El maratón de Eisenhower     
 
 ABC.    12/11/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL MARATON DE EISENHOWER

Cuando termine su segundo y forzosamente último período presidencial, Dwight D. Eisenhower será, sin

duda, el Jefe de Estado que más viajes haya hecho como tal. Casi podrá rivalizar en este aspecto con el

llorado secretario John Foster Dulles. Después de haber visitado Alemania occidental, Inglaterra y

Francia, como preparación de sus entrevistas con Nikita Kruschéf (en la Alianza Atlántica no hay

"satélites"), en esta su segunda gira Eisenhower irá otra vez a Francia, porque allí se reúnen los jefes del

Oeste, y más tarde a otros cuatro países europeos, uno de los cuales, Turquía, geográficamente sólo lo es

en parte. Desde Estambul se ve tan cerca la Turquía asiática que, según malas lenguas, varios extranjeros

imaginan que las aguas del Bósforo corresponden a un ancho río. De todos modos, europea de Edirne

(Adrianópolis) a Estambul (Constantinopla) y asiática en lo restante del país, Turquía es una nación que

cuenta y que ahora es centro del bloque que sustituye al de Bagdad. Los gobernantes turcos han sabido

resistir con gallardía ante las exigencias moscovitas a propósito del control de los famosos Estrechos

(problema secular) que desde el mar Negro, conducen a la cuenca oriental del Mediterráneo. El turco es

soldado, excelente y estamos seguros de que sabría defender el nordeste de su extenso país, lindante con

la Rusia caucásica, en el caso de que el Kremlin reiterase las "reivindicaciones," georgianas y armenias.

La presencia de Eisenhower en Ankara, capital creada en el altiplano de Anatolia por la voluntad, del gran

Kemal Atatürk, no dejará de fortalecer la decisión turca de mantenerse fiel junto al O. T. A. N. Y lo

mismo podemos decir de Grecia, vencedora de los invasores italianos y sobre todo, de los rebeldes

comunistas, alentados y ayudados por los satélites balcánicos de Rusia. Atenas no aceptó la cómoda teoría

de la geopolítica y se negó a seguir el ejemplo de otros países de los Balcanes que se inclinaron hacia la

Unión Soviética. El Gabinete Karamanlis actúa con gallardía y buena fe y ha conseguido grandes éxitos,

tanto en su política interior como en la diplomacia. Basta mencionar el honroso acuerdo con Turquía en el

pleito de Chipre. El presidente Eisenhower conseguirá, seguramente, estrechar los lazos que unen Atenas

y Ankara, eliminando los últimos malentendidos entre ambos pueblos, ayer "enemigos tradicionales" y

hoy amigos sinceros.

¿Y qué diremos de la visita del presidente a Roma? Será el segundo jefe de Estado norteamericano—e1

primero fué Woodrow Wilson—que rinda homenaje personalmente a la máxima autoridad moral del

globo. Cuarenta años han transcurrido desde la visita del gran demócrata y ya es tiempo de que se

establezca una Embajada cerca de la Santa Sede. La solución no será inmediata, ya que en período

electoral es preciso pensar en las pasiones y los "imponderables", pero el proyecto podrá convertirse en

realidad en 1961. El otro aspecto de la visita de Eisenhower es de carácter político. Por motivos de difícil

explicación el partido comunista italiano es el más numeroso de todos, con excepción de los de Rusia y

China. Eisenhower pensará probablemente, en el anunciado viaje del presidente Gronchi a Moscú, viaje

que por sí solo no representaría peligro si el partido comunista de Italia no fuese tan fuerte, ruidoso y

aprovechado, y si parte de la democracia cristiana no se inclinase hacia una solución izquierdista cada vez

que surge el problema de la mayoría gubernamental.

¿Cómo iba a faltar del itinerario europeo el país que primero infligió un grave revés, aunque indirecto, al

imperialismo moscovita? La fecha en que Eisenhower visitará a España revela que la considera como

puente entre Europa, África y América. Hace ya algún tiempo que nuestro país ha quedado incorporado a

la gran corriente internacional del mundo libre, y ahora el viaje del presidente norteamericano confirma

con suficiente claridad la importante posición de España.

Como vemos, el presidente Eisenhower estará sobrecargado de trabajo durante su "maratón" diplomático,

aun sin pensar en los problemas que le esperan en Persia, Afganistán, Pakistán y la India.

 

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