En todo momento seguí las instrucciones del ministro de Exteriores. 
 Martín Gamero: "Los acuerdos de Madrid fueron consecuencia de una testarudez ante la evidencia"     
 
 El País.    15/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

EL PAIS, miércoles 15 de marzo de 1978

POLÍTICA

Debate en la Comisión de Exteriores del Congreso

"En todo momento seguí las instrucciones del ministro de Exteriores"

Martín Camero: "Los acuerdos de Madrid fueron consecuencia de una testarudez ante la evidencia"

Para el entonces embajador en Rabat Adolfo Martín Camero, que ayer intervino en segundo lugar ante la

Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, los acuerdos de Madrid de noviembre de 1975 fueron la

inevitable consecuencia de un largo pasado de incomprensiones.

«Pero, en realidad —dijo el diplomático español—, lo que hizo fue que se desvaneciera el sueño de un

Estado saharaui independiente, para mí un invento de un período ya superado. Aquel proyecto de un

Estado saharaui independiente sólo se justificaba como forma de ir tirando sin marcharse del Sahara, y si

no recordemos las constantes declaraciones de entonces de que se haría el referéndum cuando los

saharauis quisieran, teniendo, por supuesto, buen cuidado de que éstos no quisieran.»

El señor Martín Gamero, que en todo momento dijo que se limitó a cumplir las órdenes del Gobierno

español, desveló que aunque las fuerzas militares españolas del Sahara estaban en condiciones de disuadir

a los marroquíes en marcha, él tuvo la evidencia, desde hacía bastante tiempo, de que los mandos

militares españoles con los que tuvo relación —y en especial con los del Alto Estado Mayor—

propugnaban la solución negociada y querían evitar la acción violenta.

La tesis de Martín Gamero fue que, pese a la incoherencia de algunas acciones españolas, los acuerdos de

Madrid fueron el mal.

El ex ministro de Información del primer Gobierno de la Monarquía, que dijo que desde Rabat se veía que

la inoperancia de la ONU resultaba total, desveló las negociaciones secretas entre los dos Gobiernos (de

las que él fue transmisor) en los días críticos que antecedieron y siguieron a la entrada de la marcha verde

en el territorio saharaui.

El viaje de Solís

Según su exposición, tras el anuncio de la marcha verde por Hassan II, el inesperado viaje de Solís a

Marrakech contribuyó a aliviar la tensión en la zona, y gracias al mismo fue posible que el entonces

ministro de la Presidencia, Carro Martínez, y el de Asuntos Exteriores marroquí, señor La-raki, llegasen a

un acuerdo tácito para que las Fuerzas Armadas españolas desmilitarizasen diez kilómetros del norte del

Sahara, con el fin de que la marcha verde pudiese entrar durante 48 horas en el territorio y luego lo

abandonase.

Al mismo tiempo informó que Marruecos —que días después rompió el acuerdo citado— nunca aceptó el

plan Waldheim, y atribuyó el fracaso de la negociación Rabat-Madrid al viaje del secretario general de la

ONU por las capitales de los países afectados y especialmente a las coacciones de Argelia.

Sobre las horas de tensión vividas en Marruecos en aquellos días y especialmente en el Sahara cuando la

marcha verde penetró en este territorio, Martín Gamero informó de las difíciles negociaciones entre los

dos Gobiernos, toda vez que Marruecos estaba dispuesto a continuar hacia El Aaiun si no había nuevos

elementos que permitiesen la negociación.

Marruecos propuso en el mismo día que entró la marcha verde en el Sahara la mediación de un país

amigo común, y en concreto dio los nombres de Jordania, Arabia Saudita y Francia.

La respuesta española fue que Marruecos había incumplido el acuerdo tácito de Madrid y que España

seguía dispuesta a cualquier tipo de negociaciones, pero no bajo la intimidación de la marcha verde.

Hassan se aviene a negociar

Según Martín Gamero, con la marcha dentro del territorio, el rey Hassan se avino a negociar y exigió que

en esta ocasión fuese una delegación oficial española la que visitase Marruecos. Así se hizo, siguió el

diplomático español, y el 8 de noviembre (dos días después del inicio de la marcha) Carro Martínez se

entrevistó varias veces en Agadir con Hassan II. Al día siguiente éste anunció el final y la retrocesión de

la marcha. Tres días después se iniciaban las negociaciones que culminaron en los acuerdos de Madrid.

En su parlamento, el entonces embajador en Rabat puso cierto énfasis en el hecho de que los servicios de

información españoles, y concretamente los de la embajada española, tuvieron informados en todo

momento de los preparativos de la marcha verde, cuya primera noticia la tuvieron con unas declaraciones

del monarca alauita a una emisora francesa el 28 de abril de 1975.

En sus respuestas a los grupos parlamentarios de la Comisión, Martín Gamero fue especialmente escueto,

y a la mayor parte de las preguntas afirmó desconocer el tema, ya que era competencia del Gobierno

español, y él como embajador se limitaba a cumplir las órdenes del Ministerio de Asuntos Exteriores

español.

Algunas de ellas, en síntesis, fueron: «En ningún momento el Gobierno marroquí habló de ultimátum,

aunque por lo que les he contado aquí se podría deducir ese concepto.»

«Yo he ignorado hasta el día de hoy, en que me he enterado por el embajador De Piniés, que el entonces

presidente del Gobierno español, Carlos Arias, pudo haber dado luz verde al plan Waldheim el mismo día

en que la marcha verde entró en el Sahara.»

«Es ajeno a mí que el Gobierno español pudiera haber aceptado chantajes del Gobierno marroquí, aunque

personalmente creo que no los aceptó.»

«Creo que es muy difícil que se pueda repetir una operación parecida a la del Sahara por lo que respecta a

los territorios españoles de Ceuta y Melilla, o lo que los canarios llaman una marcha azul sobre Canarias

por parte de Marruecos. Las condiciones hoy son completamente distintas.»

 

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