Autor: Corral Bravo, David. 
 Relaciones con el exterior. 
 Hassan II y Suárez, de acuerdo en la política norteafricana     
 
 Informaciones.    27/06/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

RELACIONES CON EL EXTERIOR

Hassan II y Suárez, de acuerdo en la política norteafricana

Por David CORRAL (Enviado especial de INFORMACIONES.)

RABAT, 27.

El presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, se quedó sorprendido ayer cuando el Rey Hassan II de

Marruecos le impuso, nada más saludarle en Fez a su llegada de Madrid, la más alta condecoración

marroquí: el gran cordón de la Orden Visan alauita. El señor Suárez confesó a los periodistas españoles

que no se lo esperaba, y todos pudimos escuchar sus palabras de agradecimiento a Hassan II: «Este

cordón servirá para estrechar más las relaciones extraordinarias entre los dos países», que «están

condenados a entenderse»

Si la condecoración fue una sorpresa para el presidente, para los informadores españoles el contenido

de la rueda de Prensa que ofreció antes de la cena sobre el porqué y el qué de su viaje a Marruecos no

despejó en algunos aspectos las incógnitas que, de acuerdo con las informaciones aparecidas en la Prensa

española y marroquí, se colocaban en torno a esta visita. Es verdad, como manifestó el señor Suárez; que

este tipo de viajes, en general, no siempre tienen por qué tener objetivos concretos y que cada día son más

necesarios para intercambiar puntos de vista sobre cualquier teína, pero no lo es menos pensar que, tras su

rotundo mentís de que temas tan en el ambiente como el de Ceuta, y Melilla, el de la posible visita a

Argel y otros de relativo interés para Es-paña como la reunión de países africanos en París, etc., no se

Hubieran tocado en las conversaciones, exista también una cierta sorpresa cuando por otra parte, el

presidente manifestó que una de las razo-nes de su presencia en Marruecos era "los intereses comunes en

una zona con tensiones". Argelia es un tema de interés y preocupación común por distintas razones

(para España entre otros motivos porque promueve, alienta y paga ahora más que nunca la idea loca de

la africanidad de las islas Canarias, y para Marruecos, porque además de ser un país con el que mantiene

litigios fronterizos, le enfrenta abiertamente la solución dada al territorio del Sahara), no se puede negar

tampoco que el futuro de Ceuta y Malilla está ahí y así otras cuestiones.

Habrá que deducir, pues, que estos temas fueron un ingrediente de las conversaciones que ayer mantuvo

en Rabat el presidente Suárez con el Rey Hassan II (hora y media estuvo reunido con él en el palacio real

de Fez) y su colega Osman, aunque aquí en Rabat se observa que el tema de Ceuta y Melilla estuvo

presente en las conversaciones por "percepción" y que el plato fuerte había sido las relaciones tripartitas

Argelia-España-Marruecos. En este contexto la condecoración impuesta al presidente Suárez pudo ser un

símbolo marroquí de la especialísima amistad entre España y Marruecos frente a Argelia, cuya Prensa,

por otra parte, ha criticado este viaje.

En la crónica de ayer hablábamos del pretendido equilibrio político español en la zona del norte de África

y aventurábamos que el objetivo del viaje a largo plazo pudiera ser la búsqueda de elementos de juicio

para una cierta definición de la política exterior española en la zona. De alguna manera, el presidente

Suárez confirmó ayer en la rueda de Prensa esta idea, aunque dejó bien claro que se está haciendo un

enorme esfuerzo colectivo para normalizar las relaciones exteriores españolas, entre ellas las que se

mantienen con los países vecinos y que «se van eliminando los obstáculos para un entendimiento

profundo entre España y Marrue-cosn, lo cual tiene bastante de indicativo. El señor Oreja no habló apenas

más que unos segundos durante la rueda de Prensa del presidente. Este anunció que el próximo día 4 de

julio se reunirá en Madrid -una comisión mixta hispano - marroquí para estudiar temas comunes de las

relaciones entre los dos países que en el terreno económico y concretamente en el capítulo de las

exportaciones son muy favorables a España. Sobre el acuerdo pesquero firmado recientemente, manifestó

que el Rey Hassan n le había dicho que iba a ser ratificado con rapidez por Marruecos, y en relación con

