Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Carrillo, moderado y burlón en el Siglo XXI. 
 «El país no votó por la tranformación socialista de la sociedad»     
 
 ABC.    28/10/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

A B C. VIERNES, 28 DE OCTUBRE DE 1977, PAG 13

CARRILLO, MODERADO Y BURLÓN, EN EL SIGLO XXI

«EL PAÍS NO VOTÓ POR LA TRANSFORMACIÓN SOCIALISTA DE LA SOCIEDAD»

«¿Qué es el eurocomunísmo, un simple recurso tácito, es decir, una trampa para cazar incautos? ¿Una

nueva modalidad de la socialdemocracia? Contestando negativamente a estas dos preguntas, Santiago

Carrillo desarrolló ayer con moderación inusitada su conferencia en la tribuna del Club Siglo XXI. Al

final del acto el comentario más generalizado entre los asistentes sugería que sus palabras habían tenido

muy poco que ver con el marxismo.

La intervención del líder comunista había despertado una enorme expectación, acrecentada aún más al

anunciarse que sería Manuel Fraga Iribarne el encargado de presentarle. Entre las más de dos mil

personas asistentes podían verse a la mayoría de los miembros del equipo político del secretario general

de A. P., algunos de los cuales recordaban con optimismo la época en que nadie dudaba de las actitudes

reformistas y democráticas de Fraga. Hubo incluso referencias al llamado «espíritu de París».

Fraga fue acogido con un gran aplauso cuando hizo su entrada en el salón Turquesa del Eurobuilding, tras

declarar a un informador en el mismo quicio del recinto: «Una cosa es ser antimarxista y otra negar la

palabra a personas que nos interesa saber lo que piensan.»

El público era de lo más variado: desde hombres de Alianza Popular, como Arespacochaga, César Pérez

de Tudela, Argos, Ruiz Gallardón, hasta la representación comunista, encabezada por La Pasionaria y

compuesta, entre otros, por Luis Lucio Lobato, José María Mohedano y el cineasta Bardem. También

asistieron personalidades tan diversas como el embajador soviético, Bogomolov, el ex comandante Otero,

la actriz María Cuadra, Nicolás Franco Pasqual del Pobil, Emilio Romero, Trías Fargas, los ucedistas

Carmen García Moreno y Gonzalo Casado..., la lista sería interminable.

Fraga y Carrillo llegaron casi al mismo tiempo. Posaron para los fotógrafos sentados con el presidente del

club, Guerrero Burgos. Como a ambos lados quedaran dos sillas vacías, en seguida las ocuparon los ex

ministros Carlos Robles Piquer y Alejandro Fernández Sordo. Todo eran sonrisas mientras Carrillo

acariciaba suavemente la cartera de cuero en la que guardaba los veinte folios escasos que muy pronto

comenzaría a leer.

PALABRAS DE PRAGA.—«No necesito poner a Dios por testigo de que la distancia política e

ideológica entre el Partido Comunista y Alianza Popular es muy grande, ni necesito recordar, por obvia,

en qué consiste», empezó Fraga tras unas palabras de Guerrero Burgos, alusivas a la neutralidad del club

y al nuevo marco de convivencia propiciado por la Corona.

Fraga establecería luego un punto de conexión con Carrillo en el origen humilde de los padres de ambos:

«Un pobre campesino gallego» que llegó a alcalde de Villalba, el del uno; «un obrero asturiano» que fue

viceministro de la República, el del otro. Se refirió después a la agresividad de los últimos tiempos —

«Carrillo y yo nos hemos dicho de todo en la campaña»— y terminó calificando al conferenciante como a

«un español con las virtudes y los defectos de la raza bastante bien plantados».

«Estamos ante un comunista de pura cepa, y si él me lo permite, de mucho cuidado; por eso interesa

oírle», subrayó Fraga, que desde el principio había advertido que se reservaba su juicio sobre la

credibilidad de las tesis de Carrillo.

DESENFADADO Y BURLÓN.—«En efecto, están ustedes ante un comunista de pura cepa», comenzó el

secretario general del P. C. E., apoyándose en las últimas palabras de Fraga. «Reconozco lo que tiene de

elogio en boca de mi ilustre presentador el añadido de que soy de "mucho cuidado"; pero, con su permiso,

creo sinceramente que exagera.»

En este mismo tono un tanto desenfadado y levemente burlón, Carrillo fue explicando su concepción del

eurocomunismo y la misión que creía le corresponde al P. C. E. en la España de hoy. Al final muchos de

los asistentes —había gran abundancia de señoras— comentarían, entre sorprendidos y divertidos, que

podían asumir con toda tranquilidad, muchas de las afirmaciones de Carrillo.

«Somos conscientes de que el 15 de junio el país no votó por la transformación socialista de la sociedad,

sino simplemente por el cambio democrático y respetamos fielmente el fallo popular», dijo, por ejemplo.

La pequeña y mediana empresa por sus estructuras y sus características puede ser más productiva y rendir

más servicio al interés público como empresa privada que como empresa socializada», dijo, por ejemplo.

«Los comunistas consideramos superada la tesis de la dictadura del proletariado y la reemplazamos por la

concepción de un Estado democrático, laico, sin filosofía oficial, descentralizado, en el que el pluralismo

político y filosófico sea plenamente respetado», dijo, también, por ejemplo.

«ASI ES ESPAÑA».—Carrillo arrancó sendos aplausos al referirse irónicamente a la facilidad con «me

habían llegado a ser ministros en el pasado algunas personas no demasiado cualificadas —Fraga y su

cuñado, Robles Piquer, no pudieron por menos de echarse a reír hombro con hombro— y al

autorresponderse a la pregunta de si en caso de guerra estaría con los rusos o estaría con los americanos

dijo: «Señoras y señores: si se produjera un conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética no

tendríamos ni siquiera el tiempo de decidirnos por uno o por otro», explicó. «Las explosiones nucleares

decidirían por todos.»

«No tengo la pretensión de lograr el asentimiento de los miembros del Club Siglo XXI a nuestras ideas —

dijo para terminar—. Pero me basta, señores, la prueba de civismo que han dado ustedes esta noche

escuchando con respeto a un hombre que está quizá en las antípodas ideológicas, de la mayoría de los

presentes. Me basta la actitud del señor Fraga, afrontando, seguramente, criticas por presentarme aquí esta

noche.»

DOS MATIZACIONES. Al final de la conferencia, el presidente del Club, Antonio Guerrero Burgos,

hizo dos interesantes matizaciones. En primer lugar, negó, desmintiendo, algunos rumores que circularon

ayer, que sus superiores — es jurídico militar en activo— le hubieran reprochado la presencia de Carrillo

en el Siglo XXI. «Entiendo que mantengo la neutralidad multidireccional que nos obliga a los militares.

El caso de hoy es un claro ejemplo de esta neutralidad, y es precisamente quien piense lo contrario quien

está siendo beligerante.»

Guerrero explicó, en segundo lugar, las razones por las que las cámaras de televisión no habían podido

filmar el acto. De acuerdo con sus palabras, el actual director general había advertido al comienzo del

ciclo que no se daría información de ninguna conferencia, y el Club había entendido que por lo tanto, no

cabía excepción a esa regla. «Quiero decir que me declaro absoluta y radicalmente incompatible con don

Rafael Anson», dijo Guerrero visiblemente enfadado y con el respaldo de varios miembros de la

directiva.—Pedro J. RAMÍREZ.

 

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