Autor: Casas Pérez, José de las. 
 Obra y perspectiva de las Universidades Laborales. 
 Nuevo panorama de la cultura     
 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 6. 

OBRA Y PERSPECTIVA DE LAS UNIVERSIDADES LABORALES NUEVO PANORAMA DE LA CULTURA

Por JOSÉ DE LAS CASAS PÉREZ

EL "Boletín Ofícial d-el Estado" acaba de publicar el Reglamento que, en lo sucesivo, ordenará la vida y la acción de las Universidades «Laborales,

Parece hoy oportuno poner de relieve que, en estos momentos, 4.738 muchachos cursan estudios en las de Córdoba, Gijón, Sevilla y Tarragona, sin referirnos a los que estudian fuera de ellas, pero bajo su protección, de acuerdo con las normas del régimen becario. De esos 4,738 estudiantes obreros, o hijos de obreros, 4.175 son internos; 481, medio pensionistas, y 72, externos. Otras cifras: 446 siguen los cursos de orientación y selección; 663, el primero de aprendizaje; 1.111, el segundo; 485, el tercero de oficialía; 354, el primero de maestría, y 55, sa preparan para delineantes. El Bachillerato Laboral industrial lo siguen, en, las diversas Universidades, 556; ei Bachillerato Laboral industrial superior, 175. La formación profesional industrial la integran dos cursos de iniciación, tres de aprendizaje y dos de maestría. Las Universidades de Córdoba, Gijón, Sevilla, Tarragona y Zamora imparten las siguientes espscializaciones: en la rama del Metal; ajuste, torno, fresa, forjado y fundición, en la rama de la Madera; capintería, torneros modelistas; en Electricidad: montadores, bovinadores y radiotécnicos; en Artes Gráficas:

linotipistas y otras actividades; en la rama de Automovilismo; mecánica de los coches y electricidad de los mismos. Resultaría prolijo detallar el cuadro de enseñanzas que ahora, con toda minuciosidad, recoge el nuevo Reglamento. Queremos añadir que las Universidades de Córdoba, Gijón, Sevilla y Tarragona tienen establecidos los cursos para la modalidad industrial minera, y la de Sevilla, por añadidura, para la agrícola y ganadera. Recientemente, el Ministerio de Educación Nacional ha concedido

en cuatro Universidades Laborales el curso selectivo de peritos industriales, y en el Centro docente de Sevilla funciona el curso selectivo de peritaje agrícola, y previo convenio con el Ministerio de Agricultura •ha -sido iniciado en la Universidad de Tarragona el primer curso de capataces.

Usted, lector, ¿habrá pensado, seriamente, aunque usted forme parte de ese grupo de espectadores, atentos a la cosa pública, •en el inmenso bien, lleno de promesas, que supone para la Patria la obra ingente, ya realizada, y la perspectiva esperanzadora y optimista de las Universidades Laborales? Cuanto le hemos dicho a, usted es sólo un índice esquemático muy abreviado, de las obligaciones docentes que afrontan esos Centros. No transcienden mucho al gran público insignes tareas del espíritu, que persiguen "cuidar y desarollar—son palabras d-sl señor Sanz Orrio—la parte mejor ¿el ser humano". No nos metamos a aveguar, en este reportaje, por qué el cultivo de la inteligencia, obligación de todos, le muchos años tarea de pocos, y

.Las universidades laborales mejoran y sdondean el concepto de Universidades que, en nuestro tiempo, no puede circunsribirse a los estudios mayores de ciencias letras. (Ese concepto pasó definitivaorente a la historia. La noble maestría en un fícío es un grado, socialmente interesansimo, para la escala del saber colectivo, si las Universidades Laborales no hicieran ada más—«r es mucho más lo que haen—que buenos cerrajeros, buenos ebaistas, excelentes trabajadores, en suma, hombres capaces, técnicos «n sus profesiones, cubrirían unas etapas esenciales e inicanzables para las Universidades clásicas. Esto quiere decir que las Universidades Laborales tienen derecho a ese nombre, que rebosa prestigio—Universidad—y derecho asimismo a una gran prestancia, consideración y dignidad, demostrativa de ue en el mundo vibran muchas cosas al .aargen de la preparación libresca, con la ue no riñen, y a la que también colaboran • ayudan.

Las Universidades Laborales, magníficas instituciones para los humildes trabajadores, y para sus hijos, abren a la cultura nacional insospechadas perspectivas. k> sólo la han extendido ya hasta zonas onde imperó la ignorancia, sino que alienan las vocaciones profesionales y preparan para ejercerlas. El alto nivel cultural e un país se revela tanto, quizá, en el conocimiento de la ciencia y de las letras orno en la obra casi perfecta, de un tortero o de un relojero. Las diferentes calidades del esfuerzo humano, "lo mejor", que es lo que sube y tiene precio, resulta, in definitiva, una prueba de preparación, de capacidad e inteligencia cultivada. Da tal suerte, que el hombre perito en su oficio, competente en su teoría y en su práctica, es una pieza principalísima dal engranaje social, lo que 110 quiere decir que aspire a un asiento en las Academias, aunque algo podría aportar a ellas. Son sus títulos de aptitud en el trabajo los que honran a la Patria, y acreditan la visión de un régimen político.

Una vez más, el ministro de Trabajo, a quien se debe la ley vigente de Universidades Laborales, completa Jurídicamente su obra con un Reglamento amplio y preciso, que supone una normativa rigurosa y clara en cuya elaboración intervinieron eficazmente el Servicio de Universidades

Laborales y la Secretaría General Técnica del Departamento. El actual ministro fundará—mejor dicho, ha fundado ya, en principio—idos Universidades más, una en La Coruña y otra en Madrid. Bajo su inspiración y patriotismo el nuevo campo de la cultura española ofrecerá espléndidas cosechas espirituales. Hace falta que hacia las Universidades Laborales se proyecte no sólo la atención inteligente de los españoles, sino el aliento cordial de los que saben que la elevación moral y política de un pueblo depende, sobre todo, de la fe y de la cultura, a la que altos y bajos tienen idéntico´ derecho.

J. de las c. P.

FOTO: EL MINISTRO DE TRABAJO

 

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