Pleno del Comité Central del PCE. 
 Carrillo advierte de una dictadura solapada     
 
 Diario 16.    04/02/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

NACIONAL

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCE

Carrillo advierte de una dictadura solapada

El enfrentamiento PSOEPCE y la crisis nacional e internacional llevaría a un Gobierno de emergencia

El secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo, advirtió de la posibilidad

de que en España se llegue a una dictadura solapada si prosigue la política de derechización centrista y las

disputas entre socialistas y comunistas.

En un extenso informe al Comité Central de su partido —reunido en Madrid este fin de semana—,

analizó la situación interna española y la internacional, concluyendo la necesidad de la unidad de la

izquierda y de la distensión entre los bloques.

Madrid — En su informe al Comité Central del Partido Comunista de España (PCE) su secretario general,

Santiago Carrillo advirtió de la posibilidad de que la política de UCD degenere en un sucedáneo de

dictadura.

A esta conclusión, que presentó al Comité Central, llegó días pasados el comité ejecutivo del PCE tras

analizar la política gubernamental y la del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

«Si nos enfrentamos socialistas y comunistas —dijo Carrillo—, si no mantenemos una relación de

cooperación en todos los terrenos posibles, en España no es Giscard quien va a gobernar; es decir, no es la

derecha burguesa liberal francesa. Si los socialistas y nosotros nos hacemos la guerra, la política de UCD

en este momento, con la agravación de la situación internacional, con el desarrollo de la crisis y los

problemas autonómicos en España, probablemente llevaría a un Gobierno de emergencia controlado por

la derecha. Es decir, a un sucedáneo de la dictadura.»

Podrían desplazar a Suárez

En su largo informe al Comité Central del PCE, el líder comunista fundamentó su análisis sobre la

política nacional en lo que llamó «la inflexión a la derecha de la política de UCD y de su Gobierno». Citó

como ejemplo el incumplimiento de los pactos de la Moncloa y el haberse plegado a las exigencias de la

derecha en el Plan Energético, programa económico, Estatuto de los Trabajadores y política sindical.

Señaló que para marginar al PCE los centristas se han servido del PSOE. Afirmó que si los socialistas no

han sido marginados es porque el Gobierno no tiene fuerza para marginar al conjunto de la izquierda de

una sola vez. Negó que UCD pretenda fortalecer al PSOE como posible alternativa de Gobierno, porque a

su juicio el partido gubernamental solamente aspira a perpetuarse en el poder y debilitar a la izquierda,

marginando al PCE y comprometiendo al PSOE en una política favorable a la derecha. Santiago Carrillo

se preguntó después si el presidente Adolfo Suárez no está jugando a «aprendiz de brujo» y, si por falta

de visión de futuro, no está preparando su propia marginación. En opinión del secretario general del PCE

la derecha está presionando desde posiciones de poder y no considera a Suárez como su intérprete más

calificado y si le dan ocasión también terminará desplazándole, aunque ahora le estimule y le halague.

Los errores del PSOE

El líder comunista señaló como consecuencia de la política centrista el enfrentamiento entre UGT y CC

OO, dividiendo a los trabajadores, a quienes se les hace pagar todo el peso de la crisis económica. «Lo

más lamentable —precisó— es que Nicolás Redondo caiga tan fácilmente en la trampa y resucite el

anticomunismo visceral pensando que así va a conseguir la hegemonía sindical de UGT.»

Carrillo también acusó a UCD de trata de romper los acuerdos municipales entre el PSOE y el PCE y de

evitar gobiernos de izquierda en las comunidades autónomas. «A estas maniobras de intimidación —

añadió— debemos responder con toda energía dentro de los cauces democráticos y constitucionales.»

Refiriéndose al PSOE, Carrillo afirmó que existe disidencia interna, y señaló como problema el que «los

socialistas se ven como alternativa de Gobierno a UCD y consideran que su estrategia de alternativa de

Gobierno pasa por la hegemonía en el movimiento obrero y sindical».

Señaló que los socialistas han aceptado compromisos con la CEOE y el Gobierno, a pesar de un serio

costo de desprestigio, pensando que por ese camino van a obtener un trato preferencial de la patronal y

del Gobierno. «Al dar esos pasos se han comprometido y han cometido un serio error que, además,

perjudica gravemente a la clase obrera.»

Santiago Carrillo, al final de su informe, se refirió a la necesidad de la homogeneización y unidad del

PCE advirtiendo que «debemos evitar fabricarnos diferencias artificiales».

Al analizar la situación internacional, el líder comunista reconoció que «hay en el partido bastantes

camaradas a los que les cuesta asumir la posición adoptada por sus órganos dirigentes en el tema de

Afganistán».

Sobre la invasión soviética, Carrillo dijo que en el contexto antiimperialista de la política del PCE «no

tendríamos ninguna autoridad moral ni política, ni seríamos consecuentes con nuestra concepción global

del proceso revolucionario, si no condenamos la intervención de las tropas soviéticas un Afganistán».

El imperialismo se recupera

El secretario general del PCE manifestó que la explicación de que el Gobierno afgano llamara a las tropas

soviéticas es insostenible, y la de que se trataba de «salvar» el socialismo en Afganistán lo es más aún,

puesto que en este país no existía, en absoluto, un régimen socialista.

Como consecuencia de la intervención soviética en Afganistán, Carrillo señaló que el imperialismo

americano está recuperando el liderazgo que perdió con su derrota en Vietnam, formándose un bloque

que incluye a Estados Unidos, Japón, China y Europa, que es más poderoso que la Unión Soviética.

Llamó la atención sobre la posibilidad de que el mundo islámico dé un cambio de 180 grados, pasando de

estar al lado de la Unión Soviética a estar en su contra. «Yo temo —añadió— que la intervención del

presidente Suárez después de su viaje a Washington vaya en este sentido.» Dio que este viaje ha

mezclado a España en la tensión internacional, que puede ser la más grave desde 1954.

Respecto a la revolución iraní, Carrillo dijo que es una «revolución antiimperialista con gran apoyo

popular», independientemente de la ideología religiosa y tradicionalista de sus dirigentes.

 

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