Autor: Coll Gilalbert, Antonio. 
 Los duros ganaron la batalla en le PSUC. 
 Los pro soviéticos dominan el comunismo catalán     
 
 Diario 16.    07/01/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diariol 6/7enero81 NACIONAL

LOS «DUROS» GANARON LA BATALLA EN EL PSUC

Los pro soviéticos dominan el comunismo catalán

Los pro soviéticos o «duros» acabaron por llevarse el gato al agua en el congreso de los comunistes

catalanes, celebrado en Barceló na. Los eurocomunistas o carrillistas fueron sistemàticamente

derrotades. El nuevo comitè central del PSUC cuenta con 42 pro soviéticos, 17 leninistas y 41

«euros». Los nuevos dirigentes son Francisco Frutos, líder de CC 00, y Pere Ardiaca, uno de los funda

dores del PSUC en 1936.

Barcelona:

Antonio COLL GILABERT.

Corresponsal

Francisco Frutos y Pere Ardiaca, dos comunistas pro soviéticos, se han encaramado a la secretaria general

del PSUC y a la presidència, respectivamente, en sustitución de Antoni Gutiérrez y López Raimundo, dos

eurocomunistas.

Paco Frutos, conocido dirigente de CC 00, participo en la f´undación de esta central sindical y en el seno

del comunismo tuvo una actuación principal y definitòria de su ideologia cuando defendió, en el congreso

del PCE, la conservación del marxismo leninismo en la definición del partido.

En aquella ocasión, Frutos representada una corriente minoritària que no consiguíó imponerse, aunque el

joven líder de cuarenta y dos anos dejó constància de la fuerza de sus argumentaciones y de su ardor

polémico.

Ahora su nombre ha saltado a la palestra tras la inesperada culminación del V Congreso del PSUC, con

las dimisiones de Gutiérrez y López Raimundo. La elección de Frutos fue por 71 votos a favor, 28 en

blanco y dos a otros candidatos.

Adiós al eurocomunismo

Para sustituir a López Raimundo ha sido nombrado Pere Ardiaca, diputado por Lérida al Parlamento de

Cataluna, de setenta y un anos, que fue uno de los fundadores del PSUC en julio de 1936 y que dirigió

«Treball» durante la guerra civil, ejerciendo en otras ocasiones labores periodísticas, si bien en su vida

hubo muchos anos de càrcel.

Antonio Gramsci, ideólogo del eurocomunismo,

hubiera preferido seguir en las càrceles de Mussolini antes de estar presente en la celebración del V

Congreso del PSUC, y que ayer termino sus sesiones con abandono claro y sin paliativos de la làctica

eurocomunista.

Por 424 votos contra 359 y con 21 abstenciones, se aprobó una enmienda que borraba tal calificación

del partido y que tenia dos efectos inmediatos: la separación, ya mencionada, de los cargos directivos

principales y la apertura de una nueva crisis con el PCE.

Joaquim Boix delendió la supresión del termino eurocomunismo, diciendo: «El mantenimiento del mismo

es motivo de preocupación y produce suspicacias. Suspicacias, porque, aunque es una palabra vacía,

puede ser llenada de contenido para diferenciarnos de otros partidos hermanos. Suspicacias, porque

impulsa la división entre los comunistas, con claros beneficiós para la derecha...»

De nada valió la argumentación esgrimida por Mascaró, en defensa del eurocomunismo: «¿Cómo

explicaremos, si suprimimos el termino eurocomunismo, que no hemos suprimido al mismo tiempo

nuestra voluntad de ir hacia un socialismo en libertad?»

Desolación entre los perdedores

Aunque trataron de disimular su emoción y repetir protestas de respeto a las decisiones del congreso, la

desolacíón de los miembros de la ejecutiva saliente y entre los cuadros directivos del partido era evidente.

Ya antes de que el congreso del PSUC liquidarà el eurocomunismo, Antoni Gutiérrez manifesto que si

ganaban las tesis pro soviéticas o afganas «que no cuenten conmigo». Tras la votación, el «Guti» se

ratifico en su postura de dejar la dirección del PSUC si bien admitió seguir formando parte de su comitè

central. En este comitè de un centenar de miembros, coexisten las dos tendencias que se han peleado en el

congreso, però con dominio de la «corriente dura».

La desolación alcanzaba

especialmente a los diputados Jordi Solé Tura y Jordi Borja, que firmaron un documento en el que se

decia: «Ha comenzado la desnaturalización del PSUC.» Santiago Carrillo llamó por telefono a Gutiérrez,

aunque no trascendió el contenido de la conversación, però puede adivinarse.

Intervención de Dubinin

El pesar de Carrillo por el resultado de este congreso, al que ya no se atrevió a acudir, parece contrastar

con el del embajador soviético en Madrid, Dubinin, a quien se atribuye buena parte de la responsabilidad

de lo sucedido, en cuanto orientó hacia este resultado a parte de los delegados.

Ignacio Gallego, miembro de la ejecutiva del PCE y máximo representante nacional de este partido en el

congreso, se negó a contestar a las preguntas de los periodistas excusàndose en «sólo he venido a

escuchar y respeto lo que decida el PSUC», siendo inútil cualquier presión.

 

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