Autor: Quintero, Manuel. 
 En el Club Siglo XXI y para después de la Constitución. 
 Carrillo propone un Gobierno fuerte de nueva mayoría     
 
 Diario 16.    17/11/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Diario 16/ 17-noviembre-78

nacional

En el Club Siglo XXI y para después de la Constitución

Carrillo propone un Gobierno fuerte de nueva mayoría

Manuel Quintero

MADRID, 17 (D16)—Un Gobierno democrático fuerte y la salida al tapete público de una nueva

mayoría, con un programa progresista que renueve electoralmente los Ayuntamientos, que desarrolle

legislativamente la Constitución, que comience a aplicar las autonomías y que haga frente a la crisis y al

paro, con un programa audaz de solidaridad nacional, fue el programa-propuesta que, para después de

aprobada la Constitución, hizo ayer Santiago Carrillo en el Club Siglo XXI.

El conferenciante fue presentado por el periodista y diputado de UCD Luis Apostua y asistieron Dolores

Ibarruri, presidenta del PCE, Ruiz-Giménez y Antonio Garrigues.

«Haría falta, pues, una iniciativa política para hacer un Gobierno de amplia mayoría parlamentaria —dijo

el líder comunista— que postergase las elecciones generales hasta 1980, porque teniendo en cuenta que

en 1979 están programadas y establecidas por ley las municipales, proponer que a mediados de ese año se

hagan elecciones generales significa que 1979 será un año de incertidumbre en el que no habrá

inversiones, la actividad económica seguirá estancada y la situación social podría agravarse, al no ser

abordados en serio problemas tan vitales para España como lo es el paro obrero y, particularmente, el

juvenil.«

Apoyo comunista

Carrillo diría después que los comunistas estarían dispuestos a apoyar ese Gobierno mayoritario aun sin

participar en él, pero a condición de que se pactase un programa y se crease un órgano de seguimiento de

la nueva mayoría, «que no es esa fantasmagórica que dicen representar unos cuantos señores que no

consiguieron entrar por las puertas del sufragio universal y que ahora querrían colarse por las ventanas»,

con la presencia comunista.

«Tampoco nos inquietaría —añadió el conferenciante— permanecer como partido en la oposición, que,

por nuestra parte, tendría hacia ese Gobierno un carácter constructivo.»

Después enumeró las líneas generales que podrían definir su programa-propuesta, que en política exterior

serían el aplazamiento hablo 1986, cuando se examine la prolongación de los acuerdos con Estados

Unidos, del debate sobre la entrada o no de España en la OTAN; el desarrollo de una política de

acercamiento y colaboración con los países no alineados; la dinamización de las gestiones para el ingreso

de España en la CEE y la activación de las gestiones para la recuperación de Gibraltar, como puntos

esenciales.

Municipales y autonomías

En política interior, Santiago Carrillo es partidario de elecciones municipales en marzo y aprobarión de

una ley de bases de Administración Local y desarrollo de la Constitución en leyes complementarias con

sentido progresivo.

También lo es del establecimiento de un calendario de las autonomías, previendo ya para 1979 la

aplicación de la catalana, vasca y gallega.

En el terreno sindical, máxima democratización, con el reconocimiento del papel de los sindicatos dentro

y fuera de las empresas, así como la garantía de los derechos de los comités de empresa en ámbitos

económicos y sociales. Asimismo, solución satisfactoria del tema del patrimonio sindical y un

estatuto de los trabajadores.

Carrillo enumeró todo su programa, en el que no faltó la reforma democrática del aparato del Estado —

huyendo de depuraciones—, estatuto de la función pública, democratización de la legislación referente a

la familia, reforma de la Seguridad Social, estatuto de radio y televisión, nueva ley electoral, reforma

democrática de la enseñanza, plan de tres años para la vivienda y el urbanismo, etcétera, «pero como

punto esencial —cargó las tintas— un plan para la reconversión y saneamiento de la economía y la

creación de puestos de trabajo, que debe de afectar a la industria y a la reforma de la agricultura y

extenderse a un plazo de tres años».

Malabarismo futurista

El secretario general del Partido Comunista hizo juegos malabares con el futuro y aventuró que «los

resultados de las nuevas elecciones generales no serían muy diferentes a lo que ya tenemos. El centro

podría ganar o perder algo; el PSOE podría ganar o perder algo —más pienso que perder—, el triangulo

Fraga, Areilza, Osorio podría reconducir los resultados que tuvo Alianza Popular, y los comunistas

tendremos algunos diputados más».

Después de insistir en la nueva mayoría —que según recalcó, no es un Gobierno de concentración—, sin

unas elecciones generales que puedan comprometer el año económico y que van a venir encajonadas entre

el referéndum y las municipales, Carrillo se temió lo peor: «Que manteniéndose poco más o menos en el

centro, la presión derechista trajese a la Cámara un grupo algo más numeroso que el de Alianza Popular y

que el centro se inclinase a formar una mayoría, aunque precaria, con la derecha. Y esto resu1taría —

añadió—, sin duda, un mal negocio para la izquierda y para los intereses de las masas obreras y

populares«.

 

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