Autor: Tafur, J. L.. 
   Participación y defensa nacional     
 
 ABC.    16/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

PARTICIPACIÓN Y DEFENSA NACIONAL

TODO organismo humano o social está sometido a una ley de fatiga y desgaste y a unos agentes internos y externos que debilitan la fortaleza y salud fisica y moral. Reposo y actividad se alternan como reparación orgánica, aquél, de i a tensión de ésta.

Los pueblos no pueden, sin embargo, permitirse el descanso. Han de permanecer vigilantes y activos, sustituyendo el reposo por procesos regeneradores, sean políticos, económicos o morales. Una buena constitución orgánica y una higiene y actividad moral, intelectual y física conservan la salud del hombre, conceptos que pueden facerse extensivos a la salud de los pueblos.

Las situaciones conflictivas no son tan solo fruto de una política de poder; !o son también de una filosofía, de unas ideas y de unas costumbres que incoan un proceso tanto o rápida de disociación, según eJ medio y la circunstancia, de la fortaleza interior de los pueblos, de su salud moral y de su voluntad de subsistencia.

Esta condición objetiva de la .naturaleza •personal, social y orgánica, exige, tanto en unas como en otras, el conocimiento de un orden y de unas normas de protección y recuperación que constituyen un sistema de defensa, sea de la naturaleza en sus procesos degenerativos o de las agresiones ¿Je otros nombres.

Defensa de la naturaleza, Defensa del Patrimonio Artístico y Cultura! están consagradas por el uso. La idea de defensa 35, pues, inherente a la ley de ia vida.

La Defensa Nacional no puede ser ajena al planteamiento efectuado. La cobertura y resolución de situaciones límites constituyen, en realidad, el último escalón de la defensa, como ¡a operación quirúrgica lo es en ei tratamiento del órgano enfermo. No cabe, pues, asimilar la Defensa Nacional 3 un servicio de bomberos que en «última ratio» apagan el fuego con los inevitables daños que la urgencia y si carácter perentorio de la acción llevan consigo. La Defensa Nacional tiene —debe tener— el carácter preventivo de evitar la guerra. El «si vis pacam para bellum» mantiene su vigencia, si bien variando el «cómo».

Un precepto chino de hace tres mil años incorporado a los reglamentos soviéticos preconiza que la guerra debe ser ganada moral, política y socialmente antes de disparar ei primer tiro. Precepto que puede ¿pircarse al orden de la Defensa diciendo: ia Defensa Nacional debe ser asegurada moral, social y políticamente sin necesidad de disparar un tiro.

Sin entrar en lo que de bello ideal tiene asta formulación, se hace patente que la paz, y por tanto su defensa, tiene carácter permanente y es obra de «todos» los ciudadanos. La responsabilidad de la Defensa no es algo que compete tan solo a las Fuerzas Armadas, si bien ellas sean una parte señalada de ta organización y preparación de aquélla.

Estas consideraciones unidas al concepto global de que la agresión de la Naturaleza o de otros hombres puede afectar a los sectores vitales del país han hecho considerar la Defensa Nacional como la integración de tres campos: defensa militar, defensa civil y defensa económica. La coordinación del conjunto y su interrelación justifican cumplidamente la participación de ¡odas las energías de ¡a nación en ia organización y mantenimiento de la Defensa Nacional. Participación activa y creadora de todo el país, bajo la responsabilidad del Gobierno, cuyo presidente lo es de la Junta de Defensa Nacional.

«La Defensa Civil —decía el proyecto de la ley Orgánica de la Defensa— as la partícípación directa o indirecta en la Defensa Nacional, .de todos los recursos no atribuidos específicamente a las Fuerzas Armadas.» Esta definición incluye, naturalmente, ia Defensa Económica, la cual creemos, sin embargo, que debe tenar configuración propia, reconocida como está su importancia en la estructura del Gobierno, del que forma parte un vicepresidente económico.

Y aun añadiríamos Defensa Moral, en el sentido de los valores morales que son primordial objetivo de la guerra psicológica y afecta a todos los campos antes indicados.

Profundizando an el tema de la defensa como previsión, parece indudable que los factores de educación, desarrollo, paz y satisfacción social, así como al orden en las costumbres, constituyen ios pilaras de la fortaleza interna de un pueblo. La economía y la cultura —sea ideológica, costumbres o modas— son campos de penetración y dominio que conducen al coloniaje económico o moral, que avala la necesidad de las defensas espacificas —económicas y morales— señaladas.

Los responsables de la Defensa .Nacional deben estar sensibilizados sobre la entidad, eficacia y correspondencia de aquéllos.

En un informe del Estado Mayor alemán sobre la derrota francesa de Sedan, se puede leer que no era de extrañar en un país donde «a los hijos no se les enseñaba el amor a ios padres, :3í respeto a la autoridad y el amor a la patria». Las armas y las organizaciones —siempre que ambas estén debidamente dotadas— .valen lo que vale el espíritu de sus hombres, su grado de honradez y solidaridad y su sentido del patriotismo como espíritu de la comunidad en la historia.

Para esta educación no valen ios tópicos que tantas veces son excusa de la pobreza menta! o latiguillo de improvisados oradores. La Patria no es una elucubración onírica ni una entelequia sentimental, sino una realidad que nos incita a unas vivencias acordes con ella y nos alienta y estimula para recoger solidariamente el legado de un quehacer en el mundo. Ante la ofensiva alemana sobre Moscú no eran suficientes los resortes del partido, y Stalin acudió a las motivaciones históricas de la Rusia de ios zares para incorporar el pueblo a la defensa.

El desarrollo y la paz social constituyen ia realización de ¡a justicia: pero ni uno ni otra pueden tañer lugar sin un espíritu de solidaridad y colaboración en los que nadie se sienta engañado, ni tampoco sa admita a los profesionales de la discordia.

La «participación» en ¡a defensa constituye, finalmente, el objetivo de la movilización nacional, cuya ley básica dice en su preámbulo: «la amplitud y complejidad que pueden alcanzar los problemas de la Defensa Nacional exigen que e! Estado orlante en todo tiempo hacia los fines efe aquélla, no solo la organización de las Fuerzas Armadas, sino también la de todas las actividades de la nación aptas para cooperar directa o indirectamente a la consecución de sus objetivos».

La movilización nacional no se reduce, pues, a una incorporación a los ejércitos, sino que consiste sn la prestación de servicios de toda clase, civiles unos, militares otros —con mayor preponderancia da los primeros por su volumen, salvada la prioridad de los segundos— cuando la Defensa militar lo exija.

Continuar an su puesto de trabajo será la forma habitual de participar en la defensa. Es obvio que no puede improvisarse y que de su organización, preparación y entrenamiento depende la efectividad de la respuesta.

instrumento destacado de la participación civil lo constituye el Servicio de Protección Civil, que tiende a evitar, o aminorar, los daños que puedan producirse en personas y bienes, en situaciones de emergencia de cualquier tipo, bélico o no, ya con motivo de catástrofes naturales o ya a causa de calamidades públicas. En otros países alcanza gran desarrollo por su especifico carácter humanitario. A nivel internacional se hacen previsiones sobre ia ayuda internaciones para establecer reservas y medios con ios que nacer frente a! siniestro producido, evitando el caso frecuente de concentrar ayudas de ropa, por ejemplo, y que sean insuficientes los equipos médicos.

La participación voluntaria en organizaciones de Protección Civil será siempre un Índice del grado de educación cívica y del sentido de responsabilidad social.

J. I TAFUR

 

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