Autor: Jiménez Blanco, José. 
   Lecciones de la experiencia portuguesa     
 
 Informaciones.    09/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LECCIONES DE LA EXPERIENCIA PORTUGUESA

Por José ´JIMÉNEZ BLANCO

SI rebusco en las buhardillas de mi memoria los motivos de mi amor a Portugal, aparece una y otra vez la lectura, en una edad temprana, del libro de Unamuno Por tierras de Portugal y de España. Mi nacimiento y parte de mi vida en Sevilla —la «novia de Portugal— también están en la raíz de ese amor. En mis experiencias infantiles se grabó para siempre la imagen del pabellón de Portugal, a la entrada del sevillano parque de María Luisa, escenario de ^nis juegos de niño. Pero este artículo no es «de amores».

Es de lecciones. (Es lo mío: soy profesor.) Siento, de verdad, que las lecciones que nos puede proporcionar a los españoles la reciente experiencia política portuguesa, haya significado dolor para un país que quiero. Me gustaría que el escarmiento en cabeza ajena no tuviera por «cabeza» a Portugal. Sentimientos aparte, Portugal nos ofrece a los españoles varias lecciones que sería necio ignorar.

Primera lección.—Cuando los militares salen de los cuarteles y asumen como institución el Poder —según ha señalado Guillermo Medina, a quien desde aquí invito, una vez más, que nos escriba la monografía que permiten adivinar algunos de sus artículos sobre el papel político de los militares—, pueden pasar una de estas dos cosas: o que apoyen a los partidos políticos, convoquen elecciones a Asambleas Constituyenetes, e inauguren un proceso político democrático, o que decidan inventar formas políticas nuevas de organización de las masas, «dinamizándolas culturalmente»¿ optando por soluciones que favorecen a un determinado partido político, antes de que hablen las urnas e, incluso,

cuando éstas ya han hablado en contra de ese partido... En política, todo stá inventado —cómo nos decía Juan -inz en una reciente ocasión memorable—. Lo que inventan los militares tiene normalmente nombre: se llama «dictadura militar», sea el militar Primo de Rivera, Nasser, Velasco Alvarado, Costa Gomes, Sukarno o quien sea, por encima de continentes, culturas, tradiciones y experiencias históricas. Si se apoyan en el Partido Socialista, en el Comunista, en la Unión Nacional o cualquier sucedáneo de partido, es igual. Como la institución militar no es, por definición, un grupo políticamente homogéneo, el protagonismo político de los militares conduce a luchas intestinas dentro del propio Ejército que le merman a éste su misma esencia: la disciplina, la obediencia, la jerarquía, la organización. Lección: sean los militares los encargados por la nación de su defensa armada, y sólo intervengan en política en circunstancias excepcionales, sin asumir nunca el protagonismo político. Para eso están los político.

Segunda lección.—Cuando la intervención de los militares se decide verbalmente por inaugurar un proceso democrático pluralista, asúmase la empresa con todas sus consecuencias. La primera, organizar unas elecciones con todos los partidos democráticos, que conduzca a una Asamblea Constituyente, la cual deberá redactar una nueva constitución del país. Y mientras eso llega, fórmese un Gobierno provisional en que están representados todos los partid.os por igual, hasta que hablen las aínas. O lo cue es Igual: no se otorgué a ´¡ningún partido privilegio de poder .alguno. La experiencia portuguesa nos demuestra lo que ocurre cuando -éñ la primera euforia, democratizadora, se consiente que el Partido Comunista controle los

medios de comunicación de masas y la organización sindical. Donde existe una organización sindical única, la tentación de apoderarse de los puestos claves de una organización —con lo que se obtiene r.e la noche a la mañana el control de las masas obreras— parece irresistible para el Partido Comunista. Las ocupaciones de periódicos por los redactores, de tierras por los agricultores y de los cuarteles por los soldados —o dicho de otara manera: la democracia inaugurada «desde abajo», puede distorsionar todo el proceso. La democracia hay Que Inaugurarla «desde arriba», es decir, con elecciones a la Asamblea Constituyente, en primer lugar, y luego, de acuerdo con los resultados electorales, configurando las Cámaras, el Gobierno y la Constitución. Lección: por paradójico que parezca, la casa de la democracia se empieza a construir por el tejado.

Tercera lección, — Los resultados, electorales portugueses toda el mundo los conoce- El Partido Comunista, que ya se había hecho con el control de los medios de comunicación de masas, con el de la Intersindical y habla socavado la solided del Ejército con una suerte de soviets de soldados, se tuvo que conformar con un modesto 12 por 100. El Partido Socialista y el Partido Popular Democrático resultan vencedores, pero —en opinión del Partido Comunista—, aquéllos quieren sacar demasiadas conclusiones del resultado electoral. (Contrasta esta actitud con la del Partido Comunista italiano, dispuesto a sacar toda clase de consecuencias de mínimas conquistas electorales.) Portugal inicia un largo y doloroso camino de tanteos, experimentos e inventos que —para no cansar al lector— están acabando en la formación de un Gobierno que responda fielmente a los indiscutibles resultados electorales. (Por cierto, que alguna revista española, cronista fiel de todas las peripecias portuguesas, parece haber perdido todo interés por el tema cuando se apunta esta solución.) ¿Merecía la pena todo este largo y doloroso camino, en un país emptibrecido, en pleno ciclo de recesión económica mundial, con la repatriación procedente de las antiguas colonias, etc., para tener que acabar en lo que debió ser el comienzo del proceso demoer atizador? Lección: los electores mandan, y antes o después acaba prevaleciendo lo que sale de las urnas.

Cuarta lección.—Portugal pertenece a Europa, y su proceso democratizado? la llevará a que su «homologación» con Europa sea finalmente una realidad. Portugal necesida ayuda económica, técnica y de muchas clases. Europa se la puede proporcionar. Pero pone alguna condición. Por ejemplo, que se respete el resultado electoral. A cambio de eso —que no puede estimarse como una intromisión intolerable—, Portugal tendrá la ayuda de Europa. ¿Y la ayuda de la Unión Soviética que algunos denunciaban como la fuente de poder de Alvaro Cunhal? No se ha visto por ninguna parte. Cinicamente, la "Unión Soviética ha dejado a Portugal para que le ayuden sus vecinos. Será o no resultado de acuerdos secretos entre la Unión Soviética y los EE. UU.; yo no lo sé. Lo Que está pasando es que Europa, cumplidas ciertas condiciones, va a ayudar a Portugal, facilitando la entrada en las organizaciones comunitarias, con el rostro que se desprende de las elecciones, y abandonadas de una vez las aventuras totalitarias, «tercemundistas», ;popularistas y demás inventos de algunos militares decididos a no volver a sus cuarteles. Lección: Europa para los europeos.

 

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