Autor: Dorrego Tiktin, Juan Fernando. 
 Tras la entevista de Fez. 
 Hassan II y Suárez, satisfechos     
 
 ABC.    27/06/1978.  Página: 1, 5. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

TRAS LA ENTREVISTA DE FEZ

HASSAN II Y SUAREZ, SATISFECHOS

TRES GRANDES TEMAS FUERON ABORDADOS:

Estudio de las relaciones bilaterales

Intercambio de información política

Análisis de la política internacional

FEZ, 26. (De nuestro enviado especial, por teléfono.) «La entrevista que acabo de celebrar con el Rey

de Marruecos responde al objetivo de este viaje: mantener contactos con los países limítrofes, que en el

caso de Marruecos se basan en unas relaciones excelentes, tanto en el terreno político como en el

económico», manifestó el presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, en el palacio real de Fez esta

mañana, al término de la audiencia que le concedió el Soberano alauita y que se desarrolló durante una

hora y media.

A las diez y media de la mañana (hora local) tomó tierra en el aeropuerto de Fez el avión Mystere del

Ministerio de Defensa en el que viajaban el presidente del Gobierno, acompañado del ministro de

Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja Aguirre; jefe del Gabinete del presidente, Alberto Aza; director

general de África, Pedro López Aguirrebengoa, y director de la Oficina de información Diplomática,

Máximo Cajal.

Al pie de la escalerilla del avión, el «premier» marroquí, Ahmed Osman, saludó al señor Suárez. A

continuación cumplimentaron al presidente del Gobierno el consejero real, Ahmed Reda Guedira —una

de las personalidades más influyentes de la vida política marroquí—; el secretario de Estado para Asuntos

Extranjeros, Abde-rramán Baddu, titular interino de la cartera de Exteriores, en ausencia de Bucetta, y el

embajador de España en Rabat, Alfonso de la Serna.

Después de pasar revista a una compañía de las Fuerzas Reales Marroquíes, el presidente del Gobierno,

en compañía del primer ministro marroquí, se trasladó al palacio del gobernador de Fez. Minutos más

tarde la comitiva oficial llegó al palacio real de Fez. En la entrada, los señores Suárez y Osmán pasaron

revista a la Guardia Real, y posteriormente penetraron en palacio.

La Delegación presidencial fue recibida por Hassan II en el salón del Trono. Acompañaron al Soberano

marroquí sus consejeros Driss Slaui y Ahmed Bensuda. «Quiero destacar —manifestó el Rey al saludar al

presidente del Gobierno— las relaciones privilegiadas que existen entre Es-paña y Marruecos, en función

del futuro que queremos construir juntos. Me siento muy dichoso, en mi nombre y en el de mi pueblo, de

saludarle a su llegada al Reino de Marruecos. En prueba de esta amistad --finalizó-- le impongo el Gran

Cordón la Orden Uisan Alauita,»

A AUDIENCIA REAL.—Adolfo Suárez agradeció la distinción que se le hacía, así

como las palabras de salutación, e hizo votos por que «esta visita sea el comienzo de una mayor

cooperación entre España y Marruecos». Seguidamente comenzó de audiencia real, a la que asistieron por

parte española el presidente del Gobierno, el jefe de su Gabinete, el ministro de Asuntos Exteriores y el

embajador de España en Rabat. Por parte marroquí, acompañaban al Rey el primer ministro, el consejero

real Guedira y el ministro interino de Asuntos Exteriores.

Adolfo Suárez, al término de la audiencia, manifestó que se habían tratado tres grandes temas: un amplio

estudio de las relaciones bilaterales España-Marruecos, un intercambio de información política y un

análisis de la política internacional. Sobre las islas Canarias, el señor Suárez manifestó rotundamente que

no cabe albergar ninguna duda sobre su españolidad y que el Gobierno español está muy agradecido por

la postura y la defensa de este tema realizada por Marruecos en los organismos de la O. U. A. También

desmintió el presidente que se hubiera abordado el tema de una posible «internacionalización» de las

plazas españolas de Ceuta y Melilla. «No ha habido nada absolutamente sobre esto», señaló.

ALMUERZO.—La estancia del presidente en Fez finalizó con un almuerzo ofrecido a la Delegación

española por el gobernador de la ciudad, y un breve paseo del presidente por la Medina.

Esta primera visita de un jefe de Gobierno español al Reino de Marruecos, que ha tenido como escenario

el incomparable marco de la villa de Fez —verdadera capital religiosa, intelectual y artística del país—,

es un importante paso para definir y afirmar una política con los países del norte de África.

Evidentemente, Marruecos, el más inmediato vecino de España en el Mogreb y su primer cliente africano

—las exportaciones españolas a Marruecos, en 1977, superaron los 24.000 millones de pesetas— ha sido

la primera etapa, por su indudable importancia. Tanto en el plano político como económico, las relaciones

hispano-marroquíes han experimentado una notable evolución, que hoy han examinado Hassan II y

Adolfo Suárez.

PRÓXIMA VISITA A ARGEL.—Sin embargo, es en el marco de una política de equilibrio y buena

vecindad con el Mogreb, donde se inscribe el objetivo primordial del viaje- presidencial. Frente a las

tensiones derivadas del enfrentamiento entre los Gobiernos de Rabat y Argel, por la crisis del Sahara

occidental, el presidente del Gobierno, con esta visita de hoy, ha puesto de manifiesto que los primeros

intereses de la política española en el Mogreb pasan por Marruecos. Pero, por estas mismas razones, es

previsible que, al término de esta visita oficial, pueda producirse el anuncio de un inmediato viaje del

presidente a Argel. Porque junto a las «relaciones privilegiadas» Madrid-Rabat, la política española en el

Mogreb, que hoy ha comenzado a definir el presidente, pasa, asimismo, por una «normalización» de las

difíciles relaciones existentes en estos momentos entre los Gobiernos argelino y español.—JUAN

FERNANDO DORREGO.

 

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