

España ensayó todas las conocidas. Con ellas se creó el estado de abandono y de atraso y las injusticias de

que hoy nos lamentamos. Sólo le faltó el llevar a término el ensayo total comunista, del que no hubiera

podido jamás levantarse, v que en la Rusia soviética necesitó el atravesar más de treinta años de tambres,

miserias y depuraciones bajo el terror policíaco, que diezmó la población rusa, para, después de haber

saqueado a media Europa, ofrecer a sus naturales una normalidad precaria, pero después de haber

sacrificado con los princioios de la fe y el respeto a la dignidad y a la libertad de la persona humana

millones de seres, para al final tener que rectificar parte de sus errores: resucitar a la patria, volver por las

recompensas y los honores, reconocer las desigualdades sociales, contemplar y mimar a los sabios, honrar

a los generales, elevar a la alta burocracia: esto es crear unas clases privilegiadas nuevas, precisamente el

reverso de la medalla de lo que fuera predica. (;Muy bien! ¡ Muy bien!)

INFILTRACIÓN DEL COMUNISMO EN LOS ÓRGANOS DE OPINION DE OTROS PAISES

Con el Movimiento nacional fue tomando cuerpo una clara conciencia y un fuerte sentido de

responsabilidad en cuantos por su desvelo y sacrificio informan a la opinión nacional del curso de los

acontecimientos internacionales y de nuestro proceso interior. Es en el campo de la información en el que

incide con mayor intensidad la acción subversiva de la guerra revolucionaria que el comunismo viene

planteando al mundo libre. Desde esta plataforma se preparan y lanzan contra España desde hace veinte

años y reiteradamente oleadas de insidias y campañas cuyo origen us siempre el mismo.

El envilecimiento progresivo que se observa en una gran parte de los órganos de opinión extranjeros, el

cinismo y el descaro con que se falta a la verdad, se forjan novelas, se explotan las pasiones, se injuria y

se calumnia, se difama a instituciones, se fomenta la delincuencia: o se ensalza el vicio y la inmoralidad,

produciendo el naufragio de los valores del espíritu, ha pasado a ser uno de los grandes prob1emas de

nuestro tiempo. No importa que la Iglesia clame, que los moralistas acusen, que el bien común padezca;

el mito de una libertad convertida en libertinaje, que el comunismo explota, se impone sobre la norma de

la moral y de la decencia.

Una de las colaboraciones más eficaces que el comunismo encuentra en la batalla que viene dando al

Occidente la constituye la facilidad de que disfruta para irse infiltrando y adueñando de los órganos de

opinión de los países, ya sea a través de sociedades ficticias o con persona interpuesta. El hecho es que

más de la mitad de la prensa y de las radios del inundo vienen recogiendo las consignas que antes han

lanzado las emisoras soviéticas y callan y silencian cuanto puede oponerse a sus dar signos.

Grande es la preocupación de muchos de los hombres de gobierno ante la anarquía en que la información

se desenvuelve, pero retroceden y se acobardan cuando los pontífices del liberalismo se rascan sus

vestiduras ante la legislación de cualquier nación que roza el mito trasnochado de una libertad, de que en

la realidad sólo disfruta el reducido sector de los propietarios, ya que la prensa toda obedece las órdenes y

consignas de sus amos, a cuyas pasiones o intereses subordina el servicio de la verdad y del bien común.

(Grandes aplausos.)

Antaño, el eco de la calumnia y la mentira quedaba reducido al área local del órgano que las promovía.

Hoy, con los adelantos de los medios de comunicación y difusión, la infamia levantada en un lugar da la

vuelta al mundo en pocas horas, que, como piedra lanzada, no puede detenerse, haciendo el daño

irreparable. Esto explica que las naciones que no quieren naufragar en esos mares de ignominia se cuiden

de la reglamentación y de la moralidad de sus órganos de opinión y cierren con su legislación el camino a

que éstos puedan caer en manos de los enemigos de la moral o de su patria.

No permitir la infiltración del enemigo o de sus compañeros de viaje en el complejo y delicado

mecanismo de las técnicas informativas y el que éstas sirvan ante todo y sobre todo al bien común

nacional, constituye hoy una necesidad vital para el mundo. Les va en ello a las naciones del Occidente

algo tan sagrado como su propia existencia.

