En busca del control del Estrecho     
 
 Informaciones.    27/06/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EN BUSCA DEL CONTROL DEL ESTRECHO

RABAT, 27 (INFORMACIONES).

ESTA mañana he tenido la gran honra de ser recibido en Fez, la vieja capital histórica del Reino de

Marruecos, por Su Majestad Hassan II», dijo el presidente Suárez en la cena ofrecida en su honor por el

Monarca marroquí, «Una vez más, vuestro Rey ha probado la lucidez y el sentido de la perspectiva

histórica con la que contempla las relaciones entre nuestros dos pueblos. Tengo que decir que su

perspectiva es también la nuestra. Quien contemple la carta geográfica de esta parte del mundo en la que

nos encontramos ambos países y repase un simple manual de Historia debe concluir que, en efecto, como

Su Majestad ha dicho en alguna ocasión, "estamos condenados a entendernos".»

«Nos damos cuenta —señaló más adelante— perfectamente del significado de esas palabras, que en el

fondo lo que quieren expresar de manera gráfica es que nuestro destino de buenas relaciones, de amistad

sincera y eficaz, es inesquivable. Así lo entendemos nosotros también.

El Gobierno español considera que unas relaciones sanas, vigorosas y estables con todos los países del

Mogreb constituyen uno de los objetivos fundamentales de su política exterior y uno de los intereses

permanentes de la misma.»

«En el punto de máxima confluencia que es el estrecho de Gibraltar —añadió—, África y Europa se unen

más que se separan; hay, en fin, un cruce Norte-Sur y Este-Oeste del máximo valor estratégico, y no

hablo sólo de la estrategia militar, sino de la política, la económica y la espiritual. Parece natural que

España no olvide que en ese área, el país próximo, aquel del que nos separa solamente una estrecha franja

marítima de catorce kilómetros y con el que nos une tanta intimidad histórica, es Marruecos. No lo

olvidamos y por eso pensamos que nuestras relaciones deben tener un carácter muy especial.

Creo, en fin, que debemos entablar el diálogo de las dos orillas del Estrecho, conscientes de que la una es

inconcebible sin la otra. Si lo hacemos así habremos contribuido decisivamente á ese entendimiento de las

dos riberas mediterráneas, a ese diálogo que constituye una de las más perentorias políticas de nuestro

tiempo»

Tras testimonia su profunda gratitud por la honra que le había concedido Hassan II, el presidente Suárez

terminó diciendo: «Ruego a todos los que me han hecho el honor de su compañía que me acompañen en

un brindis por la salud de Su Majestad Hassan II, que Dios guarde, y por la felicidad y prosperidad del

pueblo marroquí.»

 

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