Autor: Colchero Sainz, José Virgilio. 
   Sólo mil trescientos españoles quedan en la URSS     
 
 Ya.    15/11/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

I5-XI-77

EXTRANJERO

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SOLO MIL TRESCIENTOS ESPAÑOLES QUEDAN EN LA URSS

El problema fundamental para regresar es el económico, porque los soviéticos no autorizan sacar dinero y

prohiben que el rublo sea convertible • Desean regresar a España menos de un millar, gran parte de ellos

despolitizados • Entre los que continúan siendo comunistas, casi ninguno es carrillista • Muchos son

considerados por Madrid como ciudadanos soviéticos, no españoles

Moscú

(De nuestro enviado especial)

De los mil trescientos españoles que quedan en la Unión Soviética—refugiados de la guerra civil y niños

traídos a Rusia en 1937—hay unos cuatrocientos que querrían volver a España cuanto antes, y si a esos se

les arrega la vuelta es posible que gran parte de los demás solicitaran también el permiso para regresar

definitivamente.

Hay, no obstante, en este momento 38 familias españolas que han solicitado la repatriación y a las que

inexplicablemente no les facilitan—de parte española— la documentación oportuna. La propia Embajada

española en Moscú no comprende la razón de las trabas y presiona en Madrid para que se la autorice a

extender sin más demoras los pasaportes correspondientes.

Hasta ahora viene existiendo una incomprensible discriminación en el trámite de repatriación con los

españoles que vinieron a Rusia. Desde Hispanoamérica o Francia es mucho más fácil volver. Por lo visto,

una comisión interministerial española es la encargada de decidir sobre la repatriación. En Moscú, nuestra

Embajada únicamente puede concederles un permiso temporal paca ir a España treinta días y que arreglen

allí sus papeles. Muchos se vuelven decepcionados ante las incomprensibles trabas administrativas.

Se dan casos insólitos, como el del periodista Eusebio Cimorra. (que fue director de "Mundo Obrero"

durante la guerra), cuyo nombramiento para un cargo en la Administración—del Ministerio de Hacienda,

del que antaño era funcionario y donde ha sido rehabilitado— ha salido en el "Boletín Oficial", pero que

aquí sigue en Moscú, sin poder tomar posesión porque no le autorizan la repatriación. Hay otros casos que

también "claman al cielo", como los de españoles nacidos en la URSS —hijos de los refugiados de la

guerra—, a quienes se niega el derecho a volver porque se los considera rusos. Tengo el caso concreto de

dos hijos de refugiados españoles, jóvenes, capacitados profesionalmente, que "sueñan" con vivir en

España y a quienes se niega la repatriación: son Ricardo Banque y su esposa, Olga (Ricardo y Olga son

hijos de catalanes llegados a la URSS después de la contienda civil). Ellos, con razón se consideran

españoles, aunque tengan pasaporte soviético. Y a diferencia de lo que sucede con miembros de otras

nacionalidades—sobre todo alemanes—, a los que las autoridades de la URSS niegan la salida, hasta

ahora la mayoría de los españoles de origen que lo han solicitado, han podido abandonar Rusia. Hay, no

obstante, por lo visto, algunos que han desempeñado empleos que aquí se califican de "discretos"—con

acceso a secretos políticos, militares, etc.—, y éstos se abstienen de solicitar la salida. Pero son muy

pocos los españoles que tienen o han tenido trabajos "discretos".

I.OS QUE FUERON A RUSIA

Según datos estadísticos que me facilita el Centro Español de Moscú, en total vinieron a la URSS durante

la guerra civil y después de ella 4.300 compatriotas, entre emigrados políticos y niños. De ellos, 2.900

eran niños traídos en 1937, la inmensa mayoría—1.800 de Bilbao y 850 de Asturias—de los niños de

entonces, algo más de la mitad—unos l.300—se repatriaron ya en 1957. De los adultos llegados a Rusia

después de la guerra—unos 1.400—han vuelto a España algo más de 600. Han muerto 770. En Cuba hay

unos 70 que se trasladaron desde la URSS para cooperar con el régimen de Fidel Castro. Me dicen que en

los campos de concentración en tiempos de Stalin no murieron muchos españoles, pues las grandes

"purgas" habían finalizado ya cuando ellos llegaron a la URSS en 1939 y 1940. Si lo pasaron, sin

embargo, muy mal los marineros que trajeron a la URSS el oro del Banco de España (que no eran

comunistas y no se adaptaron).

De los 1.400 españoles que quedan en la URSS—la mayoría viven en los alrededores de Moscú y en

Ucrania—, sólo 250 son miembros del PCE. Muchos se han "ido alejando de la política, y la mayoría de

los hijos de los emigrados (a los nacidos aquí ya no se les considera españoles y no se les cuenta entre

esos 1.400, lo que es una grave injusticia adobada con argumentos jurídicos) no han pertenecido nunca al

PCE. Entre los que se siguen considerando comunistas, hay una pacte carrillista—que es, por lo visto,

minoría—y otra, prosoviética, que, a juzgar por los contactos que he tenido estos días con españoles aquí,

parece bastante numerosa. Hay otras tendencias menos importantes. Entre los compatriotas politizados de

la URSS—que han vivido aquí casi cuatro décadas "dentro del sistema"—el "eurocomunismo" de Carrillo

despierta poco entusiasmo y bastante escepticismo.

El problema fundamental para muchos españoles que van a volver de Rusia—o desearían volver—es el

económico. La URSS no autoriza a sacar dinero, de modo que quien tiene ahorros ha dejarlos aquí.

Aunque parezca mentira, siendo la URSS un país comunista, lo cierto es que la mayoría de los españoles

aquí cuentan con un abultado "calcetín" lleno de miles de rublos y serían millonarios en pesetas si

lograran que les aplicasen al cambio oficial. Pero los rusos no admiten el que su moneda sea convertible

y, por tanto, carece de valor para quien abandona la URSS (dentro de la URSS tiene también una

capacidad adquisitiva, muy escasa, pues con los rublos pueden comprarse pocas cosas y muy caras: un

par de zapatos, que en Madrid difícilmente encontrarían salida en los saldos, cuesta en los almacenes

GUM más de siete mil pesetas al cambio oficial.

Los españoles jubilados, que han trabajado prácticamente toda su vida en Rusia, reciben solamente

ochenta dólares mensuales—como máximo—de pensión sí se repatrían a España. Naturalmente, con

ochenta dólares—menos de siete mil pesetas— no pueden pensar en vivir en España, sobre todo los que

no disponen de vivienda. Distinto es el caso de quienes pertenecieron a un escalafón del Estado antes de

venir a Rusia, que ahora pueden cobrar de las clases pasivas españolas. Los refugiados de la guerra civil

que aún quedan en Rusia desean regresar y creen que el hecho de que sean muy pocos—menos de un

millar— constituye una ventaja para ellos porque hará más fácil a la patria el ayudarles.

José V. COLCHERO

 

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