Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Equilibrios en el Estrecho     
 
 Informaciones.    27/06/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EQUILIBRIOS EN EL ESTRECHO

Por Abel HERNÁNDEZ

LA permanente indefinición de la política norteafricana de España y la persistencia de la base naval

británica de Gibraltar han impedido hasta ahora a nuestro país ejercer dominio sobre una de las zonas

vitales —estratégicas, políticas y comerciales— del mapamundi: el estrecho de Gibraltar. Es, como ha

dicho Suárez en Marruecos, el punto de confluencia de la pugna Este-Oeste y de la pugna Norte-Sur.

Parece que ha llegado la hora de dejar de hacer equilibrios en el Estrecho, y empezar a sacar provecho de

esta circunstancia singular.

Me da la impresión de que la visita del presidente del Gobierno a Rabat —que no ha sido fruto de la

improvisación, sino que estaba pensada, planeada y acordada hace meses— ha sido de tanteo, en busca.

de una definición, por fin, de nuestra política norteafricana, con especial atención al control del Estrecho,

Para eso hay que robustecer de una vez las relaciones con Marruecos, que está a la otra orilla, «asi a un

tiro de piedra. El Rey Hassan II ha agradecido la visita del primer ministro español, y, sin duda, ha hecho

todo lo posible por capitalizarla políticamente en su provecho. De cara a sus vecinos argelinos, el

Monarca marroquí exhibe este encuentro de Fez, en-vuelto en cordialidad, como un respaldo de Madrid a

su política en el Mogreb.

Sin embargo, Suárez no quiere cogerse los dedos. Acepta la amistad con Marruecos, pero no a costa de

empeorar las relaciones con Argel, a pesar de los constantes gestos inamistosos de Bumedian. Se trata de

apurar todos los resquicios de entendimiento. Es más. Tenemos la impresión de que Suárez quiere hacer

de mediador entre Hassan II y Bumedian para intentar una solución global a los problemas y pacificar la

zona. El Rey de Marruecos puede haber aceptado ayer esta iniciativa. Es Bumedian el que tiene ahora la

palabra. El plan de paz español puede contar con las bendiciones de Giscard d´Estaing, que llega mañana

a Madrid. El presidente Suárez desearía verse con Bumedian antes de la «cumbre» de Jartum. El respaldo

norteamericano a esta iniciativa española facilitaría considerablemente las cosas.

Sea como sea, al Reino de España le conviene ahora mismo estrechar las relaciones con el Reino de

Marruecos. Una desestabilización de la situación marroquí, nuestro vecino del Sur, acarrearía, sin duda,

serios problemas a nuestra joven democracia. Hassan II está dispuesto a archivar en estos momentos

cualquier contencioso con España. Aunque no se lograra rehacer el equilibrio con los dos pueblos del

Mogreb, está claro que la cuerda no se romperá entre Madrid y Rabat,. sino todo lo contrario.

 

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