Autor: Maraña Marcos, Felipe (FELIPE SAHAGÚN). 
 En la cuna del capitalismo. 
 Carrillo, recibido con gritos de «esquirol» en la Universidad de Yale  :   
 Felipe González ve bien la apertura de agencias bancarias extranjeras en España. 
 Informaciones.    16/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EN LA CUNA DEL CAPITALISMO

Carrillo, recibido con gritos de «esquirol» en la Universidad de Yale

FELIPE GONZÁLEZ VE BIEN LA APERTURA DE AGENCIAS BANCARIAS EXTRANJERAS EN

ESPAÑA

Por Felipe SAHAGUN

NUEVA YORK, 16.

LOS dirigentes principales de la izquierda española, don Felipe González y don Santiago Carrillo, se

encuentran ya en Estados Unidos. El secretario general del P.S.O.E. dijo ayer por la tarde, a su llegada a

Nueva York, que viene a explicar cómo es el socialismo. Don Santiago Carrillo, en su primera

intervención en Yale, Connecticut, ha proclamado con mas fuerza que nunca su independencia de Moscú.

«Vengo a intentar explicar qué es el socialismo y cómo son los socialistas», declaró el señor González

durante una escala de dos horas en el aeropuerto Kennedy, de paso hacia Detroit. «Creo que en este país

existe una verdadera confusión sobre nosotros. Siempre se piensa en el socialismo como un sistema que

elimina las libertades individuales. Pienso que hay que borrar esa idea.»

Pocas horas antes, en New Haven, a unos ciento cuarenta kilómetros al norte de Nueva York, el señor

Carrillo reafirmó el apoyo de su partido a los principios democráticos (pluralismo político y filosófico,

sufragio universal, alternancia en el Poder y superación del concepto de la dictadura del proletariado) y

defendió firmemente «la independencia de cada país para decidir sobre su régimen político.

La visita de don Felipe González es semioficial. La del señor Carrillo, privada. Ambos aseguran que la

coincidencia de su viaje es fortuita y no tiene nada que ver con intereses políticos o electorales. El señor

Carrillo estará diez días y hablará en tres de las Universidades más importantes del este del país Harvard,

Yale y John Hopkins. El señor González estará solamente cinco días, pero se reunirá con numerosos

dirigentes políticos y sindicales, entre ellos, Walter Móndale, Cyrus Vanee, Zbigniew Brzezinski, el

ejecutivo del sindicato del automóvil, el alcalde de Detroit y el presidente de la Chrysler.

En sus primeras declaraciones a los periodistas, ambos han expuesto sus ideas sobre el socialismo que

desean para España. El señor Carrillo, determinista como buen comunista que es, considera «el

capitalismo como una forma de sociedad condenada a desaparecer y dejar paso al socialismo, igual que el

feudalismo dejó paso al capitalismo».

ABRIR UNA BRECHA DE CONOCIMIENTO

El señor González, con menos esquemas y un 30 por 100 de los electores españoles a su favor, no

necesita defender su ideología ante nadie, porque es una ideología aceptada y consolidada. Por eso no

viene a defender su posición. Viene —palabras suyas— «a abrir una brecha de conocimiento y

esclarecimiento mutuo con los Estados Unidos». «Creo que ha habido una barrera entre España y Estados

Unidos durante muchos años.»

Ninguno de los dos viene a buscar «patentes de demócratas», porque consideran que sólo el pueblo

español puede dárselas. Pero, como comentaba ayer el dirigente del P.S.O.E., «hay muy pocos países en

el mundo con una política planetaria y debemos enseñarles cómo somos». El señor González hablaba

sobre Estados Unidos y Rusia, y pensaba que los norteamericanos no conocen la España real.

Aparentemente, el Gobierno norteamericano no ha intervenido en la organización de ninguno de los

viajes. El señor Carrillo viene invitado por las Universidades. El señor González, por el sindicato del

automóvil, independiente de la A.F.L.C.I.O., la federación sindical más derechista y poderosa de

Norteamérica.

