Autor: Prades, Joaquina. 
 Fue una de las grandes ausencias de la reciente asamblea de intelectuales. 
 Mohedano: El PCE se ha convertido en un convento de frailes mal avenidos     
 
 El País.    29/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL PAÍS, jueves 29 de enero de 1981

Fue una de las "grandes ausencias" de la reciente asamblea de intelectuales

Mohedano: "El PCE se ha convertido en un convento de frailes mal avenidos"

JOAQUINA PRADES

El abogado José María Mohedano, hasta hace unos meses militante del Partido Comunista de España

(PCE), fue una de las «grandes ausencias» de la I Asamblea de Intelectuales, Profesionales y Artistas

comunistas, clausurada el pasado domingo en Madrid. Su presencia, en opinión de la mayor parte de los

asambleístas, hubiera alentado a la «reconciliación» con el partido de un buen número de ex militantes,

especialmente abogados. De hecho, el día anterior, a la inauguración de la asamblea, un miembro de la

ejecutiva del PCE, Carlos Alonso Zaldívar, le había pedido la vuelta al partido desde las páginas de

Diario 16.

Pregunta. ¿Por qué no acudió usted a esa asamblea?

Respuesta. Bueno, en primer lugar, porque yo ya he anunciado oficialmente mi ruptura con el PCE.

Después, porque sé que mi presencia allí hubiera irritado a algunos miembros de la dirección, quizás

hubiera sido interpretada como una provocación, ya que mis planteamientos sobre los temas que allí se

debatieron van mucho más allá de la gran mayoría, y tampoco merecía la pena. No tengo ninguna

esperanza de que salgan resultados positivos de esa asamblea.

P. ¿En qué sentido dice eso de que sus planteamientos van más allá?

R. Porque lo que hay que solucionar son dos problemas, no sólo el organizativo, que fue el que acaparó la

atención de la asamblea. El organizativo es, efectivamente, muy importante, porque es absolutamente

necesaria la vuelta a las organizaciones profesionales. Pero también había que haber exigido la

delimitación de una política concreta a llevar a cada uno de los sectores en estos momentos, la gente de

sanidad del PCE, por ejemplo, carece de una política concreta para debatir en su organización, y lo mismo

ocurre con los demás. Pero es que yo, además, hubiera pedido la dimisión de los responsables políticos

que en 1977 se cargaron, a toque de corneta, la actividad de los intelectuales, y eso hubiera sentado

extremadamente mal.

P. Usted vivió de cerca este proceso de «disolución», porque en aquella época tenia un papel muy activo

en el partido.

R. Sí, y recuerdo perfectamente que fuimos sólo cuatro los que nos opusimos ante esta medida, y ya

entonces advertimos a la dirección que eso significaría la desbandada de intelectuales.

P. Entonces, ¿por qué cree usted que se empeñaron en la desaparición de las organizaciones

profesionales?

R. Eso es sencillo. Carrillo quería evitar a toda costa que los intelectuales, que éramos los más críticos

con sus métodos de dirección, tuviéramos una presencia organizada en el IX Congreso. De ahí

su énfasis en disolvernos a toda prisa.

P. Sin embargo, el compromiso de Carrillo de «renovar y democratizar» el partido puede abrir alguna vía

de recuperación.

R. Si no nos conociéramos, podría ser así, pero yo no me creo eso, porque tendría que «jubilar» a

bastantes de sus fieles, y no creo que lo haga, y eso no sólo hará descender la militancia de base, sino que

creo que algún miembro de la dirección se marchará también.

P. ¿Tan insostenible es su situación?

R. «El PCE se ha convertido en un convento de frailes mal avenidos. Es tal el grado de intrigas,

conspiraciones, mezquindades, zancadilleos..., bueno, aquello es un avispero que sólo lo pueden entender

los que están dentro. Y esos mismos que, desde el interior, critican la actual jerarquía y la actual

burocracia, tienen un choque tremendo, no pueden resistir un ambiente tan agobiante. Es realmente una

situación de psiquiatra.

P. ¿Usted piensa, entonces, que el obrerismo va a ir en alza, en detrimento de los sectores profesionales?

R. No lo sé. Lo que sí afirmo es que ha sido el propio Carrillo el que ha fomentado ese enfrentamiento

entre obreros e intelectuales en el PCE desde el IX Congreso, porque antes no existía antagonismo entre

ambos sectores. De todas formas, sé que hay algunas agrupaciones obreras que están intentando tender un

puente con los intelectuales, aunque realmente son minoría, eso sí es cierto».

 

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