La salud espiritual de España se debe on gran parte a, la prudente labor realizada en este orden de acuerdo

con las disposiciones vigentes y las exigencias de cada coyuntura; sin embargo, la experiencia adquirida

en los años transcurridos y un conocimiento y estudio más profundo de las necesidades nos va a permitir

en esta nueva legislatura el someter a. vuestro estudio una nueva ley de información más moderna,

perfecta y adecuada al momento en que vivimos.

De acuerdo con nuestra doctrina, queremos una sociedad vigorosa y libre, pero somos conscientes de

que es un Estado de Derecho fuerte y ágil lo único que puede permitir y fomentar el juego ordenado y

fecundo de libertades reales, que no han de reducirse exclusivamente a las llamadas libertades civiles y

políticas, pues el campo de la manifestación y proyección libre de la persona que vive en el seno de una

comunidad es mucho más amplio que al que dichas libertades civiles se ciñen.

EL, NUEVO ESTADO ES UNA CREACIÓN HISTORICA ACORDE CON LAS ESENCIAS

DE ESPAÑA

Por lo que afecta concretamente a la forma política instituida, el proceso fundacional y de realización

progresiva reviste la misma congruencia. En nuestra doctrina es evidente que no se configura la

magistratura suprema como transitoria, ni como mero arbitro moderador, ni como exponente autorizado

de una expresión mayoritaria o moral representativa, sin acción lectora, y que quede reducida su misión a

que no se altere la legalidad constitucional que acota un campo mínimo a su decisión y responsabilidad.

La doctrina que sirve de norma, orientación y fuerza motriz al régimen no puede ser el conducto de un

republicanismo sin horizontes; esto sería empequeñecer y desarticular caprichosamente la densidad y

anchura ideológica del Movimiento.

La distancia que nos separa de 1936 no puede desdibujar ni oscurecer la precisión y la claridad con que el

pueblo español percibió desde el primer instante que, al mismo tiempo que se rompía con una República

atea, antinacional, agria, sectaria, irresponsable y en último grado de disolución, igualmente quedaba

descartado y condenado cualquier, sistema liberal, cortesano, ineficaz y parlamentario. (Grandes

aplausos.)

Era mucho más rico, ambicioso, actual y depuradamente tradicional el propósito que en este orden movió

nuestro pensamiento y la decisión y voluntad del pueblo en armas junto a su Ejército. No era un

pronunciamiento en que se alzase bandería personalista o de simple restauración. Se abría un proceso

fundacional en cuya continuidad radicaría para el futuro toda legitimidad. La fidelidad al Movimiento

sería esencial para la legitimidad sucesoria. Se fundaba un nuevo Estado, un orden social nuevo y un

orden político inserto en la tradición histórica viva, pero actual. No era un puente que provisionalmente se

tendía sobre el caos y la anarquía. No era una solución transitoria y de emergencia. Era_ una nueva

creación histórica acorde .con las esencias de España y las urgencias propias de nuestro tiempo. No habla

otros condicionamientos ni otras obligaciones que las de dar permanencia y desarrollo adecuado a lo que

nacía, a lo que se fundaba. (¡Muy bien! Grandes aplausos.)

La ley de Sucesión, refrendada por la asistencia y voluntad del pueblo

En cuanto a la forma concreta, se estableció, conforme a las exigencias más populares de la doctrina del

Movimiento, un sistema monárquico que en virtud de la coyuntura y de la empresa acometida plasmó en

la figura jurídica e histórica del caudillaje, con el que engendra y da paso a un sistema político por la

decisión unánime de un pueblo que con su adhesión absoluta eu torno a una capitanía se dispone a

mantener vigentes y a seguir realizando sus destinos históricos. Esto es exactamente lo que tuvo lugar en

1936.

(Grandes aplausos.)

Cualquier otra interpretación es superficial y no representaría sino la frustración de un gigantesco

esfuerzo y sacrificio vivido heroicamente con ánimo de salvación y de continuidad por todo un pueblo.

Esta continuidad está en el Movimiento, que vive de si mismo y que como he dicho otras veces se sucede

a si mismo.