Ja posible construcción de un túnel bajo el estrecho de Gi-braltar, además de afirmar que «era una

posibilidad abierta», reveló que se habían cambiado impresiones sobre los estudios técnicos de su

viabilidad realizados hasta ahora. El señor Suárez fue muy poco explícito sobre otros temas, del posible

ingreso de España en la O.T. A.N., que seria bien visto por Marruecos, «no he hablado —dijo— ni

siquiera una palabra», lo mismo que sobré la conferencia africana en París. Respecto a las relaciones de

España con Argelia y la relación de su visita_ a Marruecos con la que, según se afirma, va a realizar

próximamente a Argel, manifestó, textualmente, lo siguiente: «Para ir a Argelia no era necesario ni

imprescindible el viaje a Rabat» (consideró que la visita a Marruecos no se había planteado con urgencia),

y más adelante dijo que tenía «el deseo de conectar con todos aquellos que quisieran colaborar con el

objetivo de la política exterior española en el Mediterráneo, que era la distensión». Y que «España

deseaba tener una fuerte colaboración y presencia en todos los países africanos».

EL TEMA CANARIO

Sobre la . próxima conferencia de Jartun, que, entre otros temas, tratará del apoyo económico al

movimiento independentista canario M.P.A.I.A.C. y la pretensión de la africanidad de las Islas, dijo que

por parte del Gobierno español y de las embajadas parlamentarias se habían, hecho todos los esfuerzos

posibles para hacer comprender a los países africanos lo que para España era una evidencia.

Al señor Suárez se le preguntó también sobre la posible configuración de un eje político París - Madrid -

Rabat (mañana inicia su visita oficial a España el Presidente francés, señor Giscard), y manifestó que la

idea carecía de fundamento, que España buscaba un altísimo grado de independencia a la hora de plantear

sus relaciones exteriores, y que si entre Francia y España existían sobre el norte de África puntos

comunes en las relaciones exteriores, eso no por coincidencia.

Finalmente, sobre la situación del Sahara, manifestó que España había expresado en numerosas ocasiones

su disposición para colaborar en la distensión de los problemas que plantea el conflicto. Tras la entrevista

que mantuvo el señor Suárez con el Rey Hassan II en Fez, nada más llegar a Marruecos, el presidente

asistió a un almuerzo ofrecido por el gobernador de la provincia. Por la tarde se entrevistó con el primer

ministro Osman, y, tras la rueda de Prensa en la residencia, para personalidades extranjeras, inaugurada

por él en Rabat, asistió a una cena ofrecida por el primer ministro Osman. En esta cena el señor Suárez

tocó el tema del «equilibrio» de las relaciones de España con los países del norte de África al decir que

una vez más vuestro Rey (hablaba de su encuentro con Hassan) ha probado la lucidez y el sentido de la

perspectiva histórica con que contempla las relaciones entre nuestros pueblos. Tengo que decir —

manifestó— que su perspectiva es también la nuestra.»

Más adelante, dijo que «España y Marruecos estaban condenados a entenderse, y que el Gobierno español

considera que unas relaciones sanas, vigorosas y estables con todos los países del Mogreb constituyen

uno de los objetivos fundamentales de su política exterior, uno de los intereses permanentes de la

misma». El señor Suárez ha salido a primeras horas de esta mañana para Madrid, dando así por terminado

este viaje. El de Argel parece que está en camino. Oficialmente, los temas tratados no dan excesiva

novedad e interés a esta visita presidencial, al margen de ser la primera vez que un presidente Español

visita Marruecos desde la independencia de este país. Su interés, sin embargo, es evidente en la situación

actual de las relaciones entre España, Marruecos y Argelia y los temas conflictivos que tocan a los tres

países en el norte de África. Esto está muy claro.

27 de junio de 1978

 

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