Autor: López de la Torre, Salvador. 
 En el Sahara, con los buscadores de petróleo. 
 El primer pozo del Sahara  :   
 13º 12´ 47´´ longitud W, 27º 28´ 55´´ latitud Norte. Primera perforación petrolífera. 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 8. 

EL PRIMER POZO DEL SAHARA

13* 12´ 47" longitud W, 27" 28´ 55"

latitud Norte. Primera perforación petrolífera

Por SALVADOR LÓPEZ DE LA TORRE

AQUELLA tierra no ha debido variar en millones de años. Una costra de calizas rojas por la oxidación tatuada con la huella de conchas fósiles, que a veces dejan sobre la roca escarlata un leve trazo delicado componiendo como dibujos de flore» de nacer. A un lado la cadena de dunas con sus lomos suaves de color de oro, y al otro la playa cubierta de caracolas gigantescas, un paraíso para el coleccionista que apila sus hallazgos escuchando en todas ellas el prisionero murmullo del mar.

Una decoración típicamente desértica, Idéntica a tantas otras, súbitamente convertida sin embargo en centro geométrico de la actualidad sahariana, porque allí, en aquella llanura de calleas rojas, entre las dunas y el mar, se ha iniciado la primera perforación auténticamente petrolífera del Sahara español. Una fecha: el 23 de enero. Una situación geográfica exacta 13* 12´ 47" de Longitud W, 27" 28´ 55" de latitud Norte. Una clave para designar el pozo entre los técnicos del petróleo "Dora 1-1" y un nombre con humanas y emocionantes resonancias bautizando la operación "Pozo Ildefonso". Todo a 36 kilómetros en linea recta al norte del Aaiun, a 23 kilómetros al oeste de Dora. La ficha del primer pozo petrolífero del Sahara español queda aproximadamente completa, con añadir que se perforara en la cuadricula número uno, adjudicada a la asociación "Unión Oil Company" y "Compañía Ibérica de Petróleos" y que su comienzo inicia una nueva etapa decisiva en la historia de la aventura petrolífera sahariana. Pero vayamos por partes. La aventura del petróleo—como muchas* veces hemos repetido, pidiendo prestada la frase—es "una larga paciencia", la tierra guarda celosamente sus secretos y el hombre lucha contra esta condición hermética del planeta, auscultando sus profundidades con mil procedimientos ingeniosos, pero siempre limitados. El petróleo sólo puede encontrarse en determinados tipos de terrenos, pero si perforásemos en un punto cualquiera de tales terrenos favorables que son los sedimentarios, sólo tendríamos una probabilidad entre cien, de tropezar con una bolsa de petróleo. Proporción lamentablemente desoladora hasta para los maniáticos del optimismo.

Para aumentar las oportunidades hace falta estudiar el terreno con minuciosidad de detective. Y estos estudios indispensables permiten pasar a la segunda etapa del proceso que es la verdadera perforación. Ha.«ta ahora y a través de diversos procedimientos las compañías que trabajan en nuestra provincia española del Sabara, han desarrollado sólo trabajos de investigación geofísica. Una compañía —la "Gulí-Cepsa"—ha practicado tres sondeos a diversas profundidades y en puntos distintos para estudiar también la naturaleza del terreno, pero estos sondeos no eran estrictamente hablando sondeos petrolíferos, sino geológicos, sondeos de estudio, que podían haber encontrado ciertamente petróleo pero hubiese sido por casualidad. Asi la fecha del 23 de enero de 1961 marca el comienzo de la segunda etapa en la búsqueda del petróleo sahariana. Desde abril de 1960 en que se ini-

cian los primeros estudios, hasta enero del 1961 se extiende la fase de ensayo. El 23 de enero el "Pozo Ildefonso" señala la apertura de la fase de realización.

La asociación "Union Olí Company" y "Compañía Ibérica de Petróleos" habla ofrecido en sus condiciones al Gobierno español iniciar una primera perforación dentro del plazo de seis meses a partir del momento en que se aceptase formalmente su adjudicación con el reconocimiento de la sociedad hispano americana. Con estricta puntualidad, la compañía ha cumplido su oferta, iniciando este primer pozo en la fecha prevista y batiendo de camino un récord de ligereza. Porque instalar un pozo representa superar obstáculos casi sobrehumanos de tipo mecánico, pero representa también arriesgar una cantidad de dinero muy considerable.

Perforar un pozo es operación que cuesta unos sesenta millones de pesetas sin contar los gastos de transporte de la monstruosa instalación necesaria qué suman casi otro tanto. Está claro que la inversión de un millón de dólares representa un acontecimiento lo suficientemente grave desde un punto de vista financiero, como para justificar que la compañía decidida a gastar semejante capital, tomé las mayores medidas de seguridad antes de decidir la perforación. Ahora bien, en el mundo del petróleo no existe otra aproximada seguridad que* el estudio geofísico del terreno con la exploración sísmica o geológica o gravimétrica o magnetométrica o en fin con cualquiera de los mil procedimientos que el ingenio humano ha inventado para cumplir tales menesteres sobre el terreno.

Pero está claro que en la frontera, entre la fase de ejecución y la de investigación, se produce un lícito y humanísimo choque, entre los intereses del país donde se realiza la perforación al que naturalmente conviene que se realicen muchas perforaciones y los intereses de las compañías que tendrán más probabilidades teóricas después de años de estudios, de encontrar petróleo en su costosa perforación definitiva. Si en cualquier terreno sedimentario la proporción -de probabilidades es de una oportunidad entre cien, en los terrenos sedimentarios ligeramente estudiados esta proporción se eleva a una entre treinta y dos. En los terrenos bien elegidos, las cosas marchan un poco mejor: una entre dieciséis. Y en los terrenos sumamente estudiados tenemos una probabilidad favorable entre cinco. Un veinte

por ciento como máximo de cálculo de probabilidades favorables. No es mucho pero parece el tope. En todo caso mucho mejor que el uno por ciento de las perforaciones a ciegas.

Es natural que las compañías pretendan reducir los riesgos de invertir un millón de dólares todo lo posible. Y es natural también que las compañías, digamos más interesantes para el país pretendidamente productor, sean las que practiquen más perforaciones > más rápidamente arriesgando su capital. Por eso este primer pozo petrolífero del Sahara español representa i un ejemplo de "fair play" entre los intereses del país y la audacia de la compañía. Por eso es una fecha importante en la historia económica del posible petróleo español. Y por eso la operación adquiere un bello valor de símbolo, al iniciarse el 23 de enero, festividad de San Ildefonso justamente la fiesta familiar del hombre que representa en la empresa los intereses del capital español. En la fiesta de don Ildefonso Fierro, se abre por primera vez en el Sahara español la segunda y definitiva fasa de la conquista del petróleo para rendir un. homenaje valeroso y prometedor a la figura de un hombre que, desde el campo de las finanzas, ha sabido combatir toda su larga y fructífera vida como un buen soldado por España.

S. L. de la T.

FOTO:MR FRANCIS SARKER Y D. MANUEL SERRALTA

 

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