Autor: Galinsoga de la Serna, Luis (SIUL) / (LUIS DE CARTAGENA). 
   Un aniversario     
 
 ABC.    30/11/1960.  Páginas: 2. Párrafos: 8. 

UN ANIVERSARIO

NO es un aniversaria espectacular. No se trata de un centenario, ni d« un cincuentenario, ni de un cuarto de siglo, ni de un quinquenio. El número ordinal es lo de menos. Cualquiera, Por ejemplo: 28. Acaso la conmemoración expresada así. tiene mucho de clave, pero •en cuanto ésta s-e descifre el gran público caerá «n la cuenta de que no se trata tampoco úe un aniversario de recordación desdeñable. Los protagonistas o coprotagonistas—entre los cuales tengo a honor contarme—de la fecha de marras no Ja olvidaremos nunca. Hoy hace, en efecto. 28 años que reapareció ABC, después de ciento once días de estar suspendido por si Gobierno de la República. Así; de la República. No de Fulano o de Mengano, parque desde el 14 de abril de 1931 hasta la victoria del 1." de abril de 1939 contra la República, aquel régimen tuvo una continuidad indiscutible y, singularmente para ABO, una obsesión persecutoria hacia la Prensa. He aquí unos párrafos del editorial de ABC en su número del 30 ds noviembre de 1932. a! reanudar su publicación;

"La suspensión gubernativa de A B C ha durado, nada menos, que tres meses y medio, ¡quince semanas! Ni en lo» tiempos da Calomarde, ni en los de Narvaez, ni en los de Primo d-e Rivara; durante todos ¡c-s Gobiernos de seis reinados y de dos Rapublicas se aplicó jamás a un periódico una sanción gubernativa tan dura sin Justificación legal. No hablemos de la Constitución, que prohibe la suspensión de periódicos si no es por sentencia firme de Tribunal competente; nuestro caso no puede Justificarse ni siquiera con la Ley de Defensa de la República, qua faculta, al ministro de la Gobernación para suspender ios periódico» por un determinado tiempo, que debe fijar al acordar la sanción, y que determina las causas o motivos en virtud de los cuales puede ser Impuesta, A nosotros no sa nos ha comunicado Jamas por qué se nos imponía este castigo, excepcional en España. Más da cien periódicos suspendidos al mísmo tiempo QUE el nuestro, al ir reapareciendo, han protestado enérgicamente de la arbitrariedad, más prolongada en nuestro caso, con que el Gobierno ha querido castigar no sabemos qué imaginarios delitos. A todos esos queridos colegas y a otros que no fueron suspendidos. nuestra gratitud más efusiva y cordial."

Quines semanas, en verdad, duró la insólita suspensión de un periódico que—«so sí—desde el mismo 14 de abril de referencia ss juramentó consigo mismo para combatir a ¡a República. Por eso digo, que no es liviano un aniversario como éste, aunque año tras año suela pasar inadvertido. No es liviano porqus a poco que ahonde en la moral*ja el observador más superficial, podrá deducir lo efímero de la venganza procaz con que aquel régimen se juramentó a su VEZ para acabar con la influencía espiritual de un ruarlo que no cometió, ni el 10 de agosto de 1932, con ocasión del benemerito pero malogrado intento de lea caballeros ds aquella fecha, ni posteriormente, más delito que el de mantenerse fiel ai espíritu y a la lealtad de su glorioso fundador.

Paro acaso, ya qus se exhuma la fecha y la efemérides, resultarla inoperante el vecuerdo si hubiere de quedar en. un redoble en honor de las virtudes excslsas que dan relieve «special ti la suspensión famosa. Vale la pena, ya que traemos a colación el aniversario, de evocar las circunstancias

premonitorias inmediatas del famoso atropello. Corrian en los meses anteriores al 10 de agosto de 1932, como en todo su decurso de cinco años, vientos patéticos para la República, En las Cortes, las sesiones eran tormentosas con motivo ds la discusión de la Reforma Agraria y dei Estatuto de Cataluña. Pocos días antes de nuestra suspensión, Lerroúx habla pedido, o dicho mejor "-exigido", según fue su frase en la sesión del Congreso de) día 19 de Julio, el Poder, Azaña. Jefe del Gobierno, se «alió del trance con evasivas y no hizo el menor caso al requerimiento del jefe radical. Cualquiera que tenga la paciencia o la curiosidad de releer las páginas de cualquier periódico de aquellas mismas fechas—y lo recordamos a titulo anecdótico—«podrá, encontrar unas manifestaciones de don José Ortega y Gasset que remachaban su actitud de un año antes en su conferencia del cine de la Opera. J3t famoso "no es eso", "no es eso", del insigne escritor volvía a repetirse con más fuerza que entonces, porque había transcurrido un año desde que lo pronunciara y en ese plazo corrieron muchas aguas bajo los puentes, pero, sobre todo, mucha sangre y muchas ruinas en las calles y en los campos de España. Decía Ortega en aqusilas manifestaciones a los periodistas •en los pasillos del Congreso io que textualmente copiamos:

