Altos cargos del PCE firman un manifiesto crítico hacia la dirección. 
 Los eurocomunistas renovadores se rebelan contra la gerontocracía     
 
 Diario 16.    03/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Altos cargos del PCE firman un manifiesto crítico hacia la dirección

Los >eurocomunistas renovadores> se rebelan contra la gerontocracia

Madrid — Doscientos cincuenta miembros del PCE, entre los cuales figuran altos cargos representativos

del partido, que se autodenominan «eurocomunistas renovadores», han firmado un duro escrito contra

Santiago Carrillo y el resto de la actual dirección por consi derar que «el actual modelo de organización

resulta ineficaz para la política eurocomunista».

Los firmantes se han constituido en corriente de opinión de cara al X Congreso del partido y buscan «una

profundización de la política eurocomunista y la renovación del PCE».

Concretamente sus críti cas apuntan contra el vérti ce del partido, cuando señalan que «el PCE tiene que

elegir en el congreso una nueva dirección capaz de impulsar las nuevas tareas políticas y superar

el riesgo de anquilosamiento del eurocomunismo».

«Los renovadores», que representan la línea «blanda» dentro del partido pueden ser el 25 por 100 del

Comité Central, según señala «El País», en su edición de hoy. Las tensiones ya se han producido en el

máximo órgano del partido entre los que mantienen diferentes posturas.

Santiago Carrillo, aludido en varias ocasiones sin mencionar su nombre en el documento, se ha alineado

claramente en su contra e incluso ha prohibido que aparezca reproducido en el «Mundo Obrero», tal y

como pedían los «renovadores».

Reforma profunda

También es clara la postura de los firmantes del documento «Por un eurocomunismo renovador»

cuando dicen que «la actual dirección del PCE, con sus luces y sus sombras, ha cubierto una

etapa que no puede prolongarse artificialmente. La elección del nuevo comité central y demás órganos de

dirección es un acto fundamental en el proceso congresual, en el que deben aplicarse las conclusiones de

la discusión del informe de gestión y del debate sobre la renovación del partido».

•• «El PCE tiene que elegir en el congreso una nueva dirección capaz de impulsar las nuevas tareas

políticas»

El documento parte de un análisis de la crisis del PCE, partido que parece quedar a la deriva tras el

consenso constitucional, debido a una cadena de errores de gestión e inadaptaciones políticas.

Estos errores conducen a un deterioro de la vida interna con bajas alarmantes «que certifican el fracaso

histórico de la dirección».

«La renovación —según el documento— exige en primer lugar una reforma de los estatutos que fomente

la libertad de discusión y la formación de corrientes de opinión, que asegure el carácter democrático de la

toma de decisiones y que prime el funcionamiento colectivo sobre el individual y la responsabilidad de

los órganos frente a la concentración de poderes.»

«La constitución de los órganos de dirección debe realizarse en función del papel del partido en la

sociedad y no por criterios de eficacia burocrática.»

Ademes de los cambios de estatutos, la renovación debe significar, de acuerdo con el documento, el

cambio del equipo dirigente. «La actual dirección del PCE, con sus luces y sus sombras —agregó—, ha

cubierto una etapa que no puede prolongarse artificialmente.»

El documento añade que es necesario superar las concepciones rígidas sobre la organización territorial

para conseguir la plena incorporación a la vida real del PCE de los cuadros sindicales, los cargos

públicos, los intelectuales, los artistas, los profesionales y todos los sectores con una especificidad social.

 

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