Autor: ;Llinás, Mª Ángeles. 
   En el PSUC se plantea un proceso de reconciliación  :   
 Conato de dimisión del teniente de alcalde eurocomunista Josep Miquel Abad. 
 El Periódico de Cataluña.    08/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Catalunya política

En el PSUC se plantea un proceso de reconciliación

Conato de dimisión del teniente de alcalde eurocomunista Josep Miquel Abad

Mientras los tres sectores del PSUC empiezan a pensar en la necesidad de un proceso de

debate profundo que desemboque en un congreso extraordinario, el teniente de alcalde Abad

(euro) aplazará su decisión sobre la dimisión que estuvo a punto de presentar ayer.

Barcelona. El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Josep Miquel Abad

(eurocomunista), redactó ayer la dimisión de su cargo, motivada por los resultados del V

Congreso del PSUC, según pudo saber EL PERIÓDICO de fuentes fidedignas.

Abad pospuso su decisión hasta el lunes, tras conversar con varios dirigentes comunistas.

Espera la reunión del comité central del PSUC, que este sábado y domingo debe designar la

ejecutiva del partido.

El teniente de alcalde comunista envió la carta de dimisión al partido —con alto contenido

político— y escribió otra, personal e informativa, para el alcalde, que no presentó. El PSUC

devolvió la carta y Abad la envió nuevamente, por lo que el dirigente barcelonés Andreu Claret

se desplazó personalmente hasta la Casa Gran para discutir con el responsable municipal.

Honradez personal

Las consignas de los euros y la opinión de Antoni Gutiérrez Díaz de que las discusiones deben

producir «resultados positivos», fueron argumentos que pesaron para que Abad aplazara su

decisión.

Opina éste que, por honradez personal, no puede ocupar un cargo público de responsabilidad,

representando a un partido con cuya línea está en desacuerdo, en una postura similar a la de

«El Guti» de no aceptar cargos de decisión por disentir de las tesis impuestas en el PSUC. En

la misma línea que Abad se manifestaban ayer en privado el concejal responsable de Cultura,

Rafael Pradas, y el concejal responsable de Reforma Administrativa, Guillermo Sánchez.

El que la dimisión de Abad haya sido reconsiderada, no reduce las probabilidades de que la

materialice el lunes.

Las gestiones para la elección de la nueva ejecutiva se iniciaron ayer mismo, con contactos

continuos a todos los niveles. Euros, leninistas y prosoviéticos comenzaron a discutir para

sentar los criterios que imperarán en la reunión del comité central del sábado. Paralelamente,

una comisión del comité central —siete miembros: Ardiaca, Frutos, Claret, Celestino Sánchez,

Solé Barbera, Cuadras y Ribo— trabaja para proponer al central la lista base del nuevo

ejecutivo.

Congreso extraordinario

Las definitivas actitudes de Abad y de otros dirigentes eurocomunistas van a estar totalmente

condicionadas por los resultados del próximo comité central. Partes de los tres sectores están

intentando que la mayoría se conciencie de la necesidad de abrir un proceso de reflexión que,

sin condiciones previas, debata profundamente la actitud del PSUC en todos los órdenes y

recupere la unidad, reponiendo en sus puestos directivos a El Guti y Gregorio López Raimundo.

Mientras que los euros reclaman este proceso, los leninistas —con sensación de ser dirigentes

de transición, como en el caso de Frutos— consideran la situación dramática, y algunos

prosoviéticos, como Celestino Sánchez, reconocen que su sector se ha equivocado, creando

en el PSUC una fractura importante, una crisis de proporciones incalculables. Al partido están

llegando continuas llamadas de Europa —Portugal e Italia, por ejemplo— para saber qué pasa,

mientras que los partidos comunistas europeos guardan un prudencial silencio.

Si se abre este proceso de discusión e integración, podría ocurrir que algunos euros

participaran en la Ejecutiva futura. Aunque a pesar de que no fuera así, entrarían plenamente

en este debate, buscando evidentemente recuperar para el PSUC el eurocomunismo, aunque

sin ponerlo como exigencia previa. La gran incógnita que se plantea ahora es si los ganadores

del Congreso aceptan este debate —para llegar a un congreso extraordinario antes del PCE,

en junio— o potencian la fractura, lo que puede producir dimisiones inmediatas.

J.L. Martínez Ibáñez/M.A. Llinàs

 

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