Los que simulando fervores institucionales intentan precipitar al margen de lo establecido el curso normal

previsto y regulado de este proceso con espaciosas y artificiales preocupaciones, son los que practican y

se mueven en el ámbito de una concepción personalista, descubriendo así una pro

pensión a la infidelidad y a la deslealtad, los dos vicios más contrarios a los valores que caracterizaron

siempre a los auténticos servidores de la institución. (Grandes aplausos y gritos de "¡Franco, Franco,

Franco!") Antes que la consolidación y fortaleza de la institución les importa situarse junto a lo personal,

dañando y debilitando asi el eniraizamiento de los principios y valores que dicen profesar. Pésimo

ejemplo e incitación muy peligrosa para las generaciones que han de sucedernos. El respeto profundo y

serio a las instituciones se enseña y se difunde manteniendo con las obras lo que se proclama con las

palabras, norma a la que nos hemos tenido y nos atendremos siempre. La ley de Sucesión que rige el

proceso sucesorio ha sido solemnemente refrendada por el pueblo y solamente es discutida por esas

exiguas minorías de politicastros que aspirando a llevar el agua a, su molino (Grandes y prolongados

aplausos) exageran la fortaleza de mi personalidad para luego considerar a la ley carente de eficacia.

El Consejo del Reino, pieza clave de la ley de Sucesión, vincula en su seno lo más representativo de la

nación en cada hora Su autoridad dimana de su fuerza legal constituyente y del respaldo que le dan los

sectores y fuerza en ella representados. Constituye un reflejo fiel de las fuerzas y elementos a que suelen

acudir todas las naciones en los momentos de sus graves crisis.

Evidentemente que todo sería ineficaz y letra muerta si no respondiese a una realidad a una necesidad

políticas. ¿De qué le sirvió a nuestra vieja, monarquía su Constitución e historia secular cuando falló la

asistencia del puebla? (¡Muy bien! ¡Muy bien!)

Las dos cosas son necesarias de existencia de una legalidad formal constituida por un sistema

preestablecido y refrendado por la nación y la asistencia y voluntad del pueblo.

Mi visita a Andalucía ha puesto de manifiesto de forma elocuente y clamorosa cuál es el grado de

identificación de las masas de la nación con nuestro Movimiento.

Cuando hace tres años inauguraba la anterior legislatura de esta Cámara le propuse la ley Fundamental de

Principios del Movimiento, que aprobó por aclamación, una de cuyas disposiciones complementarias han

elaborado las Cortes recientemente. El proceso de institucionalización de nuestro Estado no se ha

interrumpido, y siguiendo la vitalidad jurídica del Movimiento nacional, en esta nueva legislatura que hoy

se abre, espero que tengáis ocasión de continuar la labor de las Cortes precedentes y de completar nuestra

legislación fundacional con la ley orgánica del Estado, q;ue complete y encuadre en un armónico sistema

las instituciones iel régimen y leyes fundamentales ya promulgadas, y que aseguren de una manera eficaz

para el futuro la fidelidad por parte de los más altos órganos del Estado a los principios del Movimiento

nacional. (Grandes aplausos.)

La prudencia política de haber llevado con calma y progresivamente nuestra legislación institucional nos

permite, con la experiencia y la madurez del cuarto de siglo transcurrido, el haber evitado a nuestras leyes

básicas aquellos defectos que sin duda hubieran contenido si hubieran sido establecidas y promulgadas en

loa años emocionales de la victoria, bajo un clima internacional sin aclarar.

La terminación de nuestras leyes básicas no detendrá el proceso de perfeccionamiento que el correr del

tiempo exija a nuestras instituciones políticas, pero sí garantizará, en la medida de las previsiones

humanas, la permanencia de un Estado y la realización de una revolución por los que tanto nuestra nación

ha sacrificado.

Importancia y eficacia del Bloque Ibérico

IMPORTANCIA Y EFICACIA DEL BLOQUE IBERICO

La línea de continuidad que se registra en el desarrollo institucional del régimen se encuentra también

patente en las líneas generales de nuestra política exterior. El Bloque Ibérico que figura en su primer

plano no fue un recurso para cubrir una determinada etapa ni para hacer frente a unas circunstancias

concretas y de limitado alcance en el tiempo, sino una convicción inalterable de que existen permanentes

razones de necesidad y mutua conveniencia para que España y Portugal se mantengan (unidas. La paz, el

orden y el bienestar del pueblo portugués nos interesan a todo el conjunto peninsular, que no podría ya

concebirse con situaciones dispares o encontradas en cada una de las naciones. (¡Muy bien! Grandes

aplausos.) Sus enemigos son nuestros enemigos y cuando una de ellas es atacada es difícil de distinguir

cuál sea su verdadero objetivo.

