Autor: Bardón, Diego. 
 Alberti, de Barajas a D16. 
 «De carnaza, nada»     
 
 Diario 16.    05/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Alberti, de Barajas a D16

«De carnaza, nada»

Diego Bardón

MADRID, 5 (D16).—Sonriente, echándole intrascendencia a la gesta y vestido de "revolución pendiente"

—azul integral—, el poeta Rafael Alberti llegó a la redacción de D16 enunciando que "de carnaza, nada".

Tras ese "quien quiera peces, que vaya a Moscú", el ya disidente premio Lenin de la Paz manifestó que

"ser consecuente implicaba renunciar, en solidaridad con el silenciado Santiago Carrillo, al recital de la

Sociedad de Escritores, aunque ello supusiese aplazar encuentros con gente tan admirada como el

surrealista francés Louis Aragón y tantos otros poetas y escritores notabilísimos".

"Lo que yo dijo Alberti— en conciencia creo es que existen dos tendencias en la U.R.S.S. y que, en este

caso, predominó la desfavorable para el Partido Comunista de España. Pero de ahí a hacer manifiestos

antisoviéticos, va un abismo. Todos los que hemos ido a Moscú creemos en la revolución de octubre y en

ese pueblo soviético que sacrificó a veinte millones de ciudadanos en su lucha contra el fascismo."

Decisión en solitario

Como quitándole fuego a la chimenea, el ex diputado comunista manifestó: "En efecto, la decisión !a

tomé en solitario, sin algaradas." Sin consultas ni monsergas. Y "cuando se la comuniqué a Santiago, éste

me dijo: "Lo que tú digas, Rafael."

Imaginando fotonovelas en torno a su postura, Alberti pidió "la misma discreción para quienes se ocupen

del tema, pues lo único importante en este caso es la postura de un sector, por supuesto importantísimo,

de los dirigentes de la Unión Soviética respecto a la política del PCE".

"No yo, sino el mismísimo Carrillo y todo el Comité Ejecutivo y Central, no pasamos de ser comparsas de

esa base extraordinaria que posibilita esa otra realidad llamada Partido Comunista de España."

Después de afirmar que su postura no le ocasionó problemas ni reticencias procedentes del más alto

escalón jerárquico del Kremlin, Alberti intentó trivializar el suceso diciendo que, "en el fondo, se trata de

una división de opiniones. O, en todo caso, una torpeza. Una sombra en medio de ese sol cegador y

esplendoroso que fue la revolución de octubre´´.

Un tío inteligente

Esquivo a la hora de opinar, Alberti no reparó en el momento de tomar partido —"de manera absoluta e

incondicional"— a favor del secretario general del PCE. "Carrillo es un tío muy inteligente y punto. A mí

me joden esos calificativos de visionario, profético, futurista y tonterías semejantes. Santiago es realista y

nada más. Y en estos momentos de lo que se trata es de ser realista."

Sobre los intelectuales disidentes, afirmó: "Nadie me comunicó su existencia durante mi estancia. Una

pena. Si yo me hubiese enterado con datos y nombres de que uno sólo está puteado, lo primero que

hubiese hecho sería convocar una rueda de prensa para denunciarlo. Conste —puntualizó el poeta— que

no niego lo que parece ser una realidad. Lo que niego es que durante mi estancia en Moscú me haya

enterado de nombres para poder denunciar. Sobre este asunto sé lo que todos los occidentales y nada

más."

Rafael Alberti es un mimado del régimen soviético. Dos libros publicados en los últimos meses y la

concesión en el año 1965 del premio Lenin de la Paz avalan esta afirmación.

"No creo que haya represalias por mi solidaridad con Carrillo. Sería infantil. Porque, la verdad, con quien

yo me he solidarizado no ha sido con Santiago Carrillo, sino con esos cientos de miles de españoles que el

15 de junio votaron al PCE ".

 

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