Lo que queda del leninismo     
 
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INFORMACIONES

LO QUE QUEDA DEL LENINISMO

LA votación registrada ayer en el noveno congreso del Partido Comunista puede tener la virtud o el

Vicio, según opiniones, de darnos gato por liebre. De ella se desprende que el P.C.E. ha abandonado el

leninismo cuando esto no es más que parcialmente cierto. Lo real es que en lo que es fundamental en esta

teoría ideológica —un aparato jerárquico, casi militarizado, compuesto por profesionales del oficio

político «full time»— no solo se mantiene, sino que sale sustancialmente reforzado.

Ocurre con esta discusión lo que con una pelea de ciegos, en la que nadie sabe a quien golpea ni dónde

golpea. El desconocimiento que del leninismo tiene la sociedad española, incluido quizá un gran

porcentaje de los militantes del P.C.E., hace que Santiago Carrillo pueda aparecer como abanderado de un

abandono que no existe realmente en lo que es consustancial en Lenin: la teoría y la práctica de una

organización profesional para el asalto del poder estatal. En efecto, cabe decir que la principal aportación

de Lenin al pensamiento político radica en elevar lo orgánico a la máxima categoría política, junto con

una serie de aportaciones coyunturales ligadas a la específica realidad rusa de entonces: dictadura del

proletariado, democracia de los sovits, internacionalismo proletario, etc. Es decir, desde 1898 a 1924,

fechas que abren y cierran la producción literaria leninista, hay toda una obra fecunda y prolija que tiene

como común denominador que lo que Lenin llamó el «centralismo democrático».

Este centralismo, que explica el tipo de organización leninista, es justamente lo que continúa en el P.C.E.,

aunque desaparezcan fórmulas coyunturales. Así, la pirámide jerárquica se consolida en gran medida con

el leninismo invisible que se mantiene. Cualquier observador atento puede constatar que el leninismo al

que se renuncia es aquel en el que no existen condiciones para llevarlo a cabo, mientras que el que se

mantiene es el único que es posible ejecutar. El pragmatismo del señor Carrillo es evidente.

Conviene tenerlo en cuenta a la hora de valorar los resultados de este noveno congreso. Importa hoy más

que nunca que los medios de comunicación no colaboren a difundir una imagen que sea parcial. Quede,

pues, claro que lo aprobado ayer no es el abandono absoluto del leninismo, sino todo lo contrario, en

cuanto a centralización del aparto del partido y su jerarquización.

 

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