Autor: Goñi, Javier. 
 Primera antología de Marccos Ana publicada en España. 
 «Las soledades del muro», experiencia poética de la cárcel     
 
 Informaciones.    11/10/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PRIMERA ANTOLOGÍA DE MARCOS ANA PUBLICADA EN ESPAÑA

«LAS SOLEDADES DEL MURO», EXPERIENCIA POÉTICA DE LA CÁRCEL

MADRID, 11 (INFORMACIONES, por Javier GOÑI).

COINCIDIENDO con la Feria del Partido Comunista — en donde se pondrán a la venta los primeros

ejemplares, todavía no distribuidos a las librerías — , Akal acaba de publicar la primera antología que se

publica en España de los poemas de Marcos Ana. De la breve producción poética de Marcos Ana — toda

ella escrita en la cárcel — , Mauro Armiño, encargado de la antología, ha seleccionado veinte poemas que

junto a una carta de Neruda, otra del matrimonio Alberti y una entrevista — la primera que se le hizo en

España en 1976 — , aparecida en «Por Favor», forman el volumen con el título de «Las soledades del

muro».

En la cárcel desde los diecisiete años, esta experiencia carcelaria está claramente reflejada en sus poemas.

El mismo lo ha recordado así: «Fueron escritos en la prisión de Burgos, en un rincón de la cárcel,

refugiado tras unas mantas, a la parpadeante luz de un candil de petróleo, mientras algunos compañeros

míos mantenían atenta vigilancia. Es una poesía urgente por su contenido y porque tenía que ser

desgarrada sobre el papel, mientras en el silencio cuadrado y terrible de la cárcel se escuchaban los pasos

de los carceleros y los alertas de los centinelas que vigilaban desde el recinto. Algunos de estos poemas

me los arranqué del alma en momentos inenarrables: cuando después de veintidós años encarcelado los

recuerdos de la vida se me comenzaron a desvanecer, a perder su color y sus contornos.»

«La temática de los poemas de Marcos Ana —comenta Mauro Armiño a INFORMACIONES— es muy

corta. En este poeta se da una característica que no aparece en Miguel Hernández o en el turco Nazim

Himmet, por citar dos poetas de cárcel, y es que ellos habían vivido experiencias definitivas, como es el

amor, el hijo, antes de ser encarcelados. Marcos Ana, no. Con diecisiete años en el momento de ser

encarcelado y con tres de guerra, pocos podían ser los recuerdos o experiencias que se lleva a la cárcel.»

EXPERIENCIA INDIVIDUALISTA

Continúa diciendo Mauro Armiño: «Su experiencia, pues, es humana e individualista. No hay en él más

realidad poética que los cuatro muros de la cárcel, hasta el punto de que la realidad extracarcelaria se le

empieza a olvidar.» (Escribe Marcos Ana: «Decidme cómo es un árbol / Decidme... / Habladme... /

Recitadme... / Decidme cómo es el beso / de una mujer. Dame el nombre / del amor: no lo recuerdo. /

Veintidós años... ya olvido / la dimensión de las cosas, / su color, su aroma...»)

Mauro Armiño, aun reconociendo la importancia de la aparición por vez primera de los poemas de

Marcos Ana, se lamenta de las erratas que se han cometido en la edición y de que el editor además, y de

forma totalmente arbitraria, haya prescindido de su nombre, titulando su prólogo «Prólogo editorial», sin

más. «Según el editor —dice Armiño—, sólo a los diez primeros ejemplares les falta eso que para él es

únicamente un detalle. Una respuesta tan pueril puede permitírsela quien en vez de libros edite churros.

No es que se le haya "caído" mi nombre al linotipista: al poner "prólogo editorial", el editor se ha

apropiado de un trabajo mío.»

«La falta de respeto —añade— por el trabajo de los demás llega en ese editor a la apropiación —en éste y

en otros casos— de un texto y de la selección analógica que sólo a mi me pertenecen. Ni siquiera se ha

disculpado ni ha propuesto reparar el "error" imprimiendo una hoja para introducirla en cada ejemplar

explicando el "fallo", como sería lo correcto. Tampoco quiero "problematizarme" con el tema: lo

importante era que la poesía de Marcos Ana, tantos años prohibida, aparezca, con mi nombre o sin él, en

España.»

Vuelve, pues, Armiño a los poemas de Marcos Ana. «Evidentemente —dice— son políticos. La razón

humana de ese encarcelamiento era política, y sus compañeros de cárceles estaban allí por igual razón

política que él. Son poemas de defensa de los ideales por los que está en la cárcel y de denuncia, pero, en

última instancia, son poemas en los que hay un afán de reconciliación.» (Declaraba Marcos Ana a «Por

Favor»; «Me sentiría completamente desgraciado si después de haber pasado veintitrés años en la cárcel,

mi única venganza fuera llenar la cabeza de plomo a aquellos que fueron los causantes de que yo dejara

media vida y toda mi juventud en la prisión. Ni un muerto, ni mil muertos, ni todos los muertos del

mundo me pueden devolver a mí estos trozos de mi vida que yo he dejado en los patios y en las celdas de

las cárceles.»)

11 de octubre de 1977

 

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