"Hay que ir despacio. Y, sobre todo, hay que evitar graves errores en ¡os que ahora se está. Incurriendo.

Se tiene por ahi poca fe en la República. Y de eso tiene la culpa el Gobíerno, por dejar desconectados del regimen a muchos elementos que no debieran estarlo. Por ejemplo, la juventud. Es doloroso tener que proclamarlo, pero la juventud está desconecta da rte la Repúbli-

> Continúa.^

ca, Este Gobierno tiene una extraordinaria y sorprendente facilidad para prescindir de la gente. "Esto no me interesa, ´esto no me sirve." Y adelante. Hace marchar el reloj sin ruedas."

No faltaban en el cuadro que intentamos esbozar para ambientar 1 a peripecia del 10 de agosto y de la consiguiente suspensión de ciento veinte periódicos españoles-r-aunque ninguno con tanta saña como el que acoge este artículo—, pinceladas y "scherzos" sarcásticos o simplemente cómicos. Por ejemplo, aquel lance de que fue víctima un diputado perteneciente a cierta minoría muy batalladora en el verane de 1932. Unos mozos de buen humor penetraron en el hotel donde «e hospedaba el joven político, que además era conocido poeta, y le cortaron su: melena, en la que acaso radicaba lo mas interesante de su personalidad. El´ suceso fue la comidilla´ de Madrid, de España y hasta trascendió de •las fronteras. La pluma de Cuartero, el inolvidable m a estro, calificó humorísticamente él suceso como una "violación capilar" del relamido vate.

Por lo demas, el ambiente de España seguía siendo una proliferación siniestra de crímenes, de depredaciones, de incendios, de saqueos. La Prensa había de ser sorda y ciega a la realidad circundante, si no quería incurrir en complicidad con un Poder público claudicante y, lo que era peor, confabulado con los enemigos de la paz y de la vida de España. También ojeando Jos periódicos de aquellos día» puede encontrar el lector que en cualquier Hemeroteca se dedique a esta instructiva tarea, fuego «raneado suficiente para advertir cómo la suspensión «n masa de centenares de periódicos con pretexto de la revuelta del 10 de agosto de 1932 tenia antecedentes casi cotidianos en dispersas e igualmente ilegales sanciones contra esta o aquella publicación de Madrid y as provincias. Con motivo de la suspensión y cierre de-ios talleres de un periódico de Madrid en el mes de julio de aquél año y como los periodistas´ en los pasillos de la Cámara preguntasen al ministro de la Gobernación, Casares Quiroga, si autorizaría la edición de dicho periódico madri-

leño en una imprenta de Barcelona, contestó: "Si lo intentan allí, me lo comeré también." No había hipérbole ni broma en la frase, porque a los pocos di#s aquel político daba muestras de la capacidad de sus tragaderas al acabar .prácticamente con Ja Prensa» r su libertad en España.*

iEta. fin de evocación en recuerdo y de anécdota en invocación, la pluma se ya enredando hasta tejer un artículo que se hacs largo y, por lo tanto, ineficaz., Pero volviendo al principio, diremos que hoy es o debe ser para los periodistas españoles un aniversario memorable por muchos conceptos^ Hoy, en efecto, hace veintiocho años que reaparecía un periódico como ABC, expresión paladina e indiscutible

de una conciencia nacional que se «balaba contra la República. Ciento once días de incomunicación de un diario con su público, de latitudes y diversidades inmensa, constituyen una sanción que no se ha .registrado en la historia del periodismo español y que en verdad contribuyó en proporción esencial—ésta fue la única vertiente (favorable del caso—a lapidar para siempre un régimen que asaltó el Poder a caballo de la chiripa y de la- ilegitimidad, y que lo detentó durante un quinquenio del que, después de un traumatismo dramático, aún estamos convalecientes.

L, de O.

 

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