Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 La crisis del PCE (III). 
 El desastre de Mundo Obrero     
 
 Diario 16.    24/09/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diario 16/24-septiembre-80

NACIONAL

La crisis del PCE (III)

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Algunos integrantes de la riada de profesionales que se han ido del PCE, de los que hablábamos ayer, han

sido especialmente sentidos. Por ejemplo, algunos supervivientes de la «matanza de Atocha» que se han

ido, como Alejandro Ruiz Huerta. Del colectivo de actores y gente de teatro, cine y televisión, la

desbandada ha sido también numerosísima, siguiendo el ejemplo de una de las primeras salidas, la de

Tina Sainz, hace ya tres años. Uno de los supervivientes es el actor Juan Diego, de un entusiasmo

inasequible al desaliento —y al que sus amigos, cariñosamente, motejan como «Juan Pliego», por su

imparable manía de recoger firmas en escritos de protesta, durante el franquismo.

El desastre de «Mundo Obrero»

Es sin embargo, es en el terreno de la información donde el partido se ha visto más afectado. El

tradicional silencio y misterio que rodeaba todos los asuntos del PCE ya ha desaparecido en buena parte.

Se advierte desde hace algunos años una mayor transparencia. Algunos dirigentes, siguen con el viejo

«tic» de calificar de «campaña contra el PCE» cualquier análisis o información más o menos crítica sobre

el partido. «Eso no es más —señala unos do los dirigentes jóvenes del partido— que un viejo residuo

stalinista. Primero dicen que los trapos sucios del partido hay que lavarlos dentro de casa. Y dentro no

hay forma de lavarlos, porque no permiten que se aborden los problemas en una discusión abierta, no se

puede hablar.»

La marcha de periodistas del PCE ha sido también numerosa. Se han ido los históricos Fernando Castelló,

Javier Martínez Reverte, Miguel Veyrat o María Antonia Iglesias. La irritación en el sector periodístico

alcanza un clamor inimaginable, principalmente por un particular caso: el del diario «Mundo Obrero».

Por los pasillos del partido circula un chiste bastante negro: nadie se ha atrevido a expulsar de ninguna

empresa, y de una sola tacada, a 104 trabajadores de Comisiones Obreras. La hazaña, en cambio, la

realizó el diario oficial del Partido Comunista de España.

E1 28 de junio de 1980, el miembro del secretariado Jaime Ballesteros comunicaba a la asamblea de

trabajadores del diario el «cierre temporal» por tres meses. Muchos trabajadores se enteraron por los

pasillos de la reunión y su director, Federico Melchor, no informó a los trabajadores sobre el orden del

día. El cierre no fue consultado con el comité ejecutivo del partido, ni siquiera con el comité central, tal

como prevén los estatutos del partido.

Se fueron al paro 104 trabajadores, el 80 por 100 militantes del PCE y el 97 por 100 afiliados a CC 00.

Las diecisiete personas seleccionadas por la dirección para seguir en «M.O. Semanal» fue contestada por

la asamblea. Federico Melchor definiría a dicha asamblea como «un nido de conspiradores». Los

diecisiete a los que no afectó el despido eran los mismos que integraban el clan del director, Federico

Melchor y del subdirector Armando López Salinas.

El periódico había sido lanzado a la calle sin ninguna elaboración previa, y en su proyecto, los periodistas

del partido no fueron consultados para nada.

Se tiraron 100.000. La escasa venta, que fue descenciendo hasta los 15.000 ejemplares, no era otra cosa

que una consecuencia de la ínfima calidad informativa del diario y también un acto de cierta indisciplina

de la militancia, que prefería comprar la prensa comercial que la del propio partido.

La dirección, que batalló duramente para evitar la creación de la sección sindical de CC 00, impedía la

discusión interna, y el periódico servía solamente como correa de transmisión del partido, —Melchor

diría en una ocasión: «No habrá problemas con los editoriales, porque hay línea directa con Carrillo»—,

pero era un medio en el que la dirección no creía demasiado. Algunas noticias del PCE salían antes en la

prensa comercial —«El País», DIARIO 16, etcétera— que en «Mundo Obrero».

La vida interna del partido no aparecía para nada en el diario y se daban algunas preferencias tipográficas

bastante pintorescas. Los «euros» Pilar Brabo o Manolo Azcárete salían con escasa frecuencia en sus

páginas, al contrario que los «históricos» Romero Marín o Gallego. Los artículos de Nicolás Sartorius

salían en página par y los de Camacho en impar (mejor valorados).

