Limitar el voto a los que tuviesen el carné de una asociación sería quitárselo a la familia     
 
 Blanco y Negro.    21/01/1973.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Limitar el voto a los que tuviesen el carné de una asociación sería quitárselo a la familia

De «Ya»:

«El ministro secretario general del Movimiento, contestando en el "Boletín Oficial de las Cortes" a diversos procuradores, ha afirmado, una vez más, que es partidario de presentar "una ley de Representación Familiar que actualice la vigente legislación, por estimar que no responde al verdadero concepto de representación orgánica", aunque la oportunidad de la presentación corresponda al Gobierno fijarla. Ha añadido que, por su parte, intenta una moción del Consejo Nacional del Movimiento en ese sentido.

Afirma el señor Fernández-Miranda que la legislación actual sobre representación familiar no responde al verdadero concepto de la representación orgánica. ¿Por qué no? Lo que la representación orgánica prohibe es que los representantes del país sean elegidos por los ciudadanos sin más especificación; lo que la representación orgánica exige es que sean elegidos por los ciudadanos en cuanto miembros de las unidades naturales de convivencia —familia, municipio, sindicato—; ¿y no es esto lo que se realiza cuando los cabezas de familia y las mujeres casadas eligen directamente a sus procuradores? ¿Qué se conseguiría, en cambio, si el sufragio se restringiera a unas asociaciones previamente creadas al efecto, como se ha propuesto? Que tendríamos representación corporativa, pero no orgánica, que es la que exigen nuestras leyes, como ha apuntado atinadamente algún procurador; pues, en efecto "se es" de un municipio y los trabajadores están necesariamente encuadrados en sindicatos; pero no "se es" de una asociación familiar, sino sencillamente de una familia, y limitar el voto —si realmente las cosas fueran por ahí— a los que tuviesen el carné de una asociación, seria quitárselo a los que, en uso de su derecho, no quisieran pertenecer a ninguno; en realidad, sería quitárselo a la familia.

La representación familiar es muy importante, tanto por el número de procuradores familiares como porque es la única representación directa que moviliza a unos dieciséis millones de electores. También porque, a consecuencia de lo expuesto, los "familiares" son los procuradores que, "desligados de los intereses más específicos que puedan tener los procuradores de origen sindical o de la Administración local, pueden aportar con más espontaneidad las ideas, las preocupaciones y los intereses del hombre español". Son palabras que pronunció el ministró señor López de Letona y que reflejan una realidad evidente. ¿Es eso lo que incomoda? No lo podemos pensar.»

 

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