De la importancia y eficacia del Bloque Ibérico es buen testimonio la identificación y coalición de los

enemigos que contra ambos países se mueven y actúan; conocen la interdependencia de nuestros pueblos,

por eso realizan sus alianzas y se someten a las directrices de la estrategia comunista.

COLONIZAR ES DIAMETRALMENTE TODO LO CONTRARIO DEL COLONIAJE

Conozco cual es la preocupación que en muchos sectores españoles se siente ante la inestabilidad, la

extensión de la anarquía y del desorden por tantos lugares africanos situados fuera de nuestra nación y

responsabilidad, pero que, por afectar a Europa y nuestra hermana peninsular en particular, los seguimos

con toda atención e interés. Á este propósito reiteramos la doctrina que es común a los dos pueblos

ibéricos y cuyo olvido está desencadenando en el mundo situaciones de agudísimo peligro. La de no

confundir colonización con coloniaje. Nunca practicó nuestra nación el coloniaje, y nada hay tan

elocuente como nuestras leyes de Indias y nuestra conducta durante siglos en América.

El coloniaje explota y. esclaviza; colonizar es dianietralmente todo lo contrario: constituye una tarea

civilizadora de los más nobles cometidos y uno de los más inexcusables deberes de los pueblos que

poseen un nivel cultural elevado y disponen de medios suficientes. La vocación colonizadora tuvo y tiene

más altos fines y mas puros orígenes y cuando una nación la está llevando a cabo los que la obstaculizan

atentan contra el presente y el futuro de los mismos pueblos u los que anuncian defender.

La independencia ha de ser un fruto maduro que se desprende sin violencias ni traumatismos llegada la

mayoría de edad. Violentar su aparición por arbitrismos políticos, por ambiciones bastardas de mercados,

por irreflexión o por implantar unos principios y unos patrones políticos y sociales, en la mayoría de los

casos totalmente contrarios a la idiosincrasia y conveniencia de los mismos, es cometer un crimen de lesa

humanidad.

La colonización bien llevada logra conseguir el resultado óptimo, cual es la transformación de la propia

personalidad del pueblo colonizador al colonizado, la función ética, cultural y religiosa, surgiendo así

biológicamente una distensión y desarrollo naturales de la soberanía nacional; tan racionales son entonces

las esencias de la que fue metrópoli como las que se han integrado en la que deja de ser colonia. Y esto lo

proclama una nación que ha dado vida a veinte naciones, que se desgajaron un día del árbol nacional

como fruta madura.

No es tampoco la continuidad material geográfica la que define la existencia de una comunidad política

independiente y soberana, pues de aceptarse ese módulo tendríamos que llegar a la consecuencia de que,

dada la continuidad geográfica, no pueden admitirse nacionalidades distintas dentro de los límites de un

mismo continente.

Por otra parte, si se continúa en el camino emprendido violentando desde fuera el proceso natural de

civilización y la dependencia de los pueblos de aquellos otros que son sus guías y maestros, tendremos

pronto a las puertas el choque apocalíptico, brutal e inhumano de las luchas raciales, que significaría un

gran retroceso a situaciones que parecían definitivamente superadas por el hombre civilizado.

Nuestra posición en este orden es bien clara. El separar ese proceso natural de mayoría de edad y de

acceso a la independencia de los pueblos, que cuentan con toda nuestra simpatía y asentimiento; de las

alteraciones artificiales creadas de fuera a adentro, sostenidas por el comunismo, y que llevadas a cabo sin

un proceso previo de preparación y madurez indispensables no podrán asentar jamás la paz y el orden.

En cuanto a los modestísimos territorios que España posee sobre la geografía africana, su situación no

puede ser más clara: Ceuta y Melilla son ciudades españolas desde hace varios siglos, de población en su

90 por 100 española y tan nacionales como puedan ser Málaga, Algeciras, Córdoba, Granada o cualquier

otra ciudad del territorio patrio, y cuya legitimidad no admite discusión. ("¡Muy bien!" Grandes y

prolongados aplausos y gritos de "¡Franco, Franco, Franco!")

