Autor: ;García, Sebastián. 
 La LCR solicitó el apoyo para la recuperación histórica de Trotski y Nin. 
 Lertxundi: "Si en Euskadi no avanza el eurocomunismo, se puede quebrar en toda España"     
 
 El País.    22/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

IX Congreso del Partido Comunista de España

«El PCE, en cuanto a nuestro país se refiere, persistirá en el empeño de lograr la más amplia colaboración

con el PSOE y otras fuerzas socialistas, tanto para la consolidación y desarrollo de la democracia, junto a

otras fuerzas democráticas, como para los ideales comunes de socialismo en libertad.» Este párrafo ha

sido introducido por la comisión del congreso del PCE en la redacción inicial de la tesis 15.a, objeto de

especial debate en las conferencias regionales y nacionales. El resto de la tesis mantiene en lo

fundamental el contenido de la redacción del Comité Central y respalda la definición del PCE como

partido marxista, democrático y revolucionario, es decir, el abandono del leninismo. Al cierre de esta

edición, la mencionada tesis aún no había sido sometida al pleno, que había aprobado hasta ese momento

las once primeras, todas, menos una, con considerables modificaciones. Informan Soledad GallegoDíaz,

Sebastián García y Francisco Gor.

La LCR solicitó el apoyo para la recuperación histórica de Trotski y Nin

Lertxundi: "Si en Euskadi no avanza el eurocomunismo, se puede quebrar en toda España”

«Euskadi es el punto más bajo de España en cuanto a la política de reconciliación nacional y de

concentración democrática. Y si en Euskadi no avanza el eurocomunismo, se puede quebrar la línea

eurocomunista en toda España.» Estas palabras del secretario general del Partido Comunista de Euskadi,

Roberto Lertxundi, y el llamamiento del dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), señor

Idoyaga, para que el PCE colabore en la recuperación histórica de León Trotski, Bujarín y Andrés Nin,

fueron los aspectos más destacados de la primera parte de la sesión plenaria del IX Congreso del PCE

celebrada ayer y dedicada al análisis del informe presentado el pasado miércoles por Santiago Carrillo.

La sesión se inició a las 9.30 de la mañana con la intervención de Santiago Alvarez, secretario general del

PC de Galicia, quien anunció el juicio favorable de su delegación al mencionado informe. El señor

Alvarez arremetió contra quienes no reconocen que el PCE ha sido la primera fuerza política que ha

hecho una autocrítica y rechazó los consejos «de quienes desertaron de la lucha y les gustaría ahora

llevarnos a la autodestrucción». Acentuó la necesidad de realizar un esfuerzo proselitista y señaló los

aspectos a los que hay que prestar atención: las corrientes de apoliticismo y apartidismo que han

aparecido fundamentalmente en la juventud, en la que hay que contrarrestar las corrientes acratistas: la

necesidad de que no se separe la lucha parlamentaria y el movimiento de masas, y la acentuación del

papel de las autonomías.

Los portavoces de las delegaciones de Murcia, Cuenca, Ciudad Real, Rioja, Cantabria, ocho provincias

castellanas (que decidieron expresarse conjuntamente) y de la emigración aludieron en términos generales

a su aprobación del informe y a los puntos que se deberían profundizar: un análisis más critico de UCD,

valoración del papel de los países socialistas en la causa de la paz, valoración de la significación del

congreso como la apertura de una fase de debate que debe profundizarse, importancia de la disciplina

libremente aceptada y mayor atención al sector campesino y a la emigración. El portavoz de las ocho

provincias castellanas propuso que se suprimiera «la dura alusión a un periódico concreto (EL PAÍS) o

que se ampliara a otros muchos».

Lertxundi: no al terrorismo

La intervención más vibrante fue, como hemos señalado, la de Roberto Lertxundi, quien afirmó que la

estrategia seguida en Euskadi en la lucha contra la dictadura había sido completamente opuesta a la

propugnada por el PCE. Para acabar con el terrorismo, el secretario general del PC vasco señaló que la

solución no podía ser de tipo policial, sino que radicaba en la potenciación de las acciones de masas y en

la actividad responsable de partidos y sindicatos. «Sólo así se conseguirá quitarle el apoyo social que aún

tienen esas prácticas», dijo.

Insistió en la escasa proyección de la política de concentración en Euskadi, donde, afirmó, la tónica real

es el enfrentamiento entre los partidos. «El PSOE y el PNV plantean continuamente sus intereses

particulares. Puedo asegurar que si nuestra presencia fuera mayor existiría un mayor consenso entre todas

las demás fuerzas.» Solicitó el apoyo para el Consejo General vasco como plena autoridad democrática

que debe abandonar políticas partidistas y solicitar del Gobierno Suárez la legalización de todos los

partidos, la reorientación de la política de orden público, etcétera.

Pidió apoyo y solidaridad para potenciar la presencia del PC en Euskadi. «Entonces lejos de ser un

problema. Euskadi será un motor de la democracia y quedarán en su justo lugar las veleidades

independentistas», terminó.

En nombre del Comité Central del PCE intervinieron a lo largo de la sesión Simón Sánchez Montero y

Pilar Brabo. Sánchez Montero insistió en que se había acabado el tiempo de la «sacralización» del

partido. «No es el partido, sino un partido de la clase obrera, que en alianza con otros partidos y fuerzas

progresistas trata de llevar la sociedad hacia el socialismo», dijo. Afirmó que con el pluripartidismo no

disminuía el papel del PCE, sino que, por el contrario, éste era mayor, y se refirió al trabajo desempeñado

por la dirección del PCE en este proceso. Recordó un libro de Santiago Carrillo escrito en 1969 en que se

decía que la capacidad del PCE se veía en su capacidad de síntesis para buscar un amplio consenso entre

esas fuerzas progresistas. Recordó también el llamamiento a la reconciliación nacional, «que, como se ha

demostrado después, era un planteamiento revolucionario», y la incorporación de los católicos, «que ha

arrebatado una bandera a la reacción».

Sánchez Montero mencionó al conde de Motrico a propósito de unas declaraciones en las que afirmaba

que el PCE tenía un protagonismo excesivo en la política española. «Le decimos al conde de Motrico que

seguiremos luchando para que aumente el protagonismo de los trabajadores y para quitárselo a la

reacción, a quien no le corresponde.»

Pilar Brabo señaló que la primera batalla que se llevó de acuerdo ya con un nuevo modo de trabajo había

sido la de la legalización del partido. La segunda, añadió, fue la de las elecciones del 15 de junio. «Hemos

desarrollado nuestra política en condiciones áridas: una política que parte de la clase obrera y tiende a

influir en partidos que representan otros intereses.» «Es la clase obrera —explicó— la que está marcando

el cambio y la que impide que sólo intervengan en él, como sería su deseo, las fuerzas monopolístícas del

Estado.» Recordó que había tres batallas por delante de especial importancia: la Constitución, la ley de

Acción Sindical y las elecciones a senador en Asturias y Alicante», y afirmó que el debate precongresual

se había desarrollado con pasión política y tensión, «de forma absolutamente positiva». Añadió que el

debate de la tesis quince (leninismo) había permitido que los militantes reflexionaran sobre el

eurocomunismo y sobre el sentido revolucionario del partido. «Gracias a todos estos debates el partido

está ahora mucho más seguro de sí mismo.»

 

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