No obstante, el señor Carrillo hoy está en Yale «porque Enrico Berlinguer, el dirigente comunista

italiano, no quiso o no pudo aceptar la invitación», dijo ayer a INFORMACIONES Donald Kegan, el

«master» de Yale, que envió la invitación al señor Carrillo. El señor González se encuentra en estos

momentos en Detroit porque (sus propias palabras) «no he podido venir antes. Iba a venir en abril o

mayo. Tenia la invitación desde el año pasado, pero me resistí a venir».

GONZÁLEZ Y LA BANCA EXTRANJERA

Tanto el señor González como el señor Carrillo recibieron antes de venir informes especiales del

Gobierno español sobre las relaciones hispano-norteamericanas. El señor Carrillo, sólo de don Marcelino

Oreja, el ministro de Asuntos Exteriores. El señor González, como representante del segundo partido más

importante del país, se reunió con los miembros principales de la Administración de Madrid.

El señor Carrillo es el primer secretario general de un Partido Comunista oeste-europeo que entra en

Estados Unidos. El señor González llega a este país por primera vez. Son los representantes más

destacados de la izquierda española, perseguida durante cuarenta años por un Gobierno que desde 1953

contó con el apoyo oficial y privado de los norteamericanos. A pesar de ello, la izquierda española parece

dispuesta a cambiar esa relación, que no sólo ha afectado a la izquierda, sino a toda la sociedad española.

Escuchar ayer por la mañana al señor Carrillo describir su visita como «una muestra del respeto de los

derechos humanos en Estados Unidos», y al señor González, por la tarde, en Nueva York, aprobar «la

apertura de agencias bancarias extranjeras en España, siempre que favorezcan la competencia», son

indicaciones claras de que la izquierda española ha avanzado un largo trecho en los últimos tiempos o un

ejemplo más de lo mucho que ha cambiado España desde hace dos años.

No todos los españoles han progresado tanto. Representantes poco conocidos de la últraderecha no han

tenido reparos en interpretar la invitación concedida al señor Carrillo como otro botón de muestra de la

decadencia y degeneración del pueblo norteamericano, «ya corrompido —dicen algunas de las cartas»—

por homosexuales, lesbianas y drogadictos».

Un tal Arturo Grey (apellido nada español) explica a Yale, en carta del 20 de septiembre de este año, que

«sólo los estúpidos creen en eso del eurocomunismo», e incluye a la brigada Lyncoln «en esa caterva de

asesinos y escoria humana conocida tristemente por Brigadas Internacionales».

«CARRILLO, ESQUIROL»

La visita del señor González no ha sido precedida por flores lingüísticas tan marchitas como las del señor

Carrillo, pero ambos han tenido que debatirse —don Felipe queriéndolo, don Santiago sin querer— con el

tema sindical. El señor Carrillo fue recibido ayer con gritos de «esquirol» por piquetes de huelguistas

cuando se dirigía a pronunciar una conferencia. Los huelguistas eran trabajadores de la limpieza de la

Universidad, que piden aumentos de salarios. Para ellos, la visita del señor Carrillo en estos momentos no

ha podido ser más inoportuna. Para el señor Carrillo, los sindicatos americanos son derechistas.

El señor González considera que «el sindicato americano responde en gran medida al sistema político

americano», y no se extraña de la posición mantenida por la mayor parte de los sindicalistas americanos.

Los dirigentes de la izquierda española no se verán en Estados Unidos, aunque coincidirán un día en

Nueva York. No es extraño, pues se ven todos los días en las Cortes y a América han venido a conocer

otra clase de gentes. Han venido a la cuna del capitalismo y al país con más inversiones en España, a la

superpotencia más criticada por la izquierda española en los últimos años y más influyente en nuestra

estabilidad económica y militar en la actualidad. Ninguno de los dos está seguro del recibimiento;

ninguno, de los resultados de sus visitas. Pero los dos creen que el simple hecho de estar aquí justifica sus

viajes.

 

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