La posesión de la modesta y española ciudad de Sidi Ifni, creada por nuestra nación sobre el pequeño

territorio que nos reconocieron los tratados, fue reafirmada por la defensa heroica que de ella hizo nuestro

Ejército cuando fue alevosamente atacada.

Nuestra provincia y costa del Sahara, fuera de los límites geográficos y políticos de las naciones vecinas,

tiene también una situación clarísima: reconocida a España por los tratados internacionales, constituye la

continuidad de nuestras islas Canarias inmediata, y en su costa se desarrollan desde hace siglos las

actividades de su población pescadora, que si no asentó en aquellos lugares fue por lo inhóspito del clima.

La población indígena se reduce a veinticinco mil almas, que viven del pastoreo de sus ganados. El

carácter estepario del territorio, la adhesión a España de sus naturales, en cuyo beneficio se administra la

provincia, y su proximidad a nuestras islas las coloca a cubierto de las apetencias nacidas con la

posibilidad de que puedan descubrirse riquezas en su subsuelo, que de existir, como se dispuso en la ley

que las Cortes aprobaron en la última legislatura, los beneficios y regalías que pudieran existir irían en

favor de sus naturales.

Si examinamos la situación de las provincias de Río Muni y de Fernando Poo, más próximas al incendio

nacionalista, lo reducido de su territorio y su modesta población de 250.000 almas, disfrutan de un nivel

de vida muy superior al de las regiones similares; todos los nativos son propietarios y su bienestar

descansa en su unión con la metrópoli; en España encuentran toda la asistencia que pudieran desear y un

mercado permanente y favorabilísimo para la venta de sus productos. Nuestra nación puede proclamar

muy alto el espíritu nacional que anima a los habitantes de estas provincias, que disfrutan de los mismos

derechos de los demás nacionales y que nuestra nación no sólo no explota ni saca provecho directo de

aquellas comarcas, sino que, al contrario, sacrifica a ellas cuanto es necesario para su provecho y

bienestar.

Si nos detenemos a examinar la relación de lo modesto de nuestros territorios, lo escaso de su población,

lo legítimo de nuestros derechos, lo claro de su situación y la identificación de los nativos, con el respaldo

y medios que para su mantenimiento ofrece una nación unida de 30 millones de habitantes, se adentrará

en nuestro ánimo la seguridad y la confianza.

LOS EJES DE NUESTRA POLITICA EXTERIOR PERMANECEN INVARIABLES

Los otros ejes de nuestra política exterior, América, Europa y el mundo árabe, permanecen invariables. Si

los lazos que nos unen a alguna de sus áreas pueden ser en ocasiones variables, conviene, sin embargo,

señalar que sobre lo peculiar de cada zona destaca hoy un denominador común que se compendia y

resume en que todos ellos son pueblos cuya tradición cultural e intereses espirituales y económicos son

interdependientes, y su inclinación y gravitación lógicas, aún desde el ángulo más utilitario, son

manifiestamente occidentales. A este superior entendimiento ha obedecido nuestra relación política con

ellos, sin caer en las fáciles fórmulas de las terceras fuerzas, hoy estériles, ineficaces y prácticamente

inviables.

Los movimientos de integración económica europea

Otra faceta que nos ofrece el mundo internacional es la de las transformaciones que se están llevando a

cabo en el campo de la economía. La guerra universal separó de Europa a los territorios y naciones que

quedaron tras el telón de acero, y la descomposición de los imperios liberó a enormes poblaciones de su

dependencia anterior a los estados europeos. A su vez, el crecimiento industrial de la posguerra ha sido

intensísimo, precisamente cuando los mercados se reducían afectados por aquellas causas y por las

alteraciones políticas que se registraban en muchos países y que reducían su capacidad adquisitiva. Todo

ello viene empujando a las naciones a asociaciones, integraciones y frentes económicos que no sólo

afectan a los países iniciadores, sino a todo el complejo comercial y a sus relaciones con los otros estados.

Consideraciones políticas y económicas vienen empujando a los grandes estados hacia la integración. La

racionalización y unión de esfuerzos es siempre base para la fortaleza. Y en esta gran lucha económica y

política pueden obtenerse progresos favorables, pero el caso es que estos acuerdos patrocinados por los

grandes y convenientes desde sus particulares punios de vista, afectan también e intensamente a la vida

económica a los intercambios de los países medios y pequeños, a los que se coloca ante la realidad de los

hechos consumados.

