Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Mañana será tarde     
 
 Ya.    05/03/1975.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

MAÑANA SERA TARDE

VIVIMOS horas de grave desorientación. En el ´ terreno económico, porque, además de la. crisís general adueñada de todo 61 "mundo capitalista", padecemos la crisis específica, resultante de haber descansado nuestra engañosa prosperidad pasada en dos factores extraños a nuestro esfuerzo industrial, tecnológico y científico: la exportación de mano de obra, y el encanto de nuestro sol, asociado a unos precios capaces de atraer una afluencia masiva de turistas a nuestras playas y demás lugares de descanso. En el aspecto cultural porque, después de haber ensalzado hasta el triunfalismo todo lo nuestro mientras fingíamos olímpico desprecio de lo ajeno, hemos caldo en el extremo opuesto de considerar -mejor lo de fuera, exaltar como auténticos valores morales los de la doctrina marxista y de la filosofía, atea, rendir culto al hedonismo y realizar torpe escalada a un erotismo de importación que traspasa, los lindes de la más baja pornografía. En el universitario, por la crisis de nuestras instituciones docentes a consecuencia de muchos abandonos y muchas claudicaciones. En el laboral, por la negativa del poder a regular las huelgas, como si por silenciarlas e incluso tipificarlas como delitos fueran a desaparecer. Finalmente, en el orden político, porque no acabamos de ponernos de acuerdo en un quehacer común. Meditemos hoy sobre este ultimo aspecto.

QUE FUE DE AQUELLOS PROPÓSITOS?

NADIE puede negar los buenos propósito que rebosaban del discurso del 12 de febrero de 1974. Quien los expresó elocuentemente ha hecho cuanto ha estado en su mano por realizarlos. Pero no ha podido vencer las resistencias que "el entorno" de todo régimen autoritario opone a quien pretende inyectar en él aire nuevo (parecidamente a lo que acontece en un local cerrado repleto de gente cuando, al abrirse una puerta y entrar un aire que refresca el ambiente espeso, cortable con un cuchillo, los mas próximos a aquélla miran con enojo al nuevo visitante). Es realmente difícil luchar contra el espíritu de "bunker" de los bien instalados en él. Bien lo saben cuantos se esfuerzan vanamente en sintonizar un Estado cerrado, "ensimismado", con una sociedad abierta y progresiva. Así se explica, por ejemplo, que a menos de veinticinco años de distancia del siglo XXI—del verdadero, ¡claro!—> los alcaldes continúen nombrándose gubernativamente—como en el siglo XVIII—y que el Cuerpo legislativo siga siendo—por falta de una elementalísima ley de incompatibilidades—un órgano de resonancia del Ejecutivo y de la Administración pública, hasta permitir que el desempeño de un alto cargo político o administrativo sea compatible con el de procurador en Cortes. Y de consejero nacional. Y de consejero del Reino. Y de todos los consejos habidos y por haber. Mientras tanto, cualquier señor célibe que viva con sus padres, aunque reuna todos los méritos profesionales científicos e intelectuales imaginables, no tiene derecho ni a voto en las elecciones a un tercio de concejales.

Continúa el "espíritu" del 1% de febrero. Pero el espíritu solo no alimenta.

Si los que están fuera no entran, poco adelantaremos. Como hubiera adelantado poco la, Monarquía. de Sagunto de no haber aconsejado eficazmente el posibilismo de Sayasta, Canalejas, los reformistas, etc.; ni la República del SI sin el posibilismo de la C. E. D. A. y los agrarios. ¿Que de nada sirvió porque Alcalá-Zamora, Azaña, el P. S. O. E., impidieron su, acceso al poder? Pues ya cargará la historia sobre la memoria de tales "antiaperturistas" la responsabilidad correspondiente.

No faltan, felizmente, motivos de optimismo. Los tradicionalistas "de siempre" y los falangistas de todos los matices aceptan con entusiasmo el asociacionismo. Quienes desde el primer tercio del siglo XIX repudiaron el pluralismo político y quienes desde su nacimiento como partido—quiero decir como antipartido—lo combatieron con furor, son hoy los mejor dispuestos a traspasar los umbrales de la, puerta leve y cautelosamente entreabierta al sistema que, en su futuro desarrollo, nos aproximará un poco a la Europa comunitaria.

Esta conversión de tradicíonalistas -y falangistas al incipiente pluralismo político abierto por el Régimen nos unirá un día a todos los españoles en el anhelo de ver aplicada la doctrina del Concilio Vaticano II cuando, en su "Gaudium et spes", afirma: "El cristiano debe reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales discrepantes y dibp, respetar a Zos ciudadanos que, aun agrupados, defienden lealmente su manera de ver. Los partidos políticos deben promover todo lo que a su juicio exige el bien común ("G. et S.", 75). Sólo se negarán a aceptar estos principios d$ Derecho natural los "ultras", intransigentemente dispuestos a no tolerar ninguna asociación política..v salvo la suya.

LO MAS GRAVE DEL INMOVILISMO

La casi inexistencia de la tan anunciada apertura democrática se traduce en el carácter crónico del desequilibrio social patente en la distribución de la renta nacional. Según datos referidos al año 1970, recogidos en la "Revista Sindical de Estadística" y reproducidos en YA, un 1,22 por 100 de los hogares españolen absorben el 22,4 por 100 de la expresada renta nacional. Se explica, que les obispos españoles afirmen que "el crecimiento económico ha producida diferencias desmesuradas entre los ingresos de quienes participan en el proceso de la producción". El Estado no ha llegado a establecer retribuciones justas y equilibradas ni siquiera entre sus propios funcionarios, pues incluso entre los pertenecientes a un mismo cuerpo se dan desigualdades según la dependencia en que prestán sus servicios, para no habiar de las enormes diferencias retributivas entre los "estamentos" privilegiados de la Administracion y los no representados en los altos niveles de poder. Los ultimas estudios realizados con referencia a la totalidad de las actividades productivas denuncian la acentuación de la desigualdad distribuira.Segun el documento, de los obispos llega a hablarse entre nosotros de proporciones de uno a treina cuando no de exsesos superiores en las rentas fijas de trabajo aparte de los beneficios del capital. Queda demostrada una vez mas la correlacion entre democracia politica y democracia social.Cuando aquella falta esta

brilla por su ausencia.Y es logico el desequilibrio entre larepresentatividad politica de unas y otras clases sociales se reflejan en un desequilibrio en el reparto de los bienes torales producidos en la comunidad.

Urge tomar medidas audaces conducentes tanto a una evolucion politica acelerada como al progreso decidido y audaz de ja justicia.Mañana sera tarde.

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

 

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