Autor: Eynde, J. van den. 
 Antoni Gutiérrez. Secretario general de los comunistas de Cataluña. 
 Tarradellas, presidencialista     
 
 El Imparcial.    28/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Aritoni Gutiérrez

Secretario general de los comunistas de Catalunya

TARRADELLAS, PRESIDENCIALISTA

• Ni nosotros ni los socialistas queremos un frente popular para Cataluña.

• El eurocomunismo es patrimonio conjunto del PCE y del PSUC.

• No apoyamos los acuerdos de la Moncloa, exigimos su cumplimiento.

• Las Diputaciones Provinciales de Cataluña tienen moral de derrota.

EL Gobierno de la Generalitat es el único, en el marco de las democracias occidentales, que tiene dos

«consellers» (ministros) comunistas. Antoni Gutiérrez, secretario general del Partit Socialista Unificat

de Catalunya, diputado por Barcelona, es uno de estos dos «consellers».

- ¿Cuál es la situación de un «conseller» comunista?

—Yo creo que mi situación es pareja a la de los otros «consellers» de la Generalitat. En el contexto

catalán, la presencia de los comunistas estaba ya muy normalizada, y esto ha ayudado a que la sociedad

catalana lo viera con extraordinaria naturalidad. Creo que la no presencia comunista en el Consell de la

Generalitat era impensable.

- En algún sector de la derecha se dice que, a la muerte del señor Tarradellas, el Consell se convertiría en

un frente popular.

—En primer lugar, tengo que decir —como médico— que el señor Tarradellas me parece que va a vivir

muchos años. Está en pleno vigor intelectual y su vitalidad es impresionante, por lo que tampoco es de

esperar una retirada próxima. Además, no es voluntad nuestra ni de los socialistas hacer un frente

popular; no es nuestra política. Tenga usted en cuenta que en el Gobierno de la Generalitat, de los doce

consejeros, cuatro son socialistas, dos comunistas y los otros seis no son ni socialistas ni comunistas. Creo

que hay un cierto equilibrio. Efectivamente, esta sugerencia sólo puede venir de un hombre de derechas,

pero no de un hombre de derechas sereno, sino de un hombre de derechas asustado o con deseos de hacer

antisocialismo y anticomunismo.

- El sueño de don Santiago Carrillo del Gobierno de concentración, se ha visto cumplido en Cataluña.

—Hay que admitirlo, pero con todas las limitaciones que representa un Gobierno preautonómico. Pero no

ha nacido de una consigna a nivel de Estado, sino de un proceso, durante los años del franquismo, que,

unitariamente, las fuerzas políticas catalanas han llevado a cabo. También es verdad que tenemos un

Gobierno, pero esto no es lo mismo que un Gobierno a nivel de Estado, ni siquiera a nivel de Estado

pequeñito.

- ¿Es tan eurocomunista el PSUC como el PCE?

—Creo que en la elaboración de nuestra estrategia no hay diferencias. Elaboramos conjuntamente las

líneas políticas generales, lo que ocurre es que nosotros, luego, las aplicamos con plena independencia en

Cataluña y de acuerdo con el contexto político catalán. Pero eso que para entendernos llamamos

eurocomunismo, aunque no sea muy riguroso, es un patrimonio conjunto del PCE y del PSUC.

- ¿Hubo tensiones en su nombramiento?

—Mi elección como secretario general no dio lugar a ninguna tensión, sino que se produjo con

normalidad. Mi llegada a la Secretaría General ha ido acompañada de un proceso previo de colaboración

con Gregorio López Raimundo, que hacían casi inevitable mi elección.

- Da la sensación de que, excluyendo a la UCD, son los comunistas quienes más apoyan los acuerdos de

la Moncloa.

—Nosotros no apoyamos los acuerdos, sino que exigimos su cumplimiento; que es, si se quiere, una

forma de apoyo. Nosotros nos hemos responsabilizado de esos acuerdos al firmarlos y lo hemos hecho

porque vemos que es la única salida posible a la crisis económica sin que se hunda la democracia. Por

otra parte, los aspectos negativos de la crisis se van a repartir entre los empresarios y los trabajadores.

- ¿Cuál es el principal problema que tiene planteado la Generalitat?

—El más grave problema de la Generalitat es que la crisis económica tiene unas características peculiares

en Cataluña. Tenemos una infraestructura industrial muy endeble, basada en la pequeña y mediana

empresa, una industria de transformación, bastante obsoleta. Esta circunstancia podría intensificar las

consecuencias de la crisis de una forma muy especial. Aquí no se trata solamente de solventar esta

situación, sino de realizar una transformación industrial.

- ¿Han tenido algún problema con las antiguas Diputaciones?

—No; en realidad los diputados son ya muy conscientes de que su presencia se acaba. Creo que están con

una moral de derrota, y sea por esa moral de derrota, o porque crean que las cosas deben cambiar, ellos

presentan la voluntad de no ser un obstáculo en el proceso de transferencia.

-El proyecto preautonómico es presidencialista, el presidente Tarradellas también parece serlo.

—¡Ah!, sí, yo creo que, efectivamente, esto es así. El estatuto del treinta y dos era un estatuto

presidencialista. En la elaboración del nuevo estatuto, todas las fuerzas democráticas van a estar de

acuerdo en que no hagamos un estatuto presidencialista.

La experiencia personal de Tarradellas, su concepción del hombre de Estado, su permanencia en Francia

han hecho de él un hombre presidencialista, presidencialista en grado sumo; da mucha importancia a la

eficacia, a la capacidad organizativa. Tampoco hay que olvidar el hecho de que toma el poder en un

momento en el que no existe un Parlamento catalán, que de hecho no existe un poder legislativo que

controle al ejecutivo.

J. VAN DEN EYNDE

 

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