Las consecuencias que pueden derivarse para estos otros países son de todo orden, pues no solamente

afectan directamente a sus intercambios comerciales y a las posibilidades de su desarrollo industrial, sino

que también pueden afectar a la situación interior y exterior de su política.

En muchos períodos de la historia contemporánea, hemos visto florar en el pensamiento de las grandes

potencias industriales el concepto egoísta de que unas naciones deberían ser industriales y otras

exclusivamente agrícolas, con las que intercambiar sus productos y asegurar unos mercados

Esto, que pudo ocurrir en tiempos pasados, cuando no existían los crecimientos tan grandes de

población y la industria no había tenido un gran desarrollo, es inexplicable hoy ante el crecimiento de la

demografia y la necesidad para todos los Estados de una progresiva industrialización.

Si nos detenemos a examinar el fenómeno de la diferencia de nivel de vida que se registra dentro de una

misma nación entre sus comarcas industriales y las agrícolas, podemos apercibirnos lo que representa esta

teoría llevada al campo internacional entre las naciones, con lo que se perpetuarían las diferencias

irritantes existentes hoy entre las naciones fuertemente industrializadas y las de preponderancia agrícola.

Por otra parte, la población que puede vivir sobre la agricultura tiene siempre un límite, que cuando se

rebase, acaba disminuyendo el nivel de vida campesina. ¿Cómo podrían nacer en el futuro industrias de

entre los pequeños y los medios Estados, frente a la competencia internacional de las naciones poderosas

y fuertemente industralizadas, preparadas en el tiempo para extender y abrirse paso en los; mercados ?

Ya se que todo esto no puede escapar a la capacidad de los técnicos de las naciones que se han planteado

estos grandes problemas de la integración, pero si pueden escapar a su agudeza y sensibilidad políticas las

consecuencias que en el orden político pueden tener en la política futura de estos otros Estados. A ningún

país le agrada ver impedida su expansión industrial y condenado a exportar sus excesos de personal a

realizar los trabajos más ínfimos de otros países.

Es necesario, por otro lado, tener en cuenta, que no es un solo bloque ni dos los que actualmente en el

mundo internacional se mueven, pues frente a las asociaciones del Mercado Común y Mercado Libre del

Occidente europeo se presentan las del telón de acero, dispuestas y preparándose para batalla, y las

americanas, que con sus paralelas medidas de defensa pueden tanto afectar a la colocación de los

productos europeos.

Por cuanto estos movimientos de integración económica europea afectan a nuestra nación y a nuestro

comercio exterior, es evidente que condiciona en cierta parte nuestra proyección, comercial en el

extranjero, aunque gracias al grado de industrialización ya alcanzado, a la modernidad de muchas de sus

instalaciones y a las renovaciones en proyecto, sus consecuencias han de ser menores. Nuestros servicios

técnicos trabajan intensamente sobre la integración en estos procesos, sin perder de vista las realidades de

nuestra economía.

El lanzamiento por las rutas de un nuevo y más amplio desenvolvimiento económico ha de imponernos

un mayor volumen en las importaciones en cuanto a utillaje y materias primas necesitamos, desembolsos

a los que hemos de responder con un aumento de las exportaciones los que, a su vez, nos exigen el

continuar el proceso de depurar las calidades de nuestros productos y su presentación, la revisión por cada

empresa de sus costes, la intensificación de la propaganda, la información sobre mercados y la

cooperación de las empresas entre si en función de esa expansión en el extranjero.

Impulso acelerado y expansivo de nuestro progreso económico

Tomada conciencia por esta Cámara de estos horizontes interiores y exteriores que nos interesan y dentro

de los cuales inaugura sus funciones, de vuestra cooperación esforzada e inteligente depende en parte

muy sustantiva que el éxito continúe asistiéndonos en los planes de desarrollo y elevación que hemos de

realizar y afianzar durante los próximos años. Las cuestiones y problemas circunstanciales se resuelven

sobre la marcha y al compás de cada día, pero las previsiones y proyectos de largo alcance, que son las

soluciones definitivas, han de estar estudiados con un escrupuloso planteamiento en lo básico y

garantizados por la misma perseverante decisión nacional que en las etapas anteriores se mantuvo

operante e invariable en su tensión.

