Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Carrillo     
 
 Informaciones.    20/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CARRILLO

Por Abel HERNÁNDEZ

SANTIAGO Carrillo tiene suficientemente amarrado el aparato del P.C.E. para lograr el respaldo del

noveno congreso —primero en la legalidad— a su eurocomunismo; pero todo indica que se ha visto

obligado a hacer concesiones a los disidentes, atizados por Moscú, para evitar el descalabro total. Los

delegados comunistas van a aprobar mayoritariamente la línea carrillista, pero con reticencias y sin

entusiasmo. Su decisión de desengancharse de la U.R.S.S. y del leninismo va a ser una amenaza

permanente al liderazgo de Carrillo, aunque éste conceda solemnemente al Kremlin la oposición radical

del P.C.E. al ingreso de España en la O.T.A.N. Carrillo, en este importante congreso, va a vencer, pero no

va a convencer; y su prepotencia en el partido va a salir debilitada. Nada será igual para él de ahora en

adelante.

Hay hechos verdaderamente significativos. Por ejemplo, el desamparo en que lo han dejado —solo ante el

peligro— sus hermanos políticos europeos —Berlinguer y Marchais— y sus «primos carnales»

españoles: la delegación del P.S.O.E. ha despreciado la invitación y ha brillado por su ausencia, Moscú se

lleva mejor con Felipe González que con Santiago Carrilo. Las delegaciones que han llegado de los países

socialistas son de tercera o cuarta fila. También es sintomático que el mayor aplauso en el acto inaugural,

a los gritos de «Lenin, Lenin», haya sido para la delegación soviética. El mensaje enviado por Moscú a

este «histórico» congreso del P.C.E. no ha sido, como es habitual, una fervorosa arenga de aliento, sino

una seria advertencia de que los comunistas españoles no deben abandonar el marxismo-leninismo. La

política carrillista de consenso (sus elogios a Suárez y su defensa de la Monarquía) fue acogida con un

cortante silencio, que se ha interpretado como desaprobatorio. Los prosoviéticos, entretanto, han rodeado

el congreso de gritos y carteles hostiles al eurocomunismo de Carrillo.

Da la impresión de que Carrillo está cercado. Su eventual debilitamiento preocupa a Suárez y a todos los

partidarios de la consolidación de la democracia española. Hasta ahora, desde la legalización del P.C.E.,

Carrillo ha cumplido fielmente sus compromisos con el Poder y ha contribuido notablemente al avance

del proceso democrático sin sobresaltos. Si un día las presiones internas y externas consiguen desplazar a

Carrillo e imponer la línea dura (prosoviética y leninista) en el P.C.E., la democracia volverá a estar

amenazada en España y habrá que revisar las estrategias y el actual juego de fuerzas políticas. Entre otras

razones, porque también la derecha se endurecería, y volveríamos, previsiblemente, a la confrontación

abierta.

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