La reconciliación de los comunistas catalanes     
 
 Diario 16.    15/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La reconciliación de comunistas catalanes

La segunda conferencia del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC), celebrada el pasado fin de

semana en Barcelona, puede considerarse como la reconciliación de los comunistas catalanes. Desde la

dirección del partido se ha pedido homogeneidad a los militantes e intransigencia con los intransigentes

que hacían imposible la denominada "política de integración" dentro del PSUC.

Es muy posible que esta reconciliación nacional que los comunistas llevan a cabo entre ellos y en

Catalunya no ponga punto final a las llamadas "distintas lecturas" o "corrientes de opinión", pero parece

probable que acabe con los enfrentamientos que han existido, con mayor intensidad en los últimos meses,

entre los denominados "euros" y los conocidos como "leninistas".

No vamos a caer nosotros también en la tentación de llamar estos enfrentamientos "guerra de tendencias",

pero esas diferencias han existido y puede que existan todavía. De lo contrario, qué sentido tiene

desarrollar una política de integración, como propugna la dirección del PSUC y asume unánimemente la

totalidad de los afiliados, representada por sus delegados?

Nadie parece que pueda negar una escalada de los conocidos como "leninistas" hacia, la dirección de las

distintas organizaciones del PSUC y nadie puede negar que esas escaladas, a nivel territorial, se han

producido precisamente en los lugares donde existe una mayoría de población compuesta por trabajadores

[NO SE ENTIENDE] o, para entendernos mejor, obreros. Al ser esto así, a nadie debe extrañar que en

esta última conferencia nacional, las posturas obreristas hayan triunfado en la defensa y apoyo al

sindicato de Comisiones Obreras, cuando precisamente la representación en la conferencia primaba a las

delegaciones obreras de las fábricas sobre las de ámbito territorial. A nadie debe ni puede extrañar el

resultado porque estaba "cantado" desde el primer día.

Entonces, ¿qué pasa en el Partido Socialista Unificado de Catalunya, soporte parlamentario del

comunismo español? Pasa simplemente que los llamados "leninistas" han vuelto donde solían. Y solían

estar en las áreas del poder de este partido. Al menos así se observa desde fuera, sin que nadie parezca

dispuesto a desmentirlo.

Estos comunistas históricos, cuya militancia se había basado en la clandestinidad, se vieron desbordados

no sólo en Catalunya, sino en toda España, por las nuevas condiciones de la predemocracia y, después de

la legalidad, se vieron desbordados posiblemente por el "eurocarrillismo" y marginados de la dirección,

puesta en manos de los promotores de la evolución del comunismo.

En Cataluña ya enseñaron los dientes en la anterior conferencia nacional, cuando precisamente se debatía

el abandono del término "leninismo" en el congreso del PCE. Desde entonces, la escalada ha sido

irresistible, pero en lugar de ser "vomitados" como pasó en Asturias, han sido cívicamente asumidos a

través de la denominada "política de integración". Quizá a la dirección del PSUC no le queda otro

remedio.

La derrota de los representantes del "eurocomunismo", producida recientemente en el bajo Llobregat,

sirve como punto de referencia de esta escalada y quienes tienen sobre sus espaldas la responsabilidad de

consolidar el comunismo en Cataluña no han querido jugar a la intransigencia que ahora repudian y han

puesto en práctica una doctrina que han predicado en todo el Estado durante el posfranquismo: la

reconciliación.

Esa reconciliación, en Cataluña, se llama "política de integración" y con esa pauta empiezan a florecer

comités locales compartidos por los llamados "eurocomunistas" y los conocidos como "leninistas". Esa

reconciliación ha estado también presente en la segunda conferencia nacional, en la que los "euros"

sacrificaron su concepción de sindicatos unitarios en algunos sectores, para dar el nuevo espaldarazo a

Comisiones Obreras, donde dicen que están los "hombres duros" del comunismo catalán.

Quizá sea verdad que los comunistas abrazan reconciliadoramente a quienes objetivamente saben que no

pueden derrotar. Por eso Cataluña no es Asturias.

 

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