La meta que nos proponemos y que ya es posible cubrir en tiempo muy estimablemente inferior al que,

como es lógico, hemos necesitado para disponer de las bases necesarias y de las que prácticamente

carecíamos casi en su totalidad, es situar a los españoles en un nivel de vida igual al da los pueblos

similares más avanzados mediante un impulso acelerado y expansivo de nuestro progreso económico y de

la equitativa participación de los españoles en la distribución de la renta de la nación. Hemos de tener en

cuenta la desigual distribución de esta renta y tener siempre presentes los grandes sectores campesinos de

más bajo nivel. Si es primordial la elevación de la renta, del campó acreciendo las disponibilidades para el

crédito agrícola, impulsando los regadíos, la colonización, la repoblación forestal, la mecanización, la

concentración parcelaria, la organización cooperativa, el fomento y selección de la ganadería, es más

urgente todavía y necesario el enfrentarnos con la situación de las provincias más pobres a través de

planes especiales, como los que están, en pleno desarrollo en Badajoz, Jaén y otras provincias.

Disponemos de los instrumentos eficaces, y los estudios y estadísticas acumulados en estos años está muy

adelantados para poder acometer la racionalización y resurgimiento de nuestras provincias pobres.

Constituye empresa nacional a la que venirnos dedicando nuestros desvelos, para evitar, en la medida de

lo humano, ese desastre periódico que nos ha tocado vivir y que nos causa nuestra meteorología en

provincias cuya pobreza agrícola constituye su único patrimonio.

EN NUESTRAS REALIZACIONES ESTAN SIEMPRE PRESENTES LOS PRINCIPIOS Y

DOCTRINAS DE£L MOVIMIENTO NACIONAL

Observad hasta que punto en todas nuestras realizaciones y en las que nos proponemos están presentes los

principios y doctrinas del Movimiento nacional y cómo en la configuración y regulación de todas ellas se

conjugan el sano sentido de la ley y de la autoridad y la activa participación de la sociedad. Los caracteres

específicos del régimen católico, social y representativo despliegan su preponderancia de un modo

ostensivo.

España es un país abierto. Los millones de extranjeros que nos visitan ya vienen dando en las cinco partes

del mundo testimonio fidedigno de lo que es un pueblo embarcado en la tarea de trabajar en orden y en

paz por la unidad, la libertad y la grandeza de la Patria.

Señores procuradores: Nuestro camino está trazado; vamos a seguirlo con la misma entereza y el

mismo desvelo que hemos puesto hasta aquí. Los medios con los que cuenta el país ahora para seguir

promoviendo sus fuentes de riqueza para aumentar nuestra industria, para transformar nuestras

tierras y para elevar la calidad y la capacidad de trabajo de sus hijos, son sustancialmente mayores y más

importantes que aquéllos de que dispusimos en etapas anteriores. Vamos a aprovecharlos con codicia y

empeño. Una vez más, invito a todos los españoles a que abandonen sus pasiones y se reintegren al

quehacer nacional. Nuestro fin es el de mantenimiento de la anidad y de la concordia entre los españoles

merced a la eficacia de una política bien concebida y bien servida.

Ved ahora por qué afirmábamos que el régimen nació de la Cruzada entró desde su aparición en el ancho

campo de la historia. Estar en ella es hacerla día a día, viviendo con rectoría de aciertos y con

ejemplaridad en la conducta. Frente a los añorantes somos de nuestro tiempo; frente a los iconoclastas y

desarraigados somos continuadores de la tradición operante; frente a los mercaderes de la política somos

servidores de los ideales: frente al intelectualismo crítico y estéril somos realizadores; frente a los

escépticos somos creyentes; frente a los pragmáticos sin principios somos leales a una doctrina; frente al

anacronismo liberal somos actuales.

Nuestra meta es hacer posible con el ejemplo y con las previsiones institucionales indispensables la

continuidad y la estabilidad políticas a largo plazo, que permitan la acumulación del esfuerzo de las

generaciones y la prosperidad y la paz necesarias a la fortaleza de la Patria. ¡Arriba España!"

Una intensa y prolongada salva de aplausos de todos los procuradores, puestos en pie, acogió las

últimas palabras de Su Excelencia.

 

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