Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La izquierda simpática y el aguafiestas     
 
 Informaciones.    29/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

La izquierda simpática y el aguafiestas

Por Abel HERNÁNDEZ

CARRILLO se convierte, en unas declaraciones a «Cambio16", en entusiasta defensor de Suárez,

mientras Felipe González endurece, aparentemente, su postura. Carrillo está empeñado en convertirse en

la izquierda simpática, y González, en el aguafiestas. Como la gente está harta de problemas, a lo mejor a,

Carrillo le da resultado su táctica conciliadora y colaboracionista. De momento, con sus habilidades ha

logrado un protagonismo político que no responde a su peso parlamentario, con su destacada gestión en

los pactos de la Moncloa, y su partido ha alcanzado la hegemonía sindical. Como es inteligente, se da

cuenta de que «si en este momento Suárez desapareciera de la Presidencia nos encontraríamos con un

Gobierno mucho más a la derecha». A su juicio, Suárez no es la derecha, «sino el hombre que está

llevando a cabo una política con un consenso que es la política que reclama el país». Y concluye: «En

estos momentos, yo prefiero a Suárez.» Y para que todo quede redondo, acepta también con entusiasmo la

Monarquía, y acusa al P.S.O.E. de falta de madurez y experiencia. ¡Astuto Carrillo!

Evidentemente, su gran sueño es entrar en un Gobierno de concentración después de aprobada la

Constitución, cosa poco verosímil, pero nunca se sabe. Entretanto, el impulsivo dirigente socialista,

confirmando su inexperiencia, arremete contra la Iglesia, a la que acusa de haber presionado a U.C.D. en

el tema constitucional. Mal asunto, atacar a la Iglesia posconciliar española. Puede ser para los socialistas

un mal negocio político. Tampoco parece buena táctica su intransigencia en los puntos constitucionales

que se refieren precisamente a la Iglesia católica, la educación, el despido libre y el cierre empresarial.

Sobre todo cuando los propios comunistas admiten que se trata de una Constitución progresista y cuando

González sabe que U.C.D. y el Gobierno no van a ceder un ápice en este tema. Aguar la fiesta

constitucional puede ocasionarle al P.S.O.E. el descalabro de su vida. Como dice Carrillo, se mete en

«callejones, de los cuales es difícil salir».

Entretanto, Carrillo está dominando la protesta de los disidentes dentro de su propio partido, puesta de

manifiesto en las conferencias regionales, preparatorias del Congreso del P.C.E., en el que se eliminará el

concepto de leninismo. El astuto político venido del exilio sigue usando con habilidad el centralismo

democrático para obtener sus fines, y sabe que la mayor parte de los comunistas están con él. Su gran

riesgo está en la próxima confrontación electoral. Si pierde estrepitosamente, puede verse desbordado por

la avalancha de la extrema izquierda. De ahí que luche por tocar Poder a toda costa.

 

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