Las conclusiones de la asamblea de trabajadores sobre el cierre de «Mundo Obrero» es un durísimo

alegato contra la dirección del diario. Según el citado documento, el cierre de «Mundo Obrero» representa

un triple fracaso: político, periodístico y económico. Político, por que, según la línea seguida, deja

entrever serias dudas sobre la voluntad eurocomunista de la dirección; periodístico, «por llamarlo de

alguna manera», por su falta de conexión con los sectores sociales, y económico, porque ocasionó unas

per didas superiores a los 200 millones de pesetas.

Los trabajadores criticaron la gestión empresarial y hasta el «despilfarro», señalando que de las

previsiones iniciales, que calculaban unos beneficios anuales de 100 millones de pesetas y 50.000

ejemplares de media con 10.000 de suscripción, se llegó a contabilizar 120 millones de perdidas anuales,

15.000 ejemplares de venta y 1.700 suscripciones.

Para los trabajadores, los mismos errores cometidos en el diario se están cometiendo en «Mundo Obrero

Semanal».

Señalan como responsables del desastre de «Mundo Obrero» a nombres concretos de la dirección del

diario y el semanario, sin excluir la responsabilidad subsidiaria del propio partido. Estas personas son, en

primera instancia, Federico Melchor y Armando López Salinas, y Antonio Mullor, redactor-jefe del

periódico.

Asimismo, la asamblea consideró que la crisis de «Mundo Obrero» no puede analizarse al margen de la

realidad del PCE, «donde el descenso alarmante de la militancia y la escasa vida política interna ha

repercutido en el bajo nivel de ventas»

«Nuestra Bandera»

Por otra parte, la historia de la revista «Nuestra Bandera» —bimestral, de unas 100 páginas— es distinta.

«Nuestra Bandera» es una publicación de calidad (la publicidad va abajo; este comentario no lo es), una

estimable aportación a las publicaciones teóricas de izquierda. Mejorada notablemente en los últimos

meses, al frente de ella figura Manuel Azcárate como director, y una notoria representación del ala «euro»

del partido, como Pilar Brabo o Alonso Zaldívar. En un número reciente, en un debate sobre historia del

partido, se llegó a criticar seriamente a la dirección del PCE. Incluso está prevista la colaboración del

libertario Fernando Savater, auténtica «bestia negra» para algunos sectores «duros» del PCE, y el

socialista Gómez Llorente. También la revista ha tenido problemas y el clima de crisis del partido se ha

filtrado ya en ella.

Contraofensiva de Carrillo

Para detener la incontenible marcha de profesionales, que mencionábamos ayer, Carrillo preparó una

reunión en un hotel madrileño el pasado mes de abril. Fue tan sólo, según los asistentes, una disertación

de «el jefe», sin oportunidad de debate.

Llegó a reconocer la grave crisis de los profesionales y hasta formuló una leve autocrítica. Sin embargo,

los presentes —abogados y periodistas en su mayor parte— no pudieron intervenir. En posteriores

reuniones los convocados — ya sin Carrillo — intentaron resucitar las organizaciones de profesionales,

pero toparon con la firme negativa de los dirigentes —principalmente algunos miembros del comité

provincial de Madrid —, que tienen declarada la guerra a los llamados «señoritos del partido». Así, los

profesionales se retiraron a sus casas y se dedicaron a hacer oposiciones.

Prácticamente ninguno de los dimisionarios, sin embargo, se ha pasado a otro partido tras su salida del

PCE. Nadie ha jugado al «semprunismo», a la crítica ácida o violenta contra el partido, que, por su parte,

también ha guardado un prudente y correctísimo silencio.

NUESTRA BANDERA

MAÑANA, CUARTA ENTREGA

El «cura Paco» quiere rublos

Unas Comisiones demasiado Obreras

Los indigestos faisanes de Teodulfo Lagunero

Peligros, 10

MADRID14

T. 231 96 89

N.° 104, septiembre de 1980

Amplio debate sobre «movimiento obrero, sindicalismo y eurocomunismo»

Desde Polonia, Adam Schaff envía un inédito sobre «burocracia del partido y democracia socialista»

DOSSIER «España y la OTAN»

Carlos A. Zaldívar y Manuel Castell conversan sobre «un año de la izquierda en los Ayuntamientos»

PRÓXIMO NUMERO, DOSSIER POLONIA

«Nuestra Bandera» estaré en la Fiesta del PCE, en un stand en el pabellón internacional.

Además organiza tres coloquios sobre «España y la OTAN»,«La crisis económica y el sindicalismo» y

«Euroizquierda y Mediterráneo», y un coloquio permanente libre en la carpa de «Nuestra Bandera».

 

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