Autor: Valle Menéndez, Antonio del. 
   El calvario de la derecha     
 
 ABC.    28/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El calvario de la derecha

HAY quien vive al viento de los tiempos. No pocos estuvieron conformes con estos

cuarenta años. Algunos eran franquistas, ideólogos de la situación, diríase que

entusiastas. Otros, menos. Con todo, el país había progresado, industrializado,

en consecuencia, proletarizado. El sindicato vertical no solucionó los problemas;

no pudo resolver la maraña de intereses contrapuestos. La Administración se hizo

cada vez más intervencionista. Los tecnócratas importaron los planes de desarrollo,

pero no pudieron hacer frente a los graves problemas del campo. La economía fue más

importante que la política; las realizaciones materiales superaron cualquier etapa

anterior. Se creó una burguesía importante y era de esperar un instinto de

conservación. No en vano, el nivel de vida había mejorado substancialmente.

LA derecha, en el cambio, tenía razones fundadas para lograr posiciones importantes.

Pero el hombre propone y Dios dispone: la crisis mundial surgida en 1973, las

indecisiones de los últimos años de Franco, la falta de entendimiento de la clase

política responsable, la desorientación en el seno de la Iglesia después del Concilio

Vaticano II y las previsiones sucesorias proyectando un Reino y Monarquía que sólo

con esfuerzo sincero debían consolidarse, desconcertaron a la derecha que quedó

excesivamente dividida, le faltó un denominador ideológico y le sobraron razones

materiales de interés común. En definitiva, no estaba preparada para una lucha de

clases que, quiérase o no, latía en el transfondo de todo.

EN tal espectro político fue posible que el conglomerado de UCD con apoyo del Poder,

venciese en las elecciones, que al decir de muchos, parecían ganadas por Franco, y

que AP cayese en la desilusión de enterarse que la mayoría del pueblo piensa,

llanamente, que la continuidad está siempre en el que manda.

Por eso, ahora que se acercan otras elecciones, las municipales, precedidas por la

aprobación del Texto Constitucional, se renuevan las ansias de formación de la derecha.

Reaparece con un protagonismo de visos renovadores y quiere no ser vergonzante. Pero su

impulso es tímido, lleno de cautelas; tensa en sus extremos, indiferente en su interior.

Sólo esporádicamente vibra. Sabe que la política la hacen los hombres y quiere hombres

nuevos, pero no sabe cómo renovarse.

SI la derecha ha de ser en estos tiempos renovadora y humanista, unificadora y

descentralizadora, integradora y pluralista, en fin, socialmente avanzada y democráticamente

organizada, pensemos quién puede cubrir estos objetivos con el talante y el empuje que

se exigen aquí y ahora.

Es necesario ampliar las opciones y crear el propio espacio político de la derecha. No se

puede estar dando vueltas a los mismos temas, cuyas variaciones, la mayoría de las veces,

son improvisaciones. En esto podíamos haber actuado como la izquierda, cuyo avance ha

dependido, con las excepciones de rigor, más de la imagen proyectada por los hombres

nuevos que de su ideología marxista.

CENTRO-derecha y Centro-izquierda son puras entelequías sin una derecha bien conformada.

Una derecha que pueda germinar desde posiciones distintas, abierta como está AP a partir

de su segundo Congreso Nacional. Una derecha que no puede ser indiferente a importantes

sectores de UCD.

La derecha a que nos referimos tiene que prepararse para un largo camino por la senda

alejada del Poder. Tiene que caminar sin nostalgia, pero seriamente respetada en la

democracia que postula como principio la libertad. Con este pensamiento concurrí a las

elecciones con AP, que debemos confiar siga remodelándose y conformando una ideología

que ampare a los hombres que profundamente amamos a España.

ANTONIO DEL VALLE MENENDEZ

Diputado de AP por León  

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