Autor: Moles, Manuel F.. 
   La otra navidad de Santiago Carrillo     
 
 Pueblo.    24/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

En 1976, en la cárcel; en 1977, plena actividad

LA OTRA NAVIDAD DE SANTIAGO CARRILLO

Su mujer:

«Las del año pasado fueron las Navidades más catastróficas de nuestra vida, con cárcel, provocaciones y

mentiras»

• «En un año, el país ha cambiado muchísimo, y todavía cambiará más y para mejor»

Tal vez a la joven democracia, y a la libertad que lleva de su mano si se las revisa día a día, segundo a

segundo, nos pase como al mirar a nuestros hijos a todas horas. No se nota que crecen. Por eso conviene,

de vez en cuando, acudir a la historia, aunque sea reciente para notar tangiblemente el estirón o el

retroceso. Y en este caso la memoria hace noticia en tiempo de Navidad. Muchas cosas siguen sin

cambiar. Otras, por fortuna, un puro contraste. En la Navidad de 1976 un hombre significado, Santiago

Carrillo, ahora diputado político de plena actualidad y peso, visitante asiduo de la Moncloa y personaje

puntero en la pluralidad política, estaba en la cárcel. ¿Lo recuerdan? Para él no hubo en 1976 ni

Nochebuena ni Navidad, ni paz. Estaba en Carabanchel

Ahora Santiago Carrillo ha pasado de las rejas a las Cortes. Del miedo a la actividad. Son otras

Navidades, doce meses después. Totalmente opuestas.

Y he dialogado con Carmen, su mujer.

—¿Cómo recuerda la última Navidad, con su marido en la cárcel?

—Fueron, de verdad, las Navidades mas catastróficas de mi vida Santiago llevaba tres días

detenido e imagina... El en la cárcel y nosotros preocupadísimos yéndole a visitar cuando podíamos.

—Recuerdo que tras su detención hubo una fuerte reacción de los comunistas; en una sola noche las

paredes de Madrid aparecieron llenas de pintadas pidiendo la libertad de Carrillo. Fueron unas horas de

confusión tremenda Y también de miedo. ¿Cómo las vivieron ustedes?

—Naturalmente, pasamos un miedo muy grande, porque hace un año la atmósfera era completamente

distinta. Habían sucedido cosas que complicaban el asunto, como el secuestro de Oriol y muchas cosas

más. Algunas personas habían creado un clima de odio contra los comunistas, en general, y contra

Santiago, muy particularmente. En ese clima de confusión, no nos era posible saber nunca lo que pudiera

sucederle a Santiago. Hubo muchísimas provocaciones y muchas mentiras contra todos. Y perdona que

recuerde estas cosas, pero es que yo me pongo en la situación del año pasado y se me reproduce la

angustia que pasamos todos.

-Ha transcurrido un año. Ahora está en casa y en plena y legal actualidad política. ¿Cuánto han cambiado

las cosas en este país?

- Han cambiado muchísimo. Para empezar, la legalización de los partidos y sobre todo, la del PC.

Además, ha habido elecciones, que, aunque no se hayan hecho con amplias libertades, al menos están ahí,

y aunque la Cámara no sea representativa por completo del pueblo español por lo menos ya no es igual

que en las otras Cortes, la de los procuradores de Franco. El clima político y social ha dado un cambio

grandísimo.

Pero cambiará más y para mejor en lo sucesivo.

-Y acabamos. ¿Cómo es la Navidad en casa de un dirigente comunista?

-La pasamos en familia, generalmente. En varias ocasiones han venido a pasarlas con nosotros algunos

amigos que se encontraban solos. No es una noche más, y seguimos la tradición. Preparamos una cena un

poco mejor, nos acostamos un poco más tarde y no hablamos de política. Y. por supuesto recordamos

otras Navidades. Y este año a la fuerza, recordaremos la más triste de todas, la de 1976.

He dejado a Carmen que regresara a su trabajo. Preparando una Navidad muy distinta a la del ultimo año.

De unas Navidades negras a unas Navidades normales.

 

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